En medio de un comienzo de año convulsionado para países petroleros como Venezuela o Irán, el precio del crudo ha tenido un alza moderada en comparación con el cierre de 2025, aunque se encuentra muy por debajo del valor que supo ostentar en enero de 2025, es decir, 12 meses atrás.
Concretamente, el barril de Brent se está operando actualmente en torno a US$64, cuando al 31 de diciembre de 2025 se ubicaba en US$60,85, lo que implica un alza superior al 5% en esta primera parte del 2026.
No obstante, hace exactamente un año el precio era de US$79,77, lo que implica un recorte de casi el 20%.
Algo similar ocurre con el barril de petróleo crudo WTI, que cayó 22% en el último, aunque en lo que va de 2026 lleva un incremento de 3,4%.
El Brent había alcanzado un pico de US$66,52 el 14 de enero, pero luego se moderó.
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Tensa calma
Las tensiones en torno a Irán se moderaron después de que el presidente Donald Trump señalara que podría demorar una acción militar tras el compromiso de Teherán de no ejecutar a manifestantes, lo que redujo los temores inmediatos a interrupciones del suministro. Aun así, Trump advirtió que podrían volver medidas más duras si se reanudan las ejecuciones.
En paralelo, el recrudecimiento de las tensiones comerciales pesó sobre las perspectivas de demanda, luego de que Washington anunciara planes para imponer un arancel del 10% a las importaciones provenientes de ocho países europeos a partir de febrero, con la posibilidad de elevarlo al 25% en junio si no se alcanza un acuerdo sobre Groenlandia.
En ese contexto, un resumen del sitio TradingEconomics sostiene que las expectativas de un superávit de oferta en el corto plazo también presionaron a los precios, aunque las bajas fueron limitadas por las interrupciones en curso de las exportaciones de Kazajistán a través del mar Negro, que continúan ajustando algunos segmentos del mercado físico.
Por el momento, lo sucedido en Venezuela no ha tenido un gran impacto en el precio, debido a lo dañada que estaba la producción petrolera en el país sudamericano. Sin embargo, en el mediano y largo plazo lo que suceda allí podría tener influencia, dado que se trata del país con mayores reservas en el mundo.
Exceso de oferta que ahoga el precio
Tras haber reducido su producción a mínimos durante la pandemia, la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) comenzó a incrementar su oferta a partir de mediados de 2024, un proceso que derivó en la actual tendencia bajista de los precios del petróleo.
De acuerdo con un informe de Balanz Capital, durante los primeros meses de 2024, la OPEP mantuvo una producción restringida, con un promedio cercano a los 27,1 millones de barriles diarios. Sin embargo, desde mediados de ese año inició una expansión de la oferta que se aceleró a lo largo de 2025, hasta alcanzar los 29,05 millones de barriles diarios en septiembre, el nivel más alto desde comienzos de 2023.
Aun así, la producción se mantiene por debajo del máximo previo a la pandemia, de 30,44 millones de barriles diarios registrado en abril de 2020. Para volver a ese récord, la OPEP debería incrementar su bombeo en aproximadamente 1,4 millones de barriles diarios.
Según Balanz Capital, este aumento significativo de la oferta tuvo un impacto directo en los precios. Tras un período de relativa estabilidad en 2024, la cotización del WTI mostró una presión bajista sostenida y marcada durante 2025, incluso a pesar de episodios geopolíticos que generaron subidas transitorias, como el conflicto entre Israel e Irán.
En ese contexto, los precios del petróleo convergieron a un rango de entre US$60 y US$65 por barril, favorecidos también por el crecimiento de la producción en América —Estados Unidos, Canadá, Guyana, Brasil y Argentina— y por una demanda más débil.
Pese a esta normalización reciente, el informe señala que la producción de la OPEP continuaría en aumento, dado que la organización estima que la demanda de crudo crecería 1,31% en 2026. No obstante, ante la caída de los precios, el grupo decidió moderar el incremento previsto para diciembre de 2025 a 137.000 barriles diarios, desde los 165.000 inicialmente proyectados, y suspender los aumentos durante el primer trimestre de 2026.
En una mirada de mediano plazo, Balanz Capital cita estimaciones de la Agencia Internacional de Energía, que anticipa que la baja de precios podría revertirse. El organismo calcula que será necesario incorporar unos 25 millones de barriles diarios de nuevos proyectos hasta 2035 para sostener el equilibrio del mercado frente al declive natural de los pozos existentes. Esta necesidad, según el análisis, podría ejercer presión alcista sobre los precios, con el objetivo de incentivar la inversión en exploración y en la apertura de nuevos yacimientos.
El estudio menciona también que las curvas de futuros del petróleo muestran que se espera que los precios sigan bajos por un tiempo, aunque a diferencia de meses anteriores, el mercado estaría incorporando que lo peor quedó atrás para el precio.













