Bloomberg Línea — El panorama fiscal de Colombia al cierre de 2025 revela una tensión estructural que sólo pudo ser mitigada mediante una gestión activa de la deuda.
Según las cifras oficiales del Ministerio de Hacienda y Crédito Público, con corte a noviembre de 2025, “el déficit fiscal total y primario totalizaron 5.9% y 3.3% del PIB”.
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Al incorporar los cálculos de Investigaciones Económicas (IE) del Banco de Bogotá, se estima que el déficit fiscal primario cerró el año en un 3.7% del PIB. Esta cifra representa, según Alejandro Rojas, economista senior del Banco de Bogotá “el peor registro desde la pandemia (2020)”, lo que subraya la fragilidad de las cuentas nacionales durante el último ejercicio.
La intervención de Crédito Público
A pesar de la gravedad de estas cifras, el resultado final pudo ser considerablemente más alarmante. El análisis de Rojas destaca que la gestión de la Dirección de Crédito Público fue determinante para evitar un escenario de crisis sin precedentes.
Gracias a su estrategia, “el pago de intereses se redujo pasó de proyectarse en 4.7% del PIB en el Marco Fiscal a finalizar el año cerca de 3.2% del PIB”, advirtió el economista.
Esta reducción de 1.5 puntos porcentuales en el costo de la deuda fue el factor que impidió un máximo histórico de desbalance.
Rojas es enfático al señalar que “en ausencia de esta estrategia, el déficit habría finalizado en 8,4% del PIB”, una cifra que habría superado incluso el registro de 7,8% del PIB alcanzado durante la emergencia sanitaria global de 2020.
En julio pasado, Javier Cuéllar, director de Crédito Público del Ministerio de Hacienda de Colombia, estructuró una compleja operación de deuda por US$9.000 millones, denominada en francos suizos, dólares y pesos, una estrategia que fue considerada de alto riesgo por el mercado.
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Perspectivas para 2026
La mirada hacia el año 2026 no sugiere un alivio inmediato. El informe anticipa que la combinación de una alta ejecución presupuestal —típica de los últimos meses de gobierno— y un faltante en los ingresos debido a la suspensión de la emergencia económica, sumado a una menor base de recaudo tras la sorpresa bajista de 2025, mantendrá las alarmas encendidas. Ante esto, “la situación no luce muy diferente”, dijo Rojas.
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Bajo este contexto, la responsabilidad recaerá nuevamente sobre la gestión financiera del Estado. Crédito Público tendrá la doble misión de conseguir los recursos necesarios para que la Nación honre sus pagos y, simultáneamente, seguir implementando “estrategias para contener el pago de intereses y no tener déficits fiscales por encima del 7% del PIB, o incluso el 8% como pudo ser el caso de 2025”, concluyó Rojas.













