Bloomberg Línea — Después de más de ocho décadas de actividad, la empresa argentina Fate, anunció el cierre definitivo de su planta de San Fernando y el despido de 920 trabajadores.
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La decisión, comunicada por el directorio, significa la liquidación total del negocio, sin concurso de acreedores, y el pago de indemnizaciones y deudas comerciales.

El desenlace no es un hecho aislado, como dijo la Unión Industria Argentina (UIA) en un comunicado este miércoles, “en dos años la industria perdió casi 65 mil puestos, en un contexto de competencia internacional fuertemente distorsionada”.
Fundada en 1940 como Fábrica Argentina de Telas Engomadas en el barrio de Saavedra, Buenos Aires, la empresa comenzó elaborando artículos de caucho y pocos años después se volcó a la fabricación de neumáticos.
En la década de 1960 se trasladó a San Fernando, unos 30 kilómetros al norte de la ciudad de Buenos Aires, donde desarrolló el complejo industrial que llegó a ser el mayor del país en el rubro.
Por años fue líder en neumáticos radiales para la industria automotriz local y el único productor nacional de radiales para transporte pesado, según su información institucional. Exportó a Europa y Estados Unidos y llegó a emplear de manera directa a más de 2.000 personas. En la década de 1970 incluso desarrolló una división electrónica que fabricó calculadoras y computadoras de oficina, además de ser el sponsor principal de Boca Juniors y River Plate.
Eventual cierre
Con el tiempo, el mercado interno se volvió cada vez más dependiente del producto importado y la participación de la producción nacional se redujo.
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La planta de San Fernando, cuya capacidad superaba los cinco millones de neumáticos anuales, terminó funcionando muy por debajo de ese nivel.
Fate operaba desde hacía meses al 30% de su capacidad instalada, había reducido turnos y acumulaba una caída sostenida en la producción.
Ya en 2019 había aplicado una reducción de 450 puestos en su planta de San Fernando, una situación que volvió a repetirse en 2021 y 2022 en medio de tensiones el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA).
En julio de 2024 solicitó la apertura de un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC) ante la Secretaría de Trabajo, luego de registrar una abrupta caída de ventas y la pérdida de mercados de exportación tras el conflicto sindical de 2022.
En ese momento informó que la demanda interna se había retraído alrededor de 30% y que la compañía acumulaba pérdidas superiores a los US$30 millones en el primer semestre del año. Como parte de ese proceso, adecuó turnos, niveles de producción y dotación de personal.
En mayo de 2024 anunció cerca de 200 despidos para ajustar su estructura a lo que definió como una “nueva realidad” del mercado. La compañía sostuvo entonces que enfrentaba sobrecarga impositiva, restricciones cambiarias para importar insumos, altos costos logísticos, rigidez laboral y elevada conflictividad sindical.
En paralelo, durante los últimos dos años las importaciones de neumáticos crecieron con fuerza, especialmente desde Asia.

Datos del sector indican que actualmente alrededor del 85% de las cubiertas comercializadas en el país son importadas. El ingreso de productos con precios hasta 40% más bajos intensificó la competencia y presionó los valores internos.
A ese escenario se sumó la pérdida de poder adquisitivo, que llevó a muchos consumidores a postergar el recambio o a optar por alternativas más económicas. Con una demanda debilitada y una mayor oferta externa, sostener la producción local se volvió cada vez más complejo.
El presidente de la compañía, Javier Madanes Quintanilla, había advertido en mayo de 2024 sobre lo que consideraba una pérdida de competitividad estructural.
En una entrevista con La Fábrica Podcast, sostuvo que una apertura comercial sin una reducción simultánea de los costos internos podía comprometer la viabilidad de la industria. Mencionó entre otros factores los costos logísticos, la carga impositiva y las retenciones a las exportaciones industriales.
El cierre deja a la industria con menor presencia de fabricación local y vuelve a poner en discusión las condiciones de competitividad en un mercado cada vez más abierto. “Necesitamos igualdad de condiciones para competir y poder producir con estándares internacionales y sostener el entramado productivo”, dijo la UIA.













