Buenos Aires — Javier Milei espera que el 2026 sea el año del despegue económico de la Argentina. Tras las correcciones macro que dispuso durante la primera mitad de su Gobierno, el presidente libertario apunta a profundizar el rumbo económico que puso en marcha en diciembre de 2023 para que “el 2026 sea recordado como el año en que hemos comenzado a transitar el camino que haga la Argentina grande nuevamente”, según deseó el 1 de enero en redes sociales.
Aunque para ello, su Gobierno buscará avanzar con algunos de los desafíos que quedaron pendientes de 2025, como la recomposición del nivel de reservas, la aprobación de las reformas que ayuden al país a mejorar su competitividad y el rebote sostenido de la actividad económica.
Los desafíos pendientes para la economía argentina en 2026
#1| Recomponer reservas
Tras el pedido del Fondo Monetario Internacional, de bancos extranjeros y de diversos analistas del mercado, el equipo económico que comanda Luis Caputo se comprometió a poner en marcha un programa de acumulación de reservas.
Pese a que han reiterado en los últimos meses que el gobierno de Milei ha sido “el que más dólares compró” en la historia del país, los principales referentes económicos de La Libertad Avanza creen que empiezan a darse las condiciones para acumular reservas. “Comprar no es lo mismo que acumular”, ha diferenciado Caputo en entrevistas recientes.
VER MÁS: El Banco Central argentino anticipa a inversores nuevo ciclo de compras de reservas
Ocurre que, durante los primeros dos años de Milei, buena parte de los dólares comprados en el mercado de cambios (el Banco Central acumuló compras netas por US$21.803 millones y el Tesoro habría acumulado este año un saldo positivo de US$1.500 millones, según señaló el Central al presentar sus Objetivos y Planes para 2026) se utilizaron para el pago de deuda.
Esa dinámica explica por qué, a pesar de estas compras netas por más de US$23.000 millones, al cierre del 2025 las reservas netas del BCRA eran positivas por apenas US$1.966 millones según cálculos de Empiria.
Utilizando la metodología del FMI, en tanto, las reservas internacionales netas (RIN) eran negativas en US$14.485 millones según los cálculos de la consultora que encabeza el exministro de Economía Hernán Lacunza.

Sin embargo, ante la perspectiva de un regreso a los mercados internacionales para refinanciar vencimientos, en el equipo económico creen que ahora sí las compras que efectúen podrán engrosar las reservas del BCRA.
Por eso, a mediados de diciembre la entidad que preside Santiago Bausili anunció que, junto con una actualización del ritmo al que se amplían las bandas cambiarias -ahora, siguiendo a la inflación- pondrían en marcha un programa de acumulación de reservas, mediante el cual buscarán sumar cerca de un 5% del volumen diario que se opere en el mercado de cambios.
Según proyecciones oficiales, podían sumar unos US$10.000 millones en este 2026, aunque la cifra podría trepar a US$17.000 millones en caso de que se incremente la demanda de pesos, que de acuerdo a cálculos de Invecq se ubicaba al cierre de noviembre, previo al pico estacional por el aguinaldo y las fiestas, en mínimos de 6,6% del PBI.
Para los analistas de Portfolio Personal Inversiones (PPI), la demanda de pesos en mínimos (6,2% del PBI en 2025, lejos del pico de 13,3% de 2013) augura una remonetización en 2026.
“Dejado atrás el año electoral y anunciadas las modificaciones al régimen cambiario, 2026 debe ser el inicio de la acumulación de reservas. Eso permitirá una compresión adicional del spread soberano”, señaló PPI en un informe sobre Perspectivas 2026 publicado este martes, en el que destacaron que “el programa de compra de reservas era la jugada que faltaba”, por lo que el Gobierno ataca ahora “el Talón de Aquiles del programa”.
Para el bróker, “la principal duda es si, a un tipo de cambio relativamente bajo, a la economía le ‘sobrarán’ US$10.000 millones” para que pueda comprar el BCRA “y cómo tomaría el mercado una acumulación de reservas inferior”. Por ello, plantean que “existe la chance de un corrimiento del techo si los flujos no permiten compras del BCRA”.
En el inicio de la nueva fase del esquema cambiario, el BCRA logró finalizar con compras de reservas en dos de las tres ruedas del año. En ellas, acumuló compras netas de divisas por US$103 millones.
La atención del mercado por estos días también continúa centrada en la expectativa del anuncio del préstamo repo que el equipo económico negoció con bancos internacionales para obtener los dólares que le faltaban para hacer frente a los vencimientos de deuda de este 9 de enero, por unos US$4.300 millones.
VER MÁS: Reservas del BCRA suben por nueva compra e ingreso de dólares de privatización
#2|Reformas / competitividad
El respaldo electoral que cosechó en octubre en las urnas le abrió al gobierno de Milei un nuevo horizonte en el Congreso. De luchar por alcanzar el tercio en alguna de las cámaras que le permitiese blindar los vetos presidenciales, el oficialismo pasó ahora a tener la primera minoría en Diputados. Eso le dará mejores perspectivas para profundizar la agenda de reformas con la que llegó a la Casa Rosada.
“No vamos a parar con las reformas”, subrayó el martes Milei en una entrevista concedida a Neura.
La reforma laboral será la primera. Se espera que ya desde el principio de febrero, durante las sesiones extraordinarias convocadas por Milei, el proyecto presentado por el oficialismo pueda ser tratado.
Entre los puntos salientes del proyecto, el Gobierno argentino propone incorporar modificaciones a la legislación vigente respecto de las vacaciones, indemnizaciones, despidos y la organización de horas laborales. Además, sugiere la reformulación, eliminación o reducción de ciertos impuestos.
VER MÁS: Milei firma proyecto de reforma laboral y excluye modificación clave en señal a gremios
El hecho de que la reforma laboral incorpore modificaciones tributarias no es casual. Si bien en la hoja de ruta del Gobierno, la reforma impositiva vendría más adelante, un artículo publicado el 15 de diciembre por el diario La Nación señaló que el equipo económico no tendría todavía margen fiscal tiene para llevarla adelante. Por ello, explica el citado medio, el Ejecutivo habría descartado discutir una reforma integral del sistema tributario en 2026 y apostó por modificaciones puntuales incluidas en el proyecto de Modernización Laboral.
La reforma previsional, en tanto, deberá esperar. Incluso al interior de Casa Rosada reconocen que se necesita que las condiciones para impulsarla se asienten e incluso hay quienes creen que recién podrán impulsarla a partir de 2027, en un eventual segundo mandato de Milei.
De la mano de estas reformas, el Gobierno aspira a que el país gane competitividad mediante la reducción del costo argentino sin la necesidad de recurrir una vez más a un salto devaluatorio.
#3|Actividad económica
Otro de los desafíos pendientes para el gobierno de Milei, que buscará saldar en este 2026, es lograr que las correcciones macro realizadas en la primera mitad del mandato derramen en mejoras para los distintos sectores de la economía.
Si bien la actividad económica en el agro, la minería y el sector energético se han consolidado como las más pujantes, la recuperación ha sido hasta el momento heterogénea y hay sectores que todavía se mantienen con niveles de actividad inferiores a los que registraban antes del cambio de gestión.
Los últimos datos del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), correspondientes a octubre y publicados el 22 de diciembre, arrojaron que la economía argentina había registrado una variación mensual negativa de 0,4% para la serie con ajuste estacional y una variación interanual de 3,2% para la serie original.“En consecuencia, el dato con ajuste de octubre quedó sólo 0,5% arriba del de diciembre de 2024 y durante los primeros 10 meses de 2025 la tasa de crecimiento interanual promedió un valor de 5%”, resumió un informe de la consultora Outlier.
“En promedio, la actividad creció al 0,1% mensual en los últimos 10 meses y opera por debajo del máximo de esta gestión alcanzado en feb-25”, analizó LCG. “Si se detuviera en los niveles actuales, el 2025 cerraría con un crecimiento promedio del 4,4%”, agregó.
Hacia adelante, los analistas de LCG ven todavía “una recuperación incierta”, atada a cuestiones económicas, sociales y políticas, con marcadas disparidades: “Para 2026, a pesar de contar con un arrastre estadístico menor (0,7 pp estimado), proyectamos una recuperación cercana al 2,5% anual promedio, aunque todavía muy concentrada en pocos sectores (petróleo, minería, agro), fomentando la desigualdad sectorial”.
De acuerdo al último REM del Banco Central, la expectativa del mercado es de una variación interanual del 3,4% para diciembre del 2026.
El trade off entre actividad y desinflación
Para los analistas de PPI, hacia adelante “el dilema de fondo en nuestra economía es tan clásico como latente: inflación versus actividad”. Ese trade off, consideran, irá ganando protagonismo a medida que nos acerquemos hacia las elecciones presidenciales de 2027.
Hasta ahora, señaló el trabajo de PPI, el Gobierno mantuvo el respaldo popular basado en el sendero desinflacionario obtenido. Sin embargo, advirtieron que “en el próximo test político, con la estabilidad de precios eventualmente tomada como ‘dada’, el electorado podría alterar sus preferencias y demandar mayor actividad económica y, especialmente, aquella que cree empleo”.
Según recordó PPI, “el crecimiento acumulado desde noviembre de 2023 esconde una marcada heterogeneidad sectorial”. Mientras los sectores intensivos en trabajo retrocedieron, aquellos de capital-intensivos lideraron la expansión. “Sectores como la construcción y la industria manufacturera (que emplean aproximadamente 6,0% y 18,4% del empleo privado formal, además de una porción significativa del informal) registraron caídas de 21,2% y 5,1%, respectivamente”, detallaron.

“Todo esto ocurrió en una economía que, en su conjunto, se expandió 4,4% en el mismo período y, el resto de los sectores (entre ellos, actividades inmobiliarias, intermediación financiera y comercio, entre las principales) crecieron 6,7%”, añadieron.
Para los analistas de PPI, 2025 terminará con una inflación de 31%, la menor desde 2017 (24,8%), aunque recordaron que los últimos datos del Índice de Precios al Consumidor marcaron cierta aceleración reciente, que en buena medida estuvo “asociada al proceso electoral”. A noviembre, precisaron, la inflación corría a una velocidad anualizada de 31%, desde un mínimo de 22% en junio.
“Si bien el REM de noviembre proyecta que el proceso de desinflación continuará en 2026 (inflación estimada de 19,6%), no puede descartarse una ralentización del proceso desinflacionario por la modificación del ancla nominal (el techo ya no viaja al 1% mensual). En otras palabras, el gobierno prioriza mayor solvencia en el frente externo a costa de sacrificar inflación. A su vez, un eventual TC más alto daría más aire a sectores de la economía afectados como los mencionados anteriormente”, marcaron.
VER MÁS: IPC: de cuánto fue la inflación de diciembre y qué esperar para enero de 2026













