Bloomberg Línea — Wall Street cerró la jornada con su peor desempeño desde la liquidación de abril, en una sesión marcada por un ajuste simultáneo en acciones, bonos, divisas y criptomonedas, a medida que los inversores reaccionaron al resurgimiento de las tensiones geopolíticas impulsadas por las amenazas comerciales del presidente Donald Trump contra Europa y su insistencia en avanzar con un plan para tomar control de Groenlandia.
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El episodio reactivó el llamado Sell America, borró las ganancias acumuladas del año en la renta variable estadounidense y empujó a los mercados hacia activos de refugio. El S&P 500 cayó alrededor de 2.06% en el cierre, su mayor descenso desde octubre, eliminando por completo su avance de 2026.
El ajuste fue amplio, con una fuerte presión sobre las grandes tecnológicas: un índice de megacapitalizaciones perdió cerca de 3%, mientras que el Nasdaq retrocedió 2,39% en línea con el mercado. El Dow Jones Industrial también terminó en terreno negativo, reflejando la huida generalizada del riesgo. En contraste relativo, las acciones de pequeña capitalización volvieron a mostrar mayor resiliencia y superaron por duodécima sesión consecutiva al índice amplio, aunque sin escapar a la volatilidad del día.
Si se observa el rendimiento conjunto de los fondos cotizados que siguen a las acciones de EE.UU., los bonos del Tesoro, el crédito corporativo y Bitcoin, el mercado registró el martes su peor sesión desde la venta masiva asociada a los aranceles de abril, según cálculos de Bloomberg.
El nerviosismo se reflejó con claridad en los derivados. El Cboe Volatility Index escaló a su nivel más alto desde noviembre, señal de que la complacencia que había dominado las primeras semanas del año empezó a resquebrajarse. “Esto es ‘Sell America’ otra vez, dentro de un contexto más amplio de aversión global al riesgo”, señaló Krishna Guha, jefe de estrategia de bancos centrales de Evercore, al advertir que los inversores internacionales están reduciendo o cubriendo su exposición a Estados Unidos ante un entorno que perciben como más volátil e impredecible.
El trasfondo de mercado ya era frágil antes del último episodio geopolítico. Una encuesta reciente de Bank of America mostraba que los gestores de fondos mantenían el mayor nivel de optimismo desde 2021 y niveles de caja históricamente bajos, con escasa protección frente a una corrección. Michael Hartnett advirtió que ese posicionamiento resulta especialmente vulnerable si las “sorpresas positivas cambian de dirección”, como parece estar ocurriendo.

En el mercado de renta fija, los bonos del Tesoro profundizaron las pérdidas. El rendimiento del título a 10 años subió hasta alrededor de 4,29%, mientras que la tasa del bono a 30 años se acercó a 4,9%, en un movimiento amplificado por el desplome de la deuda japonesa.
La liquidación en Japón, vinculada a temores sobre un mayor estímulo fiscal tras propuestas de recorte de impuestos, desató tensiones en las estrategias de carry trade y se propagó al resto de los mercados desarrollados. A este contexto se sumó el anuncio de la gestora danesa AkademikerPension de que planea abandonar su exposición a Treasuries, un gesto simbólico que alimentó la narrativa de cuestionamiento al estatus de refugio de la deuda estadounidense.
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El contexto reforzó el avance de los metales preciosos. El oro superó por primera vez los US$4.700 la onza y marcó un máximo histórico, con la plata acompañando el movimiento hacia niveles récord. Analistas destacaron que la combinación de tensiones geopolíticas, dudas fiscales y depreciación del dólar está acelerando una tendencia que ya venía gestándose desde el año pasado.
El ajuste también alcanzó a los activos digitales. Bitcoin cayó por debajo de los US$90.000, con descensos más pronunciados en tokens de menor liquidez como ether y solana, mientras que las acciones vinculadas al sector cripto registraron fuertes pérdidas. La correlación con la renta variable volvió a quedar en evidencia en una jornada dominada por la reducción de riesgo.
En materias primas energéticas, el comportamiento fue más mixto. El West Texas Intermediate cerró por encima de los US$60 el barril, sostenido por interrupciones de suministro en Kazajistán y en el Mar Negro, aunque los analistas advirtieron que una escalada comercial entre Estados Unidos y Europa podría terminar afectando las perspectivas de demanda global de crudo.

El trasfondo político dominó la lectura del cierre. A las puertas del Foro Económico Mundial de Davos, las amenazas arancelarias y el conflicto diplomático por Groenlandia eclipsaron el inicio de la temporada de resultados corporativos y reavivaron temores a una nueva guerra comercial.
Si bien varios estrategas insistieron en que el escenario base sigue siendo una eventual negociación y desescalada, la magnitud de los movimientos del día dejó en claro que la tolerancia del mercado a los sobresaltos políticos es cada vez menor, y que la volatilidad podría mantenerse elevada en las próximas sesiones.
Fuera de Estados Unidos, los activos emergentes también sufrieron el impacto del remezón global. Las monedas y acciones de mercados en desarrollo retrocedieron, con particular debilidad en Asia, aunque algunos gestores señalaron que, en un horizonte más largo, un dólar más débil podría volver a favorecer ese segmento.
¿Cómo va el dólar hoy en América Latina?
La reapertura de los mercados financieros en Estados Unidos tras el feriado del lunes ha estado marcada por un dólar ligeramente más débil de forma generalizada, con la excepción del yen japonés. Ante la ausencia de novedades relevantes en torno a Groenlandia, la atención del mercado se ha desplazado hacia las entrevistas y publicaciones en redes sociales de Trump desde el Foro de Davos.
Chris Turner, analisa de ING, señala que en las últimas horas ha cobrado fuerza el debate sobre la llamada weaponisation of capital, es decir, la posibilidad de que Europa responda a Estados Unidos retirando parte de sus inversiones, estimadas entre US$8 y US$12 billones.

En medio de ese contexto, las monedas de América Latina cayeron en medio de una mayor aversión al riesgo. El peso chileno (USDCLP) y el argentino (USDARS) subieron, mientras que el colombiano (USDCOP), el real brasileño (USDBRL) y el peso mexicano (USDMXN) retrocedieron. El sol peruano (USDPEN) cotizó estable.
El estratega de ING ubraya que el sesgo para el dólar en el año es moderadamente negativo por razones macroeconómicas, aunque descarta un ajuste del orden de 10% similar al observado en abril pasado bajo la narrativa de sell America.
Las noticias corporativas del día:
- Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic, criticó duramente la decisión del gobierno de Donald Trump de permitir que Nvidia (NVDA) venda sus chips H200 de inteligencia artificial a China, calificándola de “error enorme” con “implicaciones de seguridad nacional increíbles”. Durante una entrevista en el Foro Económico Mundial de Davos, Amodei declaró que “es un poco como vender armas nucleares a Corea del Norte”.
- Netflix (NFLX) ha elevado a US$42.200 millones su préstamo puente para respaldar la adquisición en efectivo de los activos de estudio y streaming de Warner Bros. Discovery (WBD), según una presentación regulatoria del martes. La operación, inicialmente estructurada como un pago mixto en efectivo y acciones por US$27,75 por acción, ahora se realizará completamente en efectivo. Esta decisión responde en parte a la presión competitiva de Paramount Skydance (PSKY), que ha lanzado una oferta pública rival por US$30 por acción, también en efectivo.

- La startup Humans&, especializada en inteligencia artificial de frontera, ha cerrado una ronda semilla de financiamiento por US$480 millones, alcanzando una valoración de US$4.480 millones, una cifra excepcional para una empresa emergente de reciente creación. Entre los inversionistas destacan Nvidia, GV (antes Google Ventures) y Jeff Bezos.
- Elon Musk volvió a agitar redes sociales al publicar una encuesta en X preguntando si debería comprar Ryanair y “restaurar a Ryan como su legítimo gobernante”, intensificando su disputa con el CEO de la aerolínea, Michael O’Leary. El conflicto comenzó cuando O’Leary rechazó instalar el internet satelital Starlink en los aviones de bajo costo, alegando preocupaciones por el peso y consumo de combustible, lo que llevó a un intercambio de insultos públicos entre ambos.













