Bloomberg — Después de un año de ausencia, María Corina Machado convocó a miles de seguidores a las calles a su regreso a Caracas el domingo. Ahora, la política más popular de Venezuela debe reafirmarse como líder de unas fuerzas opositoras que han seguido adelante sin ella.
Mientras Machado vivía en el exilio, otros grupos establecieron sus propios canales de diálogo con Washington y el gobierno venezolano
Eso dejó a la exlegisladora y premio Nobel ante un delicado acto de equilibrio: aprovechar el impulso generado por su regreso para presionar por elecciones más rápidamente y, al mismo tiempo, adaptarse a un proceso respaldado por Estados Unidos que ella no diseñó y que Washington no muestra señales de abandonar.
La pregunta ahora es si Machado aceptará ese proceso y cuánto se adaptará este a ella. Se espera que el jueves haga sus primeras declaraciones públicas desde su regreso a Venezuela, y su mensaje será seguido de cerca en busca de indicios sobre cómo pretende posicionarse de ahora en adelante.
Por ahora, es probable que el regreso de Machado obligue a gran parte de la oposición a cerrar filas en torno a ella, dijo Phil Gunson, analista del International Crisis Group con sede en Caracas.
Según Gunson, su presencia aumentará la presión para establecer un calendario específico para las elecciones y podría corregir un proceso político que ha estado “desalineado con las necesidades y demandas de la población”.
El regreso de Machado se produce en medio de un creciente descontento con la presidenta encargada Delcy Rodríguez, respaldada por Trump, a medida que aumenta el malestar por los prolongados cortes de electricidad y las dificultades económicas, junto con la respuesta del gobierno, ampliamente criticada, a los devastadores terremotos de junio.
Después de que previamente se bloquearan sus intentos de volver a Venezuela, el regreso de Machado reafirmó su dominio sobre el movimiento antigubernamental, respaldado por un sólido apoyo popular. Obtuvo una valoración positiva de 61% en la última encuesta de AtlasIntel para Bloomberg News, la más alta entre todas las figuras políticas. En una hipotética elección presidencial, 52% dijo que votaría por Machado, frente a 19% por Rodríguez.
Gunson considera que la popularidad de Machado es un activo clave para unir a los venezolanos que se oponen al gobierno encabezado por Rodríguez.
“La oposición estará obligada a alinearse con Machado, que tiene la ventaja gracias a su incomparable apoyo popular”, dijo. “Pero tras bambalinas habrá duras negociaciones sobre la estrategia porque ella también necesita su apoyo y de alguna manera tiene que llegar a un entendimiento respecto de una serie de conversaciones que ya están en marcha y en las que no está representada”.
Una primera señal de que está consolidando apoyos llegó el martes, cuando la principal coalición opositora, conocida como Plataforma Unitaria, ratificó a Machado como su próxima candidata presidencial. La coalición la calificó como “la líder de este proceso”.
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Al mismo tiempo, la coalición respaldó la hoja de ruta apoyada por Estados Unidos para la transición democrática de Venezuela y pidió negociaciones que puedan conducir a elecciones justas, dando prioridad a una elección presidencial.
Movilizar a la oposición
Machado salió en secreto de Venezuela a fines del año pasado para recibir el Premio Nobel de la Paz que le fue concedido por unificar y liderar la oposición democrática al entonces presidente Nicolás Maduro, apenas un mes antes de que fuera capturado por fuerzas estadounidenses.
Si Machado logra repetir sus esfuerzos anteriores, su capacidad para unificar a los grupos opositores podría ayudar a subsanar las debilidades que provocaron derrotas en el pasado, cuando candidatos rivales dividieron el voto. El Carter Center, una organización de observación electoral, determinó que las candidaturas fragmentadas impidieron que la oposición ganara algunas elecciones para gobernadores y alcaldes hace cinco años.
“La buena noticia para la oposición democrática es que María Corina ayudará a organizar a la oposición”, dijo James Story, exembajador de Estados Unidos en Venezuela. Si las elecciones para gobernadores se celebran primero, Machado estaría en posición de organizar primarias y movilizar a la oposición en torno a candidatos de unidad, agregó.
Aun así, algunos creen que la capacidad de Machado para atraer multitudes no significa necesariamente que pueda transferir ese apoyo a otros. Las organizaciones políticas locales y los líderes regionales consolidados mantienen sus propias bases de apoyo, lo que dificulta que cualquier figura nacional pueda imponer candidatos en todo el país.
Navegar las prioridades de Washington representa otro desafío para Machado mientras comienza esta nueva etapa de regreso en Venezuela.
El lunes, el secretario de Estado Marco Rubio insistió en que las negociaciones son la única vía viable hacia una transición democrática pacífica. Advirtió a cualquiera de las partes de no realizar intentos que puedan descarrilarlas.
Rubio agregó que unas elecciones creíbles requerirán que los candidatos puedan hacer campaña y desplazarse libremente sin temor a represalias. Eso convierte la capacidad de Machado para actuar públicamente en una primera prueba de la propia apertura política.
Rebecca Bill Chavez, presidenta del Inter-American Dialogue, señaló que el regreso de Machado no significa que Washington esté abandonando a Rodríguez ni las negociaciones existentes. Rubio sigue respaldando conversaciones que no incluyen al movimiento de Machado, dijo.
Sin embargo, Chavez agregó que el regreso de Machado y las multitudes que la recibieron podrían darle mayor capacidad de presión para impulsar una transición más inclusiva y una fecha para las elecciones.
Algunos negociadores de la oposición presentan el regreso de Machado como una prueba de que el proceso está funcionando.
Juan Miguel Matheus, miembro de la delegación opositora que participa en las conversaciones respaldadas por Estados Unidos, dijo a la emisora local Onda previamente esta semana que la delegación sabía que Machado regresaría. Describió su llegada como el resultado de un acuerdo alcanzado en la mesa de negociación.
Matheus citó un acuerdo del 21 de octubre que aborda las restricciones a los derechos políticos, incluidas las inhabilitaciones de candidatos, los partidos políticos y el regreso de dirigentes exiliados, y señaló el retorno de Machado como un resultado tangible de las conversaciones.
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Gunson, del International Crisis Group, subrayó que las fuerzas opositoras deberían tomarse el tiempo necesario para garantizar la mejor preparación posible antes de las elecciones y que los próximos movimientos de Machado podrían inclinar la balanza.
“Es mejor celebrar una elección que funcione que apresurarse a realizar una que no funcione”, dijo, “y todavía no está claro cuán flexible está dispuesta a ser Machado”.
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