Buenos Aires — Morgan Stanley señaló que los precios del petróleo más altos podrían contribuir a ampliar el superávit comercial energético de Argentina. El banco de inversión estadounidense publicó esta semana un informe en el que analizó los efectos del incremento del precio del crudo, de sostenerse, favorecerán las cuentas externas de la Argentina, aunque en un mercado de combustibles desregulado, advirtió que también podrían generar riesgos para la dinámica inflacionaria.
Los precios del barril de petróleo subieron más de 35% desde el cierre de 2025 y buena parte de ese impulso se debe a lo que sucedió en los últimos días con el ataque de Estados Unidos sobre Irán y la consecuente interrupción del Estrecho de Ormuz por parte de este último país.
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El trabajo de Morgan Stanley menciona que, en términos generales, un encarecimiento internacional del crudo resulta favorable para el panorama macroeconómico argentino, al reforzar su papel como motor de inversión en capital (capex) y de mejora de las cuentas externas.
“Con una producción que se proyecta en fuerte expansión durante la próxima década —impulsada por el mayor desarrollo de Vaca Muerta— y con un sector que ya representa alrededor del 6% del Producto Interno Bruto (PIB), precios más elevados fortalecerían la inversión, el gasto de capital y los ingresos por exportaciones", destaca el reporte.
Los analistas de Morgan Stanley estiman un impacto positivo cercano al 0,12% del PIB sobre la cuenta corriente. A modo de ejemplo, si la producción y la demanda se mantuvieran constantes respecto de los niveles de 2025 y el precio del petróleo aumentara 10%, el superávit comercial se ampliaría en aproximadamente US$800 millones. Dado que algunas proyecciones hablan de un incremento adicional del 11% en la producción de crudo para 2026, el efecto podría ser aún mayor.
Impacto inflacionario
En lo que refiere a la parte negativa del asunto, el estudio puntualiza que, en cuanto a la inflación doméstica, los cálculos indican un aumento de entre 20 y 40 puntos básicos en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) general ante una suba del 10% en el precio del petróleo, dependiendo de los supuestos de traslado a precios y del comportamiento de las empresas.













