Bloomberg Línea — La presidenta de Perú, Keiko Fujimori, viaja este miércoles a El Salvador para reunirse con su homólogo Nayib Bukele y conocer las políticas de seguridad con las que combatió a las pandillas, haciendo del país centroamericano el menos violento de Latinoamérica.
El país, que tenía una tasa de 107,64 homicidios por cada 100.000 habitantes en 2015, cerró con una de 1,3 por cada 100.000 habitantes en 2025, la más baja en la región.
Además, en los primeros diez meses de 2026, la redujo a 0,9, según cifras de Bukele.
Fujimori se posesionó como mandataria el pasado 28 de julio, pero su popularidad se ha visto lastrada por la falta de medidas eficientes para reducir el sicariato y la extorsión, reclamadas por la ciudadanía a las administraciones que precedieron a la suya.
Desde que la hija del expresidente Alberto Fujimori llegó a la Casa de Pizarro hasta el pasado 25 de octubre, se han registrado 493 homicidios, 360 de ellos por arma de fuego, de acuerdo con el sistema peruano de defunciones (Sinadef).
Fujimori estará acompañada de los ministros del Interior, Relaciones Exteriores, Salud y Justicia. Y planea reunirse con Bukele el jueves, después de una visita al Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot).
El Cecot es una megacárcel con capacidad para 40.000 personas que comenzó a ser construida en marzo de 2022 tras una orden de Bukele. Allí permanecen recluidos presuntos pandilleros a los que el Gobierno les declaró una “guerra” bajo un régimen de excepción.
Pese a que Bukele redujo los índices de criminalidad, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) documentó en 2024 casos de desaparición forzada de personas, uso de criterios discriminatorios de las autoridades para justificar los arrestos y testimonios de tortura al interior de las cárceles.
Human Rights Watch (HRW), por su parte, denunció que entre los detenidos sobresalen 3.000 niños y niñas, así como la ausencia del debido proceso. También ha expuesto que, tras las detenciones masivas, “hubo personas que murieron en cautiverio”.
Tras el éxito de las políticas de seguridad de Bukele —cuestionadas en materia de derechos humanos—, Ecuador y Costa Rica construyeron megacérceles tomando como ejemplo al Cecot. Fujimori planearía hacer lo mismo.
Fujimori dijo abiertamente en una entrevista con el diario oficial El Peruano que construiría una prisión como la del Cecot en El Salvador para combatir al crimen organizado. Lo hizo el pasado 7 de abril, en medio de la campaña de su cuarta candidatura presidencial.
“Construiremos cuatro penales y un megapenal para reos de alta peligrosidad, como es el Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), que existe en El Salvador, penal emblemático del presidente Bukele”, sostuvo en ese entonces.
Otros países que consideran seguir el ejemplo de El Salvador
Colombia
El presidente de Colombia, Abelardo De la Espriella, sostuvo durante su campaña que “el Cecot implementado por el presidente Bukele es una gran idea” para replicarla en el país. Y ya investido, aseguró que construirá diez megacárceles inspiradas en ese modelo.
“Esas cárceles se van a construir para aquellos que tanto daño le han hecho a la República, para que paguen con creces el dolor que le han generado al pueblo colombiano”, dijo.
Bolivia
El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, no ha anunciado propuestas concretas para construir megacárceles como la del Cecot en El Salvador. Sin embargo, el 28 de octubre de 2025, previo a su investidura, reveló que le solicitó a Bukele ayuda con este tema.
“Me sorprendió por teléfono. Es una persona muy franca, muy directa (…). Le dije: ‘Ayúdame con las cárceles que vamos a necesitar muchas acá’”, reveló en entrevista con Bolivisión.
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