Bitcoin está ingresando en su fase ‘madura’, mientras las stablecoins se expanden, dice Ripio

Impulsado por la entrada institucional, los ETF y el avance de stablecoins, el mercado cripto muestra señales de mayor estabilidad y menor volatilidad.

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Bitcoin
30 de enero, 2026 | 05:00 AM

Bloomberg Línea — El mercado de criptomonedas atraviesa una etapa de transición marcada por una mayor presencia institucional, una dinámica de precios menos volátiles y un crecimiento sostenido de las stablecoins. Así lo describe Sebastián Serrano, CEO y cofundador de Ripio, quien sostiene que el bitcoin está dejando atrás los comportamientos propios de sus primeros ciclos para consolidarse como un activo más estructurado dentro del sistema financiero.

Según el ejecutivo, uno de los principales cambios respecto de años anteriores es el rol que comenzaron a ocupar los inversores institucionales. La aprobación y expansión de los ETF de bitcoin facilitó el ingreso de capital proveniente del mercado financiero tradicional, lo que contribuyó a amortiguar movimientos bruscos de precios. En este contexto, las correcciones recientes se dieron de forma más gradual que en ciclos anteriores.

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Mercado bajista

Desde octubre de 2025, el precio del bitcoin muestra una tendencia a la baja, lo que reactivó el debate sobre la posibilidad de un nuevo “invierno cripto”. Serrano considera que el mercado bajista ya está en curso y que la cotización podría ubicarse en torno a los US$75.000 a lo largo de 2026. Sin embargo, aclara que, aun en un escenario de contracción, la duración y la profundidad del ajuste serían menores que en el pasado, con eventuales correcciones concentradas en períodos más acotados.

“No diría que ya estamos en pleno invierno, pero tal vez estemos entrando en él. Podemos tener uno o dos trimestres razonables antes de una corrección mayor”, indicó Serrano.

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Cambio de prioridades

Para el CEO de Ripio, la maduración del mercado también se refleja en un cambio de prioridades. El foco se desplaza desde la especulación de corto plazo hacia soluciones con mayor utilidad práctica, liquidez y aplicación concreta. En ese sentido, anticipa un entorno menos dominado por el inversor minorista y con mayor participación de actores institucionales, lo que tiende a volver al mercado más predecible.

Dentro de ese proceso, las stablecoins ocupan un lugar central. La capitalización total de estos activos ronda actualmente los US$317.000 millones y, de acuerdo con Serrano, tanto la oferta como el volumen de transacciones crecen a tasas anuales de entre 30% y 40%, independientemente de los ciclos de precios del resto del mercado cripto.

No obstante, el ejecutivo identifica desafíos pendientes para su adopción masiva, como la complejidad de la experiencia de usuario y el descalce que generan las stablecoins dolarizadas en economías donde los ingresos y gastos se realizan en moneda local. Frente a este escenario, destaca el desarrollo de stablecoins respaldadas por monedas nacionales como una alternativa para reducir fricciones cambiarias y facilitar su uso por parte de empresas y consumidores.

Ripio lanzó recientemente activos de este tipo, como la wARS vinculada al peso argentino, la wBRL al real brasileño y la wMXN al peso mexicano, y prevé ampliar esta estrategia durante 2026 con nuevas emisiones para otros países de la región, entre ellos Chile, Perú y Colombia. El objetivo, según Serrano, es profundizar la integración entre el ecosistema cripto y las instituciones financieras tradicionales.

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En este marco, el CEO de Ripio afirma que el bitcoin mantiene una tendencia de largo plazo vinculada a su escasez y a su rol como activo de resguardo, pero dentro de un mercado que avanza hacia una etapa más estable, con reglas más claras y una mayor participación de actores institucionales.

Las stablecoins, una amenaza para el sistema tradicional

Según Standard Chartered, no es bitcoin lo que representa una amenaza para el sistema bancario tradicional, sino las stablecoins, que están acumulando presión.

Eso surge de un nuevo informe del banco, que prevé que hacia fines de 2028 hasta US$500.000 millones podrían migrar desde los depósitos bancarios tradicionales hacia las stablecoins, lo que generaría una fuerte disrupción estructural que afectaría con mayor intensidad a los bancos regionales.

Dado que la oferta actual de stablecoins vinculadas al dólar ronda los US$300.000 millones, este escenario llevaría el total a unos US$800.000 millones, en línea con algunas proyecciones previas. El año pasado, Standard Chartered estimó que hasta US$1 billón podría trasladarse desde cuentas bancarias de mercados emergentes hacia stablecoins de aquí a fines de 2028, mientras que el secretario del Tesoro, Scott Bessent, proyectó que las stablecoins podrían constituir un sector de US$2 billones en ese mismo horizonte temporal.

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