Bloomberg Línea — El conflicto en Medio Oriente provocó que la inflación energética en América Latina y el Caribe se haya disparado al 1,42% en marzo, el nivel más alto en un año debido al shock petrolero, según un informe de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (Olacde).
Esta cifra representa un salto frente al 0,19% registrado en febrero.
El impacto de este shock energético actuó como un mecanismo de transmisión hacia la economía regional.
Su impacto se reflejó en un encarecimiento de los costos logísticos, el transporte y el precio de los alimentos.
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| Concepto | Unidad | mar-24 | mar-25 | mar-26 |
|---|---|---|---|---|
| Inflación total mensual | % | 0.34 | 0.40 | 0.75 |
| Índice de inflación energética mensual | % | 0.90 | 0.01 | 1.42 |
| Variación mensual del precio WTI | % | 5.22 | 3.45 | 71.38 |
Fuente: Olacde y OPEP.
Como consecuencia, la inflación total mensual (de toda la economía) de la región se duplicó, acelerándose desde el 0,38% en febrero hasta el 0,75% en marzo, marcando también su techo más alto en el último año.
No obstante, Olacde dice que, si bien el traslado del shock energético hacia la inflación total fue significativo, no fue completo.
En su visión, esto refleja la heterogeneidad de las medidas adoptadas por los países de la región.
“Los choques geopolíticos intensos logran romper los esquemas de contención local, evidenciando que, aunque la correspondencia no es de ‘uno a uno’ debido a las intervenciones estatales, la transmisión de la tendencia al alza de los precios se ha vuelto casi ineludible”, indicó Olacde.
El impacto del shock petrolero
Olacde dijo que el conflicto bélico en Medio Oriente y la consecuente disrupción del comercio global a través del Estrecho de Ormuz han provocado “un punto de inflexión en la economía de América Latina y el Caribe”.
El cierre del estrecho de Ormuz por la guerra en Irán generó disrupciones críticas en el comercio global, impulsando el crudo internacional hasta los US$116 por barril.
Por el estrecho de Ormuz transita el 20% del petróleo global.
Desde el inicio de las tensiones entre Estados Unidos e Irán, los mercados mantuvieron la expectativa de que el conflicto tendría una duración limitada.
El reciente acuerdo alcanzado entre Estados Unidos e Irán marcó un punto de inflexión para los mercados al reducir el riesgo de una interrupción prolongada del suministro energético y provocar una fuerte caída de los precios del petróleo.
Aunque el petróleo ha corregido parte de las alzas registradas durante el conflicto, Deutsche Bank considera que uno de los principales riesgos estructurales permanece abierto.
El tráfico a través del estrecho de Ormuz continúa muy por debajo de los niveles previos a la crisis, a pesar del acuerdo interino. Al mismo tiempo, el Brent todavía cotiza cerca de un 30% por encima de los niveles observados al comienzo del año.
Disparada del precio de la gasolina

Olace explicó que, a pesar de contar con una matriz de generación eléctrica altamente renovable, la región mantiene una dependencia del petróleo y sus derivados.
“Esta vulnerabilidad se tradujo en un encarecimiento promedio regional del 21% en el diésel y del 15% en la gasolina, con bandas de precios internos de entre US$0,7 y US$2,07 por litro de gasolina y entre 0,8 y 1,65 de diésel”, indicó.
Según Olacde, los países netamente importadores han enfrentado una severa presión fiscal, mientras que las naciones exportadoras perciben ingresos extraordinarios de corto plazo, aunque quedan igualmente expuestas a la volatilidad de los mercados.
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Detalla que mientras algunos países permitieron una mayor transferencia del aumento internacional del petróleo a los consumidores, otros recurrieron a subsidios, rebajas impositivas, fondos de estabilización o esquemas de contención parcial.
De esta manera, “el traslado del shock energético a la inflación total no fue total, gracias a la heterogeneidad de políticas de amortiguación".
América Latina recurrió más al petróleo, gas y carbón

América Latina reforzó su seguridad energética y consolidó su liderazgo en fuentes limpias al cierre de 2025, pese a una mayor dependencia puntual de generación térmica convencional como respaldo, según otro reporte reciente de Olacde.
Olacde explicó que en el actual escenario de variabilidad climática e incertidumbre internacional la región ha priorizado la capacidad de garantizar un suministro eléctrico ininterrumpido y asequible “bajo cualquier circunstancia”, según el Reporte mensual de generación eléctrica en América Latina y el Caribe.
“Aunque la matriz es predominantemente renovable, América Latina y el Caribe utiliza un complemento de energía térmica (principalmente gas natural) que actúa como una red de seguridad”, explicó Olacde.
La región cerró diciembre de 2025 con una generación eléctrica de 153 TWh, suficiente para abastecer a unos 50 millones de hogares.
La generación regional tuvo un incremento interanual de 2,7%, consolidando una tendencia de expansión moderada del consumo eléctrico, de acuerdo con Olacde.
Por tipo de fuentes, se observó un aumento en generación fósil, liderado por petróleo y derivados (7,4 TWh), junto con gas y carbón.
Entre tanto, fuentes renovables como solar (−5,7 TWh) e hidroeléctrica (−3,1 TWh) registraron caídas.
La lógica detrás del crecimiento de la generación térmica es que, al reducirse la generación renovable, principalmente la hidroeléctrica en períodos de estiaje, es necesario recurrir a generación de centrales térmicas por ser más flexibles y menos dependientes de factores climáticos, con el fin de mantener el abastecimiento de la demanda eléctrica.
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