La “Villamizarización” del banco central de Colombia redefine el rumbo de tasas, dice BofA

El informe de Bank of America interpreta el movimiento del Banco de la República como una validación de la postura del codirector Mauricio Villamizar, centrada en concentrar los ajustes al inicio del ciclo.

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En la imagen, Mauricio Villamizar, codirector del Banco de la República.
16 de febrero, 2026 | 01:00 AM

Bloomberg Línea — El Banco de la República de Colombia sorprendió al mercado a finales del mes pasado con un aumento de 100 puntos básicos en la tasa de política monetaria hasta 10,25%. La decisión superó las expectativas de encuestas y de la curva de swaps IBR, que anticipaban un ajuste de 50 puntos básicos, con un movimiento que abrió eldebate sobre la estrategia del emisor en un contexto de presiones inflacionarias y tensiones políticas.

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La magnitud del ajuste marcó un quiebre frente a la decisión previa de diciembre, cuando la mayoría había optado por mantener la tasa sin cambios. Además, la votación evidenció una división profunda en la Junta. Cuatro miembros apoyaron el alza de 100 puntos básicos, dos votaron por un recorte de 50 puntos básicos y uno por mantener la tasa. En la decisión anterior, cuatro miembros habían preferido dejar la tasa estable y tres habían votado por reducciones.

En este giro, el análisis de Bank of America resalta que la decisión refleja las tesis que ha defendido uno de los codirectores: Mauricio Villamizar. “En nuestra opinión, la decisión de aumentar 100 puntos básicos refleja un argumento que el miembro del directorio Mauricio Villamizar ha estado haciendo en entrevistas”, escribieron los analistas Alexander Müller y Christian González Rojas.

El codirector ha defendido la conveniencia de adelantar el endurecimiento para evitar un ciclo más prolongado. En entrevista con Bloomberg News, previo a la reunión de enero, sostuvo que se estaba en un punto en el que estaba muy claro que se necesitaba reforzar “aún más la postura contractiva” y dejó claro quie era necesario reflejar “una postura claramente restrictiva en lugar de un ajuste simbólico”.

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Junta Directiva del Banco de la República de Colombia a febrero de 2026

La tesis de la “Villamizarización”

Bank of America interpretó la decisión como una validación de esa estrategia. Müller y González Rojas aseguraron que esta visión muestra que “aplicar mayores medidas al inicio permite al banco central aumentar menos las tasas a lo largo del ciclo”.

Además, resaltaron que la idea “es que, al atacar las expectativas de inflación con firmeza y rapidez, se tranquilizará a los agentes, se reducirá la inercia inflacionaria y la necesidad de continuar subiendo la tasa durante un período prolongado, presumiblemente culminando con una tasa terminal más baja”.

Para Müller y González Rojas este es el enfoque que parece estar adoptando la Junta y explica por qué la autoridad monetaria optó por un movimiento de mayor magnitud pese al entorno político.

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Villamizar ha defendido esa lógica. En Bloomberg News afirmó que cree en “adelantar” las subidas de la tasa de interés, en lugar de retrasarlas y luego verse obligado a mantener los costos de financiamiento “más altos durante más tiempo”. En un diálogo adicional con Bloomberg Línea, había señalado que en la reunión de finales de enero la Junta debía enviar una “señal fuerte” y ratificar el compromiso con la meta de 3%.

El codirector dijo en la entrevista con Bloomberg News, que más allá del incremento de más de 23,7% en el salario mínimo, “hay toda una serie de señales del mercado que justifican una postura más restrictiva en materia de política monetaria”.

Según las minutas de la reunión, la mayoría que respaldó el aumento de 100 puntos básicos sostuvo que la economía enfrentaba un riesgo de desanclaje persistente de las expectativas de inflación. El informe señaló que el repunte de las expectativas a un año, cercano a 200 puntos básicos entre diciembre y enero, redujo la tasa real ex ante y llevó la postura monetaria hacia un terreno neutral que no consideraban consistente con el contexto actual.

Frontis del edificio del Banco de la República en Bogotá, Colombia

Los codirectores advirtieron que el incremento del salario mínimo por encima de 23% agravó las presiones, elevó el riesgo sobre la cuenta corriente y el déficit fiscal, y podía amplificar desequilibrios en un entorno de demanda interna fuerte y brecha de producto positiva. Bajo esta lectura, concentrar los ajustes al inicio del ciclo permitía acelerar el reanclaje y limitar costos en el horizonte completo del proceso.

Expectativas de inflación y revisión de tasas

Bank of America coincide en que el detonante inmediato fue el salto de las expectativas tras el aumento del salario mínimo. Según los analistas, tras el alza anunciada por el gobierno “las expectativas de inflación basadas en encuestas para finales de 2026 saltaron a 6,4% desde 4,6%, un aumento de 180 puntos básicos”. Para 2027, el incremento fue de 100 puntos básicos hasta 4,8%.

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El banco también advirtió sobre el comportamiento de las expectativas implícitas en el mercado. “Las expectativas basadas en precios, los breakevens, también aumentaron, superando 6% en el horizonte de dos años y alejándose aún más del objetivo de 3% de BanRep”, señalaron Müller y González Rojas. El desanclaje reduce la tasa real ex ante y, en la práctica, suaviza la postura monetaria si la tasa nominal no se ajusta.

A partir de este escenario, Bank of America revisó sus proyecciones. “Estamos revisando nuestras previsiones de tasa de política monetaria para finales de 2026 a 11,5%, desde 11%, y para 2027 a 10,5%, desde 10%”, indicaron los analistas. El ajuste implica un ciclo más prolongado y una tasa terminal superior a la prevista antes del incremento del salario mínimo.

Para Bank of America, la decisión del banco central también profundizó la fricción con el Gobierno. El ministro de Hacienda votó por un recorte y el presidente Gustavo Petro ha cuestionado la postura del emisor.

Donald Trump habló por teléfono con el presidente colombiano Gustavo Petro

Según las minutas, los directores que votaron por un recorte de 50 puntos básicos atribuyeron la dinámica reciente de la inflación a choques de oferta en alimentos y regulados, así como a mecanismos de indexación sobre los cuales la política monetaria tiene efectos limitados. Argumentaron que la apreciación del tipo de cambio y la reducción prevista en los precios de combustibles podrían aliviar las presiones en 2026.

También advirtieron que centrar el análisis en el salario mínimo omitía su dimensión distributiva y el cambio en la participación de los asalariados en el PIB. Los analistas de Bank of America creen que “esta fricción se exacerbará como consecuencia del aumento de 100 puntos básicos, y más aún dado que la elección presidencial está a la vuelta de la esquina, prevista para mayo”.

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