Países con gasolina más cara y barata de Latinoamérica en 2026: así quedaron los precios tras inflación energética

Estos son los países con los precios más altos de la gasolina a mitad de año tras los choques petroleros globales y sus efectos en la inflación energética.

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Bloomberg Línea — El aumento de los precios de la gasolina en América Latina impulsó la inflación energética regional durante la primera mitad del año, en medio de las presiones derivadas de la guerra en Medio Oriente y los riesgos para el tránsito por el estrecho de Ormuz.

A mediados de 2026, Uruguay registró el precio más alto de la gasolina en América Latina y el Caribe, con US$8,7 por galón (95 octanos), seguido por Cuba, que saltó al segundo lugar, con US$7,3.

En el otro extremo de la tabla, Venezuela presentó el precio más bajo, con US$0,1 por galón, mientras que Ecuador se ubicó en US$3,3 por galón, de acuerdo con datos de GlobalPetrolPrices.

El secretario ejecutivo de la Organización Latinoamericana de Energía (Olade), Andrés Rebolledo Smitmans, señaló a Bloomberg Línea que los precios de la gasolina en América Latina y el Caribe aumentaron en promedio un 15% tras el estallido del conflicto en Medio Oriente.

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Y que, pese al posterior anuncio de un cese de hostilidades, los valores se han mantenido prácticamente sin cambios.

Según explicó el ejecutivo, durante las últimas semanas el precio promedio de la gasolina en la región se ha ubicado entre US$1,37 y US$1,39 por litro, un valor que se ha mantenido estable en los últimos meses en general.

Rebolledo indicó que el impacto del choque petrolero fue aún mayor en el diésel, cuyo precio aumentó en promedio un 21% en la región.

Inflación energética

El encarecimiento del precio de la gasolina impulsó la inflación energética hasta el 1,42% en marzo, mientras que la inflación general en la región se aceleró al 0,75%, de acuerdo con un reciente informe de esa organización.

Olacde indica que el incremento en los combustibles también elevó los costos del transporte y, con ello, el precio de las mercancías en general.

En consecuencia, las interrupciones en la cadena de suministro de fertilizantes presionaron al alza los costos de producción agrícola, trasladando parte del impacto a los precios de los alimentos.

El ejecutivo explicó que el principal canal de transmisión fue el aumento del precio internacional del petróleo y las disrupciones en el suministro, factores que elevaron el costo de los combustibles en los mercados internos.

No obstante, aclaró que la magnitud del impacto varió entre países, dependiendo de la aplicación de medidas como subsidios, bandas de precios que se adoptaron internamente y otros mecanismos para amortiguar el alza.

Impactos mixtos en la región

A mitad de año, “los precios de combustibles en América Latina ya no siguen al petróleo de forma mecánica”, dijo a Bloomberg Línea Jonathan Fortun, economista sénior del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF por sus siglas en inglés).

“El Brent cayó desde niveles cercanos a US$118 por barril al cierre del primer trimestre hasta alrededor de US$72 en julio, pero el alivio no llegó de forma pareja al surtidor. La diferencia está en la política doméstica. Impuestos, precios administrados, fondos de estabilización, subsidios y capacidad fiscal separaron más a los países que el propio crudo”, dijo.

La divergencia se ve con claridad en las principales economías, de acuerdo con Fortun.

Brasil, favorecido por mayores ingresos petroleros, tuvo espacio para amortiguar el shock con instrumentos fiscales y subsidios transitorios.

Según Fortun, la gasolina sube un 6,3% frente a un año atrás, un aumento relativamente contenido frente al tamaño del episodio externo.

“México contuvo el traspaso donde el mecanismo político es más sensible. La gasolina regular, cubierta por estímulos al IEPS (Impuesto Especial sobre Producción y Servicios) y acuerdos de precio, se mantiene prácticamente sin cambios frente a un año atrás, mientras la premium, sin apoyo equivalente, sube algo más de 11% anual”, apuntó.

Argentina, a su vez, “tiene una posición energética más favorable por Vaca Muerta, pero el aumento de 52,6% interanual de la gasolina, medido en pesos por litro, responde mucho más a su propia dinámica nominal que al precio internacional del crudo”, detalló el analista del IIF.

Efecto de los subsidios

Rebolledo destacó que los subsidios desempeñaron un papel clave para contener el aumento de los precios internos de la gasolina y el diésel en ciertos mercados de la región.

Aunque advirtió que estas medidas también generaron una importante presión sobre las finanzas públicas de varios países en América Latina.

Debido a estos subsidios, el alza del precio del petróleo ha tenido un impacto desigual entre los países de América Latina, que se refleja en que el fuerte aumento de los precios de los energéticos en marzo no se tradujo en un incremento equivalente de la inflación regional.

Su análisis revela que, a pesar de contar con una matriz de generación eléctrica altamente renovable, la región mantiene una alta dependencia del petróleo y sus derivados.

En el caso de la gasolina, Olacde señala que los precios han oscilado entre US$0,7 a US$2,07 por litro, siendo este último el precio más alto, mientras que en el diésel el rango va de US$0,80 a US$1,65 por litro.

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El gerente macroeconómico del equipo de Investigaciones Económicas de Bancolombia, José Luis Mojica, explicó a Bloomberg Línea que el impacto del alza internacional del petróleo sobre los precios internos de los combustibles depende en gran medida de los esquemas de fijación de precios de cada país.

Señaló que economías como Colombia, México y Perú cuentan con mecanismos de estabilización de precios de los combustibles que permiten evitar el traslado del aumento del precio del crudo a los consumidores y un cargo inflacionario adicional.

Estos mecanismos permiten que los ajustes internos sean graduales, aunque en algunos casos también a costa de un mayor gasto fiscal.

Según indicó el analista de Bancolombia, este año se ha observado una dinámica similar para países como Colombia, con un impacto inflacionario contenido gracias al subsidio implícito del fondo.

En contraste, explicó que países como Brasil mantienen un esquema de precios más alineado con las cotizaciones internacionales, por lo que los incrementos del petróleo se reflejan con mayor rapidez en los precios locales de los combustibles y, en consecuencia, en la inflación.

Proyecciones energéticas

De cara a los próximos meses, José Luis Mojica anticipó que el mercado petrolero continuará enfrentando una elevada volatilidad debido a la incertidumbre geopolítica en Medio Oriente.

“Vamos a seguir teniendo bastante volatilidad en los precios internacionales de cara a un conflicto en Medio Oriente que, a pesar de que ha logrado un par de negociaciones, va a seguir teniendo muchos alicientes de incertidumbre en esas conversaciones”, indicó.

En opinión de Mojica, las negociaciones se trasladarán a un escenario mucho más complejo.

Por un lado, dice que Irán buscará el levantamiento de las sanciones impuestas por Estados Unidos, mientras que Washington probablemente mantendrá como principal objetivo el programa nuclear iraní, un tema en el que hasta ahora ha sido muy difícil lograr concesiones por parte de Teherán.

“Probablemente, un organismo internacional tendrá que hacer las veces de árbitro en esa negociación sobre el programa nuclear y empezar a revisar cómo podrían solventarse las ambiciones que tiene Estados Unidos en términos de la renuncia que haría Irán al uranio vinculado con su programa nuclear”, apuntó. “Estas negociaciones van a ser bastante difíciles y muy duraderas”.

El analista estimó que el precio del crudo podría estabilizarse en un rango de US$75 a US$90 por barril en los próximos meses, dependiendo de la evolución del conflicto y de las interrupciones en la oferta global.

A su juicio, el desbalance entre oferta y demanda tardará en corregirse, por lo que los precios de la energía seguirán en niveles elevados durante los próximos meses.

“Es difícil que se normalice ese déficit físico que ya hay entre oferta y demanda global, justamente por las interrupciones que tuvimos en el comercio en medio del conflicto y eso debería mantener los precios de la energía en niveles muy similares a los que a los que hemos visto”, detalló el analista de Bancolomnia.

No obstante, consideró que las mayores presiones inflacionarias derivadas del choque petrolero ya se registraron en los últimos dos meses.

Hacia adelante, prevé una moderación gradual de esas presiones y un ajuste “muy paulatino” de las tarifas internas de los combustibles en América Latina, en línea con la evolución de los precios internacionales.

En visión de Jonathan Fortun, si el petróleo se mantiene cerca de los niveles actuales, el segundo semestre debería traer alivio gradual. “El riesgo principal ya no está en el barril, sino en los balances públicos que absorbieron el shock y en los precios administrados que todavía tienen que ajustarse”.

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