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Existe una enorme “brecha de emisiones” entre un mundo seguro y en el que estamos: ONU

En vísperas de las conversaciones mundiales en Glasgow, un nuevo informe señala lo que deben hacer los países para reducir drásticamente los gases de efecto invernadero.

Las emisiones se elevan desde una refinería de petróleo al atardecer en Texas City, Texas, el jueves 16 de febrero de 2017.
Por Eric Roston
30 de octubre, 2021 | 09:09 AM
Tiempo de lectura: 4 minutos

Bloomberg — Las naciones pueden poner en marcha sus enormemente inadecuadas políticas climáticas moviéndose rápidamente en tres áreas, según un informe científico urgente de la ONU: vincular la recuperación fiscal posterior a la pandemia con la reducción de emisiones, reducir la contaminación por metano y construir un mercado global de carbono.

Esas acciones ayudarían a cerrar una enorme brecha entre la trayectoria actual y la necesaria para limitar el calentamiento global, indicó el 12° informe sobre la brecha de emisiones del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. Las actualizaciones de las promesas nacionales realizadas en virtud del Acuerdo de París (incluso si se cumplen) no tienen en cuenta los plazos que los científicos han identificado para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

A fines de septiembre, 120 países que producen el 51% de las emisiones globales habían publicado metas nacionales nuevas o actualizadas, conocidas como contribuciones determinadas a nivel nacional. Juntos, esos compromisos, conocidos como NDC, reducen los niveles de emisiones previstos para 2030 en un 7,5% en comparación con la ronda anterior de compromisos. Las emisiones deben reducirse en un 55% para tener dos tercios de posibilidades de aumentar menos de 1,5°C.

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La matemática climática es brutal, y las naciones continúan apretando su propia soga: para tener una oportunidad de alcanzar el objetivo más seguro del Acuerdo de París, de 1,5°C con respecto a niveles preindustriales, el mundo tiene ocho años para reducir las emisiones anuales de gases de efecto invernadero en 28 gigatoneladas, o aproximadamente la mitad del total. A pesar de avances decisivos en materia de energías renovables y movilidad eléctrica, los datos siguen avanzando en la dirección contraria.

Además del énfasis del informe en las políticas a corto plazo, el secretario general de la ONU, António Guterres, pidió a las naciones ricas que eliminen el carbón para 2030 y a las naciones en desarrollo para 2040, y que todos pongan precio a la contaminación por carbono y pongan fin a los subsidios a los combustibles fósiles.

“El tiempo corre”, dijo en una conferencia de prensa el martes. “La brecha de emisiones es el resultado de una brecha de liderazgo”.

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La producción de gases de efecto invernadero aumentó un 1,3% anual entre 2010 y 2019, y “se espera un fuerte repunte de las emisiones en 2021″, escriben los autores. Un informe relacionado de la ONU de la semana pasada encontró que se proyecta que los gobiernos en 2030 producirán un 240% más de carbón, un 57% más de petróleo y un 71% más de gas de lo que es consistente con mantener el calentamiento global en 1,5°C.

Además de las NDC, muchos países se han comprometido a alcanzar un total neto de cero emisiones para 2050. Si se alcanzan, esos esfuerzos darían lugar a un calentamiento de unos 2,2 °C. Según las NDC actuales, el mundo se enfrenta a un calentamiento catastrófico de 2,7 °C (casi 5 °F) por encima de la temperatura preindustrial. La disminución de emisiones necesaria para evitar una catástrofe es cada vez más pronunciada.

Según los autores del informe, existen importantes palancas políticas que los países pueden considerar a corto plazo.

Menos del 15% del gasto mundial relacionado con la pandemia, es decir, US$2,3 billones, se ha destinado a fines distintos a la asistencia sanitaria y el apoyo al desempleo, y alrededor de US$415.000 millones se han destinado a gastos con bajas emisiones de carbono, incluida la energía limpia, la eficiencia y la I + D. Este estímulo verde se concentró en siete países: Corea del Sur, España, Alemania, Reino Unido, China, Francia y Japón.

El metano, el segundo gas de efecto invernadero más importante después del CO₂, proviene de muchas fuentes concentradas que hacen que la reducción de emisiones sea algo más sencilla que la eliminación de CO₂. Las empresas de combustibles fósiles pueden ahorrar o ganar dinero taponando las fugas de metano en infraestructura antigua. La gestión de residuos y, en menor medida, la agricultura, también brindan oportunidades para soluciones técnicas. En la actualidad, las NDC sólo cubren un tercio de las emisiones de metano necesarias para alcanzar el objetivo de los 2 °C.

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Cuando los negociadores climáticos converjan en Glasgow el 31 de octubre, un tema clave de la agenda será cómo estructurar un mercado financiero que permita a los emisores comprar y vender el derecho a contaminar. Se pueden obtener eficiencias al incentivar a los actores del mercado a reducir las emisiones a bajo costo y traducir esos ahorros en permisos de contaminación vendibles. Según el informe del PNUMA, esto podría influir poderosamente en el aumento de las ambiciones nacionales. Una reinversión de los ahorros del mercado del carbono podría ayudar a duplicar los recortes de emisiones en la próxima década, sin ningún coste añadido en un escenario ideal.

La prevalencia de los objetivos de temperatura para enmarcar los debates sobre políticas en los últimos años ha llevado a muchas personas a poner demasiado énfasis en 1,5°C o 2°C como umbrales más allá de los cuales todo está perdido. La verdad es más matizada ya que, como escribieron los científicos de la ONU en agosto, “cada tonelada de emisiones de CO₂ contribuye al calentamiento global.” Los científicos destacan ahora de forma rutinaria que un comienzo tardío es siempre mejor que ningún comienzo.

“El cambio climático ya no es un problema del futuro. Es un problema del ahora”, escribe Inger Andersen, directora ejecutiva del PNUMA, en el prólogo del informe, instando a las naciones a acelerar sus esfuerzos. “No debemos desesperar. Ya hemos demostrado que la acción climática puede marcar la diferencia”.

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