Buenos Aires — El ataque a las instalaciones de Ras Laffan en Qatar disparó al 30% el precio del Gas Natural Licuado (GNL) y sumó un nuevo contratiempo para el Gobierno de Javier Milei. Mientras aún avanzan las obras de infraestructura para lograr el autoabastecimiento total con el gas desde Vaca Muerta, analistas prevén que Argentina deberá importar veinte buques de GNL, adjudicaciones que a partir de este año las hará el sector privado, aunque aún no se definió al comercializador.
Ese desafío se suma a otro: ¿quién absorberá el precio? Ese precio reflejará la brecha entre el precio local de gas y el Title Transfer Facility (referencia del precio del GNL), sumado a los costos de regasificación, el acceso y uso de la terminal, más los riesgos y costos financieros.
“Estamos tomando la decisión de que pague el GNL el que lo usa. Que va a ser mayoritariamente la generación (el año pasado fue el 60%) y el resto debería ser en partes iguales la industria y residenciales”, explicó esta semana la secretaria de Energía, María Tettamanti, en el evento Vaca Muerta Insights. Aunque agregó que avanzarán en esta línea si en la licitación ven “valores razonables”.
Esa decisión se oficializó en el Boletín Oficial el 6 de febrero, semanas antes de que inicie el conflicto en Medio Oriente que impactó en los precios de los hidrocarburos. “Claramente afecta (conflicto medio oriente) y afecta en la percepción que puedan tener los interesados en participar en esa importación de GNL y posterior venta o comercialización del gas regasificado”, dijo la funcionaria.
En los últimos 18 años, esa diferencia -en el GNL que se vendía a las distribuidoras- la absorbió el Estado Nacional a través de aportes del Tesoro en conceptos de subsidios energéticos, un renglón que el ministro de Economía, Luis Caputo, quiere ajustar aún más. Este año, según lo afirmado por Tettamanti, lo pagará el que lo utilice, que será mayormente las usinas térmoeléctricas y las industrias.
¿Cuántos buques de GNL se necesitan?
En 2025 Enarsa adjudicó 27 buques que fueron regasificados en la terminal de Escobar, por un precio que osciló entre los US$11,477 el millón de BTU y los US$13,666. El precio internacional ya está por encima de los US$20 el millón de BTU.
Tanto en 2024 como en 2025 en los meses de invierno hubo cortes a industrias en contratos interrumpibles y también escasez de GNC. En el sector, según adelantó una persona con conocimiento del asunto, anticipan un escenario similar para este invierno.
Bloomberg Línea tuvo acceso a una carta que la distribuidora Ecogas le envía a un cliente industrial en el que se destaca lo previsto por el marco regulatorio de gas, respecto a que “la prioridad del abastecimiento de gas natural por redes la tienen los servicios prioritarios, y en virtud de que las distribuidoras -particularmente en el invierno 2026- no dispondrán con transporte firme para abastecer totalmente la demanda no prioritaria, es que se prevén cortes por limitaciones en la capacidad de transporte de gas natural para abastecer a la industria”.
Y agrega que “las autoridades han informado que el GNL proveniente de la importación estará disponible durante el invierno para aquellas industrias que lo requieran para mitigar las restricciones de consumo de gas natural por red ante limitaciones en la capacidad de transporte del gas de Cuenca Neuquina, y que opten por dicho suministro”.
La mirada del sector
“Es de prever que el GNL que Argentina debe importar tendrá un valor superior al registrado en años anteriores. Este impacto, en alguna medida, se ve acotado porque es probable que se adquiera menos cantidad que en inviernos anteriores, dada la mayor producción local y mejor disponibilidad de transporte. Aún con esa salvedad, es cierto que el GNL que deba adquirirse, tendrá un valor superior al de años anteriores”, explicó Juan Bosch, CEO de Saesa, comercializadora de gas.
La disponibilidad de transporte será aún mayor en 2027, con los avances de la ampliación del gasoducto Perito Moreno que lleva adelante la empresa Transportadora de Gas del Sur (TGS).
Además del precio, hay un desafío logístico. La licitación se realizaría a principios de abril y la adjudicación a finales de ese mes. Esto complica el cronograma de compra de los cargamentos. Es por esa razón -y dada la escalada del conflicto en Medio Oriente- que el Gobierno no descarta realizar estos días compras a través de Enarsa.
Aún en este escenario, Bosch destaca que el país enfrentará este escenario con un sistema energético “mucho más robusto” y un superávit comercial energético que continuará en crecimiento. “Durante años el país sufrió un déficit energético marcado, donde debíamos importar energía eléctrica, gas natural, GNL y gasoil. En los últimos años se revirtió esta situación, transformándose Argentina en exportador neto de energía, con superávits que en 2026 ya se estiman superiores a 7.000 millones de dólares”. Es por eso que “esta crisis de energía global causada por la guerra tiene un impacto mucho más acotado que el que hubiera tenido en los años anteriores”.













