El Salvador

Calificaciones de riesgo en Centroamérica: El Salvador al fondo, Guatemala mejora

Durante el primer semestre del año, las agencias de análisis del riesgo país degradaron el perfil crediticio de El Salvador; a Guatemala le elevaron su perspectiva. Así está el panorama en Centroamérica y Panamá

Los países de Centroamérica y Panamá, sin República Dominicana, acumulan casi los US$170.000 millones en deuda pública, según datos de la SECMCA.
06 de julio, 2022 | 06:45 am
Tiempo de lectura: 5 minutos
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San Salvador — El Salvador se convirtió en el único país de Centroamérica que sufrió recortes de la calificación de deuda soberana de largo plazo durante el primer semestre de 2022, con las principales agencias colocándolo al fondo de la tabla del riesgo en Centroamérica.

En contraste, las casas de análisis dieron el visto bueno por unanimidad a la trayectoria Guatemala. No modificaron su calificación como tal, pero le mejoraron su perspectivas: Fitch Ratings y S&P la reajustó de estable a positiva; y Moody’s, de negativa a estable.

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La Secretaría Ejecutiva del Consejo Monetario Centroamericano (SECMCA) analizó el panorama del endeudamiento en su Informe de Riesgo País del segundo trimestre de 2022, un documento sintético acerca de las acciones de calificación de riesgo que tomaron Fitch Ratings, Moody’s y S&P Global Ratings con los países de la región.

“Las revisiones se realizaron tomando en cuenta el desempeño de indicadores”, dijo la SECMCA. Entre estos figuran la recuperación de las economías tras la pandemia del Covid-19, las perspectivas económicas futuras, así como temas de finanzas públicas.

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La falta de un plan claro de financiamiento en El Salvador pesó en las opiniones de las calificadoras como Moody’s para advertir sobre los progresivos riesgos de impago de su gobierno, que afronta un segundo semestre con presiones de liquidez intensificadas.

Los próximos meses serán decisivos en la carrera del gobierno salvadoreño para conseguir fondos y honrar el pago de un vencimiento de bonos de US$800 millones en enero de 2023, además de solventar una creciente deuda interna de corto plazo.

El país busca nuevos prestamistas, dada la tensa relación que mantiene con el Fondo Monetario Internacional por las visiones encontradas sobre la adopción de bitcoin (XBT) como moneda de curso legal.

“Los retrasos en la obtención de más financiamiento, así como en la adopción de medidas fiscales correctivas para reducir los déficits, podrían dañar la confianza de los inversionistas y dificultar que el gobierno continúe cubriendo su brecha de financiamiento”, alertó sobre El Salvador un reporte de S&P firmado por Patricio Vimberg, director asociado de S&P.

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En su análisis, S&P planteó un escenario del 3%, por encima del crecimiento potencial; pero la semana pasada el Banco Central de Reserva moderó la proyección de incremento del Producto Interno Bruto (PIB) del 3,2% previsto al 2,6%.

Por otro lado, los comentarios de las calificadoras alientan a un mejor panorama en Guatemala, país que, según Moody’s, le ha hecho frente a la pandemia con un impacto mínimo en su perfil crediticio.

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El gobierno guatemalteco logró reducir su déficit fiscal al 1,2% del PIB en 2021, desde el 4,9% en 2020. Este desempeño resulta de una fuerte recuperación económica y de una mejora en la estructura de recaudación de impuestos, la cual propició un aumento del 28%.

Moody’s dejó de ver el futuro de Guatemala de negativo a estable en junio. La acción significa un aval al clima de negocios de país, las reformas económicas y a la atracción de inversiones, planteó en ese momento Juan Carlos Zapata, director ejecutivo de la Fundación para el Desarrollo de Guatemala (Fundesa).

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Costa Rica y Panamá mejoran perspectivas

Además de los cambios en El Salvador y Guatemala, Costa Rica y Panamá experimentaron modificaciones de perspectiva que datan del primer trimestre del año, ambos de manera favorable.

Fitch Ratings revisó de negativa a estable la nota BB- de Panamá e hizo exactamente lo mismo con Costa Rica, que mantuvo su nota de B+.

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Al gobierno costarricense le jugaron a favor los siguientes factores: una recuperación económica mayor a la esperada, por el orden del 7,6% en 2021, un menor déficit primario y mejores ingresos.

“Esta consolidación fiscal y la aprobación del programa del FMI impulsaron la confianza y redujeron los costes de financiamiento interno”, indicó la SECMCA sobre Costa Rica.

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Según datos del Sistema de Información Macroeconómico y Financiera de la Región (Simafir), de la SECMCA, El Salvador se caracterizó como el país con la deuda más pesada en la región, hasta el mes de abril, con el mayor ratio de relación deuda pública sobre el PIB, el 80,5%.

La deuda salvadoreña asciende a US$24.501,8 millones, un crecimiento interanual del 5,5%, y una distribución casi pareja el 51,3% entre deuda interna y el 48,7%, en la externa.

Por otra parte, Costa Rica se ubica en segundo lugar, con 75,1% de deuda pública sobre PIB, que le representan al país compromisos de US$50.9107,4 millones. Su ritmo de incremento fue el menor en el istmo, del 1,6%.

Panamá y Honduras destacaron como las naciones que subieron su deuda al compás más acelerado, en 11,9% y 10,1% respetivamente, si se compara con abril del año pasado.

EMBI se dispara en El Salvador, sube en Honduras

A pesar de que Honduras permanece como el país con menor peso de su deuda pública con respecto al PIB en la región –este indicador marcó 48.6%– hay factores que acentúan sus riesgos.

La SECMCA reportó que el Índice de los Bonos de los Mercados Emergentes (EMBI) se incrementó en algunos países de la región, entre ellos Honduras, que pasó de niveles menores al 5% en marzo a cerrar junio en 8,99%.

¿Por qué este comportamiento? El promedio del déficit fiscal para Honduras en 2020 y 2021 ronda el 4,7% y significa una mayor presión a las finanzas públicas, en un contexto de menores ingresos y mayores gastos.

Además, la economía hondureña necesita de mayor diversificación y de fortalecer su institucionalidad, indicó el reporte de la SECMCA, basado a su vez en los comentarios más recientes de las calificadoras de riesgo.

Aún con ello, El Salvador es el caso más grave de la región. Lleva más de un año con el EMBI imparable, incluso superior al de Argentina, una nación que ha atravesado serias crisis por el impago de la deuda en su historia reciente.

“El Salvador es el país que ha mostrado un aumento sostenido y acelerado de este indicador debido a una serie de factores internos (políticos e institucionales”, teniendo un valor de dicho índice al 30 de junio de 2022 de 28,33″, observó la Secretaría.

Ostentar la segunda mayor tasa de EMBI en América Latina –solo abajo de Venezuela– es una nada alentadora carta de presentación tanto para los acreedores de El Salvador, como para los inversores, opina Yesenia Salas, directora de Asuntos Técnicos de la Cámara de Comercio e Industria de El Salvador.

“El gobierno de El Salvador deberá pagar tasas cada vez más altas a los inversionistas que estén dispuestos a prestarles, estas tasas serían una forma de compensar el riesgo que los inversionistas ven en los bonos de El Salvador y de los instrumentos de deuda”, señala Salas.

Un EMBI por las nubes vuelve menos atractivo al país a los inversores. “Los invita a ser cautelosos porque les da una idea de que hay un posible riesgo de sus inversiones en el país, creemos como Cámara de Comercio e Industria que es importante cuidar la valoración que los inversionistas a nivel internacional están haciendo de El Salvador”, advierte Salas.

--Con información de Natiana Gándara

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