Exclusiva: Economía de Bolivia verá crecimiento positivo en 2026, dice ministro Espinoza

El ministro de Economía asegura en entrevista que la previsión del Banco Mundial es pesimista y cree que habrá “una sorpresa” al cierre de año.

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Ministro de Economía de Bolivia, José Gabriel Espinoza.
23 de enero, 2026 | 03:00 AM

Davos — El ministro de Economía y Finanzas Públicas boliviano, José Gabriel Espinoza, anticipó este jueves en una entrevista exclusiva en Davos que el país podría “dar una sorpresa” al revertir las previsiones negativas del PIB y registrar un crecimiento positivo en 2026.

“Las perspectivas del Banco Mundial (BM) son bastante pesimistas”, dijo Espinoza en una entrevista exclusiva con Bloomberg Línea en el marco del Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) en Davos, Suiza.

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En su opinión, el Banco Mundial no ha tomado en cuenta la eliminación de los subsidios a los combustibles, que se realizó sin “un impacto inflacionario gigantesco”.

Ver más: Por qué la inflación de Bolivia fue la más alta en casi 40 años en 2025 y podría empeorar

“Ya llevamos prácticamente un mes y medio con el nuevo precio de combustibles que tenemos en Bolivia y los precios se han mantenido relativamente en línea con lo que teníamos antes de salir del subsidio”, dijo el ministro de Economía.

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Añadió, también, que la acumulación de reservas avanza a un ritmo mayor al previsto, lo que significa que se va a avanzar “mucho más rápido para estabilizar la economía”.

El Banco Mundial espera que el PIB de Bolivia se contraiga un 1,1% en 2026 y un 1,5% en el 2027, siendo el único país con proyecciones negativas entre las grandes economías de Latinoamérica. Además, cayó un 0,5% en el 2025, luego de haber crecido un 0,7% en 2024 y un 3,1% en el 2023.

El presidente Rodrigo Paz, vencedor de las elecciones de octubre del año pasado por el Partido Demócrata Cristiano (PDC), llegó al poder con la promesa de emprender las reformas necesarias para que el país salga de la crisis económica, pero las primeras medidas han encontrado resistencia social.

Esa perspectiva pesimista la van a revisar (el Banco Mundial) en el primer o segundo trimestre y yo creo que nosotros vamos a dar una sorpresa. Probablemente no sea el año con mayor crecimiento de la historia, pero sí vamos a tener un crecimiento positivo.

José Gabriel Espinoza, ministro de Economía.

Recuperar la confianza

Las proyecciones económicas de Bolivia se han deteriorado en medio de las dudas que persisten sobre la recuperación de sus golpeadas finanzas.

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La nueva administración de Paz dice enfrentarse a una economía altamente subsidiada y con precios distorsionados que han ido agotando las reservas del país.

Bolivia también atravesaba una crisis de confiabilidad en los mercados, con el riesgo país encima de los 1.100 puntos base antes de la toma de posesión de Paz en noviembre, aunque ya se ha moderado en torno a los 600.

Nosotros llegamos al Gobierno con cerca de US$70 millones de reservas líquidas en el Banco Central. Hoy día estamos arriba de los US$580 millones. Y a eso hemos sumado una serie de políticas de transparencia de datos. El Banco Central había dejado de publicar datos, por ejemplo, de los precios a los cuales se compraba y se vendía dólares en el sistema financiero. Nosotros hemos vuelto a publicarlos.

José Gabriel Espinoza, ministro de Economía.

A mediados de mes, Fitch elevó la calificación de Bolivia a CCC, cuatro niveles por encima del incumplimiento, ante menores riesgos de impago y reestructuración. Tras ello, Bolivia ha comenzado a recibir el respaldo de los multilaterales.

En días pasados, el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Ilan Goldfajn, comprometió un paquete financiero por US$4.500 millones para Bolivia. Parte de estos recursos son de libre disponibilidad para el Gobierno, pero cerca de US$500 millones van a ir destinados al sector privado.

La CAF-Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe también ha comprometido US$3.100 millones para el sector público y privado con miras a impulsar la recuperación económica del país.

“Durante los últimos 20 años, no solamente que se cerró Bolivia al mundo, sino que también se aprisionó al sector privado, se lo aisló completamente del financiamiento internacional y, obviamente, esto derivó en una falta de exploración, desarrollo de reservas, sectores y demás”, expuso el ministro.

El funcionario señaló que, en un contexto de fragmentación global y tensiones geopolíticas, la región vuelve a ganar relevancia.

En el Foro Económico Mundial, Espinoza dijo que las autoridades bolivianas han mantenido reuniones con “grandes bancos del mundo” y con representantes de México, Ecuador y Paraguay para atraer capital, una de las principales carencias del país.

Añadió que Bolivia busca integrarse a cadenas globales de valor y destacó a México como un socio clave por su vínculo con Estados Unidos, su experiencia industrial y las oportunidades para la inversión en sectores como la minería.

La crisis económica en Bolivia

La Paz, Bolívia

Bolivia arrastra una crisis económica después de 20 años en el poder del izquierdista Movimiento al Socialismo (MAS) luego del declive de las exportaciones de gas, que durante el auge de las materias primas llevó al país andino a ser considerado un milagro económico.

Ahora Bolivia sufre por el debilitamiento de esas exportaciones y el déficit fiscal creciente que ha llevado al Gobierno del país andino a depender cada vez más del financiamiento externo enfrentando en los últimos tiempos una complicada combinación de bajo crecimiento económico, alta inflación, escasez de dólares y de bienes básicos críticos.

Ver más: La recesión en Bolivia se extendería hasta 2027, según el Banco Mundial

A estos dolores de cabeza se suman otros síntomas como un tipo de cambio fijo que ha perdido sus bases. El dólar paralelo llegó a estar por encima de los Bs./14 por dólar antes del cambio de Gobierno, pero se ha estabilizado en los Bs./9,50.

Asimismo, se enfrenta a un aumento del descontento social y resistencia a las primeras medidas económicas por parte de las poderosas agremiaciones.

Emergencia económica

Rodrigo Paz, presidente electo de Bolivia, habla durante un mitin la noche de las elecciones tras la segunda vuelta presidencial en La Paz, Bolivia, el domingo 19 de octubre de 2025.

A finales del año pasado, el Gobierno de Rodrigo Paz eliminó el subsidio a los combustibles en el marco de una declaratoria de emergencia económica.

El decreto 5503 enfrentó resistencia social por parte de los principales sindicatos obreros y campesinos que generaron bloqueos en el país.

Por esa razón, el Gobierno y los sindicatos acordaron abrogar el decreto y crear uno nuevo (el decreto 5516) tras los acuerdos logrados con la Central Obrera Boliviana (COB), manteniendo la eliminación de la subvención de los carburantes.

Espinoza explicó en Davos que el Gobierno planteó inicialmente “una medida bastante amplia”, contenida en una orden ejecutiva de más de 120 páginas.

Además de la estabilización de los precios de los combustibles, incluía una serie de disposiciones como nuevos mecanismos tributarios, así como alivios arancelarios y tributarios para una amplia gama de actores en el país.

Indicó que parte de esas medidas tuvo que ser eliminada porque, “evidentemente, hay fuerzas políticas que todavía están actuando en el país” y que buscaron “generar convulsión”.

Ante ese escenario, señaló que el Ejecutivo optó por proteger “el núcleo de las medidas”, centrado en la estabilización de los precios de los combustibles.

Destacó que esta decisión “permitió reducir cerca del 4% del PIB en déficit fiscal de una sola vez”.

El ministro de Economía consideró que no ha habido conflictos sociales de “magnitud” por la eliminación del subsidio, que generó un incremento del 160% de los precios del diésel. “Se ha podido estabilizar ese precio. La gente lo ha aceptado”, apuntó.

Según cálculos entregados a Bloomberg Línea por el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF), el país andino destinó en 2025 unos US$2.720 millones a los subsidios a los combustibles.

Además, la planilla de sueldos del sector público en Bolivia es aproximadamente el doble del costo del subsidio, indica el IIF.

De acuerdo con información del Gobierno, Bolivia mantenía el mismo precio de la gasolina y del diésel desde febrero de 2005.

El ministro Espinoza reconoció en Davos que una parte importante del esfuerzo del país por obtener divisas se destinaba a la importación de combustibles que posteriormente terminaban en el contrabando.

Añadió que, al eliminar el subsidio, se redujo ese contrabando, lo que ha permitido que el Banco Central vuelva a acumular reservas.

Cuando nosotros llegamos, el subsidio implicaba una salida de cerca del 30% de los combustibles que importábamos de nuevo hacia las fronteras del país. Básicamente, porque en Bolivia pagabas entre 20 y 25 centavos de dólar por litro de diésel, cuando en Perú o en Argentina se pagaba a US$1 o US$1,10.

José Gabriel Espinoza, ministro de Economía.

Ver más: ¿Cuánto gastó Bolivia en subsidios a combustibles? Los riesgos que se abren con la eliminación

Temores inflacionarios

Los analistas han advertido que el efecto de la eliminación de los subsidios a los combustibles se reflejará en la inflación en este 2026.

Bolivia cerró 2025 con una inflación anual del 20,4%, el valor más alto en casi 40 años, en medio de las presiones económicas que sigue enfrentando el país andino.

“Si se ordenan todas las tasas interanuales desde enero de 1987 hasta diciembre de 2025, el registro de cierre de 2025 se ubica entre los más altos de casi cuatro décadas”, dijo a Bloomberg Línea Jonathan Fortun, economista del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF).

“No es un accidente estadístico ni un outlier mensual: varios de los mayores registros históricos corresponden a meses de 2025, lo que confirma persistencia”, apuntó.

Según Fortun, los únicos episodios comparables se concentran a comienzos de los años 90, en la salida de la hiperinflación de los 80. Fuera de ese período excepcional, Bolivia había operado durante años bajo un esquema de inflación baja y relativamente estable.

El jefe de la cartera de Economía expresó que el Gobierno está impulsando dos estrategias para contener las presiones inflacionarias.

La primera es una de derisking (minimización de riesgos) del país, con el objetivo de recuperar la confianza de los mercados tras “20 años”.

Consideró que esto es fundamental para reconstruir las reservas de energía —gas y petróleo— y para convertir los recursos naturales en reservas, en el caso de litio y otros minerales.

La segunda estrategia se enfoca en el frente interno y productivo, mediante “un ejercicio muy fuerte de eliminar regulaciones excesivas que se habían ido construyendo en los últimos 20 años”.

Indicó que la mayoría de estas regulaciones pueden eliminarse “con órdenes ejecutivas, con decretos”, por lo que, aunque el volumen de cambios es grande, el camino es “relativamente fácil en términos de dirección”.

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