Bolsonaro o Lula: brasileños eligen este domingo a quién le dan otra oportunidad

Los candidatos, que ya estuvieron al frente del gobierno, disputan la primera vuelta de las elecciones tras una campaña polarizada

Los expresidentes disputan este domingo la primera vuelta de las elecciones. Fuente: Bloomberg/Victor J. Blue)
Por Daniel Carvalho y Maria Eloisa Capurro
02 de octubre, 2022 | 10:01 AM

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Bloomberg — Los brasileños irán este domingo a las urnas en unas elecciones generales que tienen como candidatos principales al actual presidente Jair Bolsonaro y al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva. La campaña estuvo marcada por una creciente polarización, al tiempo que las últimas encuestas señalaron que puede ocurrir una victoria absoluta de Lula este domingo.

Los centros de votación cerrarán a las 17 horas en Brasilia y simultáneamente en todo el país, y los resultados se esperan para las horas siguientes del domingo. Casi 160 millones de votantes elegirán también a los gobernadores de los estados, a los representantes de la cámara baja y a los senadores.

Mientras que otros nueve contendientes se postulan para el máximo cargo del país, la elección se ha convertido en una batalla entre dos polos opuestos de la política brasileña. Por un lado Bolsonaro, un ex capitán del ejército que ganó con margen en 2018, pero que vio caer su popularidad tras la pandemia. Y del otro lado Lula, que terminó dos mandatos presidenciales con un índice de aprobación de casi el 90% antes de ver empañada su reputación por un gran escándalo de corrupción.

Los dos candidatos realizaron actos en los últimos dos días, luego de pasar al ataque durante un debate presidencial que, según los analistas políticos, tuvo poco impacto en la intención de voto. Lula se encuentra actualmente en San Pablo, donde se espera que emita su voto, mientras que Bolsonaro votará en Río de Janeiro.

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Polarización

La elección tendrá profundas implicaciones para la economía de Brasil, la democracia y las relaciones del país con el mundo. El que gane deberá responder a la creciente demanda popular de gasto social y, al mismo tiempo, convencer a los inversores de que el gobierno será fiscalmente responsable.

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Bolsonaro, de 67 años, ha prometido seguir comprometido con una agenda liberal de privatizaciones y desregulación. Lula, de 76 años, reforzaría los bancos públicos, impulsaría el papel del gigante petrolero Petrobras en la producción de combustible y lanzaría un importante programa de infraestructura. Sin embargo, ninguno de ellos ha concretado cómo cumplir sus promesas.

La mayor economía de América Latina se ha recuperado en su mayor parte de la pandemia, reforzada por medidas de estímulo que aún no se han traducido en un apoyo significativo al presidente en funciones. El banco central estima que el crecimiento se acelerará hasta el 2,7% este año, antes de volver a ralentizarse en 2023, tras una agresiva campaña de endurecimiento monetario que ha contribuido a que la inflación vuelva a ser de un solo dígito desde más del 12% en abril.

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La expectativa de los mercados

“El presidente Jair Bolsonaro se enfrenta a un difícil intento de reelección. La votación del domingo ofrecerá a los brasileños la primera oportunidad de señalar si creen que merece un segundo mandato. El impulso económico positivo -con el aumento del empleo y la caída de la inflación- aún no se ha traducido en un amplio apoyo. El oponente clave de Bolsonaro - el ex presidente Luiz Inacio Lula da Silva (2003-2010) - promete restaurar los días de aumento de ingresos y relevancia global de Brasil”, señaló Adriana Dupita, economista de Brasil.

Los mercados locales han permanecido incambiados, con algunas excepciones notables. Subieron cuando Lula anunció que el político centrista Geraldo Alckmin sería su compañero de fórmula y cuando el ex jefe del banco central Henrique Meirelles respaldó su candidatura. Pero una victoria absoluta del ex presidente podría provocar una reacción negativa, ya que los operadores temen que se reduzca la presión sobre el ex líder sindical para que adopte políticas más favorables al mercado.

Otra preocupación es si Bolsonaro rechazaría el resultado de las elecciones en caso de ser derrotado, y en particular cómo reaccionarían sus partidarios si alega fraude electoral. Las preocupaciones no son infundadas: el presidente puso en duda en repetidas ocasiones la integridad del sistema de votación electrónica de Brasil, ha criticado a las autoridades electorales y a las encuestas de opinión pública, y ha dicho que ganará en la primera ronda con al menos el 60% de los votos.

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