¿Una “Fed-MAGA”? ING analiza el posible impacto sobre el dólar y los bonos del Tesoro

El banco plantea un escenario donde un giro político en la Reserva Federal bajo Trump podría provocar recortes agresivos de tasas sin respaldo macroeconómico.

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Bloomberg Línea — En un escenario considerado improbable, pero relevante, ING exploró las consecuencias de un viraje radical de la Reserva Federal hacia una postura ultraflexible bajo una eventual segunda administración Trump. El análisis plantea cómo una recomposición política dentro del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) podría desembocar en una política monetaria desacoplada de los fundamentos macroeconómicos.

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Aunque no se trata del escenario base del banco, sus especialistas examinan qué ocurriría si un bloque de gobernadores identificados con posiciones “MAGA” se impusiera en el seno de la Reserva Federal. Este grupo tendría una orientación fuertemente expansiva, incluso en ausencia de necesidad económica.

“Veamos cómo podría evolucionar ese resultado. Y qué pasaría entonces. Llevemos los extremos un poco más lejos y veamos cómo se verían”, planteó en su ejercicio hipotético Padhraic Garvey, jefe regional de análisis para las Américas en ING.

Un viraje extremo en la política monetaria

El escenario parte de supuestos políticos y de gobernanza que modificarían la composición de la Reserva Federal a favor de un grupo de corte marcadamente acomodaticio. “Lisa Cook es apartada y reemplazada por una paloma. Jerome Powell se retira completamente de la Fed. Entonces, hay una mayoría de gobernadores declaradamente dovish”, proyectó Garvey.

En la jerga de la política monetaria, se denomina “paloma” a quien favorece tasas bajas para impulsar el crecimiento y el empleo, mientras que un “halcón” prioriza el control de la inflación mediante tasas más altas.

La hipótesis se completa con nuevos nombramientos presidenciales afines a esa línea y con una figura clave en la presidencia de la Fed, como Kevin Hassett, Rick Rieder o Scott Bessent. En ese contexto, “cuatro palomas MAGA entre los 12 miembros con derecho a voto” podrían inclinar las decisiones hacia recortes de tasas incluso sin justificación macroeconómica.

El documento explica que, si ese bloque lograra atraer a otros tres miembros del comité, podrían configurar una mayoría suficiente para redefinir el rumbo de la política monetaria. Esto abriría la puerta a recortes de tasas más agresivos, con el objetivo implícito de estimular la economía en la antesala de los comicios legislativos.

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Impacto en los mercados de tasas y en el dólar

El efecto inicial sobre los activos de riesgo sería favorable. “Con los activos de riesgo comenzando el año con buen ánimo, el efecto de tasas de interés aún más bajas probablemente sea muy positivo, al menos al principio”, señala Garvey,

Sin embargo, el impacto sobre el mercado de bonos y el dólar sería más complejo. Si los recortes se perciben como injustificados, podrían afectar la credibilidad de la Fed y generar presiones inflacionarias en el largo plazo. “Una elevación de los riesgos inflacionarios más un deterioro en la percepción de la Reserva Federal conforman un cóctel tóxico”, advirtió Garvey.

En ese contexto, los bonos del Tesoro a 10 años podrían superar rendimientos del 5%. “En el extremo (por ejemplo, si el rendimiento a 10 años supera el 5%), la noción de control de la curva de rendimiento podría entrar en la conversación”, explicó Garvey.

Esto también tendría implicancaciones sobre el tipo de cambio. “Eso no controlaría la probabilidad de una debilidad significativa del dólar estadounidense”, agregó el analista, lo que afectaría a los inversionistas extranjeros que poseen bonos del Tesoro en el corto plazo.

Estrategias de cobertura: tasa fija vs. tasa flotante

Más allá del escenario extremo, ING expone su visión base con recortes moderados de 50 puntos básicos y analiza la conveniencia de cambiar exposición desde tasas fijas hacia flotantes. “El swap hacia tasa flotante a 10 años ofrece un carry de impacto de unos 6 puntos básicos”, calcula el informe.

Una tasa fija es aquella que se mantiene constante durante toda la vida del contrato financiero. Es decir, el inversionista sabe desde el principio cuánto pagará o recibirá en intereses. En cambio, una tasa flotante varía a lo largo del tiempo, ya que está vinculada a un índice de referencia del mercado.

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En ese contexto base, si la tasa de referencia promedio se estabiliza en torno a 3,25%, el beneficio acumulado por carry positivo alcanzaría los 540 puntos básicos. “No es probable que la tasa de los fondos se mantenga en 3,25% durante la próxima década, pero es razonable asumir que promedie ese nivel”, sostuvo Garvey.

En este tipo de estrategias de cobertura de tasas, el carry se refiere al rendimiento adicional que obtiene un inversionista al pasar de una tasa fija a una flotante, asumiendo que las tasas bajarán como se proyecta. Cuanto mayor sea la diferencia entre la tasa fija pactada hoy y la tasa flotante futura, mayor será el ingreso que se acumula por esta operación. Este diferencial se vuelve especialmente relevante cuando el mercado anticipa recortes de tasas.

Si la Reserva Federal recortara más agresivamente, hasta 2%, y luego volviera a subir hacia 4%, el retorno acumulado de pasarse a tasa flotante sería todavía mayor. “Esto se acumula a unos 640 puntos básicos en carry positivo durante todo este período hipotético de 10 años”, estimó ING.

El banco advierte que ese ciclo de recortes abruptos seguido por subas compensatorias no sería muy distinto a un ciclo macroeconómico tradicional de recesión y recuperación. Aun así, considera que las probabilidades de que la Fed emprenda este camino por motivos políticos son bajas.