Coinbase
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Bloomberg Opinión — Las criptomonedas han sido presentadas por mucho tiempo como el futuro de las finanzas, pero su caída está siguiendo un guión que ya se ha visto décadas atrás.

Tomemos como ejemplo a Coinbase (COIN). La plataforma salió a bolsa a US$250 dólares por acción en abril de 2021, es decir, cuando el bitcoin (XBT) valía más de US$63.000, cercano a su máximo histórico. Actualmente el bitcoin ronda los US$20.000 y Coinbase se cotiza a algo menos de US$50 por acción. Además, despedirá al 18% de su plantilla, prácticamente el número de personas que ha incorporado este año.

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No es la única. El prestamista de criptomonedas BlockFi, respaldado por Peter Thiel, está recortando al 20% de su personal. Gemini Trust Co. (GMNI), de los gemelos Winklevoss, está recortando su plantilla en un 10%. (Estos ahogaron sus penas poco después tocando un set de rock en Delaware, incluyendo una versión de Rage Against the Machine).

La situación recuerda demasiado a la crisis de las puntocom, cuando precios de acciones muy elevados convencieron a los fundadores a ignorar las advertencias de que se estaba gestando una burbuja y a contratar a demasiada gente con demasiada rapidez. El resultado fue una serie de oficinas vacías y sillas ergonómicas abandonadas.

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“Crecimos demasiado deprisa”, escribió el CEO de Coinbase, Brian Armstrong, en una publicación de blog. Comentó que la empresa, que gana dinero a través de las comisiones por transacciones de criptodivisas, sólo tenía 1.250 empleados en plantilla a inicios de 2021, inflándose hasta casi 5.000 en el último trimestre. " Ahora está claro para mí que hemos contratado en exceso”.

Los elementos comunes en todos estos comunicados de despidos en el sector son la exigencia de reducción de costos ante un " criptoinvierno “. Sin embargo, estas compañías no necesitaban que un Ned Stark (el personaje de Juego de Tronos) les dijera que el invierno se acercaba. La burbuja de las puntocom era evidente para cualquiera que tuviera ojos para observar a principios del año 2000 y el paralelo planteado por las criptomonedas ha sido indiscutible desde hace un año o más. “Esto podría ser muy grande, muy peligroso, y suceder muy rápido”, alertamos el pasado mes de julio.

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Así como Pets.com malgastó millones (en dólares de 2022) en un comercial en el Super Bowl del año 2000, Coinbase gastó unos US$14 millones en su propio comercial para el gran juego de este año. Los dos tuvieron un gran éxito en un aspecto: la marioneta de calcetín de Pets.com nunca se olvidará, y el código QR de Coinbase tuvo tanto éxito que hizo que la aplicación de Coinbase colapsara. Ninguno de los dos anuncios pudo frenar el maremoto que estaba a punto de producirse en sus respectivas industrias.

Más o menos un año después de ese comercial en el Super Bowl, Pets.com fue liquidada. Coinbase posiblemente no correrá la misma suerte. Un equivalente mejor de Pets.com podría ser Dogecoin: poco serio en apariencia, obsesionado con los perros de dibujos animados y, finalmente, sin valor.

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Sin embargo, Pets.com sólo tenía 320 empleados en su mejor momento, aunque se dedicara al negocio físico de almacenar y enviar artículos para mascotas. Coinbase y sus homólogos tienen muchos más. Tal vez sobrevivan al invierno, pero acabarán por quemar muchos de sus muebles en el proceso.

Como ocurrió con las puntocom, los ferrocarriles y otras quiebras anteriores, el criptoinvierno seguramente dejará algunos supervivientes. Pese a la evaporación de US$2 billones de riqueza en papel, los fundadores y muchos millonarios de las cripto saldrán adelante. Union Square Ventures (firma de capital), uno de los primeros patrocinadores de Coinbase, salió de la OPI (oferta pública inicial) con miles de millones.

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Quienes no tendrán tanta suerte son los que siguieron el consejo de Matt Damon en ese otro infame comercial del Super Bowl de 2022 sobre las criptomonedas, “La fortuna favorece a los valientes”, un anuncio para Crypto.com (CRCW), que ganó los derechos de poner nombre al Staples Center de Los Ángeles en la cúspide absoluta de la burbuja, un acontecimiento que hacía tantas referencias a las puntocom que rompía la matriz de la ironía.

Lo mismo ocurre con los miles de jóvenes trabajadores que confiaban en hacer una carrera lucrativa en una industria presuntamente vanguardista. Sin embargo, son las víctimas de otra generación de fundadores que cometen demasiados errores ya conocidos.

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Esta nota no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Bloomberg LP y sus propietarios.

Este artículo fue traducido por Miriam Salazar