Bloomberg Línea — Para los neobancos en Colombia es necesario que haya una portabilidad real de datos que permita que los usuarios puedan mover libremente su dinero.
“En Colombia la regulación siempre ha estado un paso detrás de la realidad. Para consolidar un sistema financiero más incluyente, esta debe evolucionar al ritmo del sector", dijo Marcela Torres, gerente de Nu Colombia (Nu Holdings).
En ese sentido, señaló que esa brecha es evidente en la tasa de usura, que se ha convertido en un factor de exclusión, o en el 4x1.000, que sigue siendo uno de los mayores disuasores de la digitalización.
Para este sector, que se dio cita en el Gran Foro por el Futuro Financiero de Colombia para presentar la hoja de ruta de la industria 2026-2030, la modernización del sistema financiero no es ideológica ni sectorial, sino una condición necesaria para reducir informalidad, desigualdad y pobreza.
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Entre los desafíos que planteó la industria está la regulación abierta de datos porque sin ella, argumentan, la competencia no existe y el sistema continúa disputándose a los mismos clientes de siempre, mientras millones permanecen excluidos.
“La competencia es el motor de la evolución del sector financiero y, aunque en Colombia hemos avanzado, aún no es suficiente. La regulación no permite una cancha nivelada al no promover la interoperabilidad ni habilitar operaciones básicas, como el pago de impuestos a través de distintos actores del sistema", Ignacio Giraldo, CEO de Lulo, el neobanco de los Gilinski.
A lo que añadió que para que el sistema avance, se necesitan reglas iguales para todos y que sean los colombianos quienes elijan.
En Colombia cerca del 96% de la población tiene al menos un producto financiero y el efectivo domina el 79% de los pagos cotidianos. El crédito informal, conocido como gota a gota, continúa siendo la única alternativa para amplios sectores, con tasas de interés que pueden superar el 380%.
Para Gabriel Santos, presidente de Colombia Fintech, durante años en Colombia se celebró tener cuentas abiertas, pero se ignoró que millones de personas no pueden usarlas para ahorrar, pagar o financiar sus proyectos sin caer en la informalidad. “Eso no es inclusión, es una ilusión estadística”.
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Al tiempo, advirtió que el marco regulatorio actual, lejos de corregir estas fallas, termina profundizándolas. Un sistema que limita el crédito formal con techos rígidos de tasas, explicó, castiga los pagos digitales con cargas tributarias y mantiene cerrados los datos financieros, dejando el terreno libre para el efectivo y el crédito informal.
La visión de Colombia Fintech al 2030 es pasar de una inclusión de “tener” a una de “hacer”, donde el historial transaccional, como el pago de servicios públicos o telefonía, permita acceder a crédito y reduzca la dependencia de colaterales físicos que hoy excluyen a trabajadores informales, jóvenes y pequeños emprendedores.
Para ello, la infraestructura de pagos se convierte en un factor crítico. “La inclusión financiera tiene como pilar fundamental una mayor competencia para impulsar la innovación y ampliar el acceso. Sin embargo, hoy la banca utiliza la infraestructura de pagos como una barrera que limita la posibilidad de competir", expresó Hernando Rubio, CEO y cofundador de Movii.
Por eso, más allá de regular, enfatizó, el Gobierno debe asumir un rol activo en la provisión de una infraestructura pública digital que garantice condiciones equitativas y sin conflictos de interés para todos los jugadores del sistema.
Los neobancos también advirtieron que Colombia se ha quedado “a la mitad” en sus esfuerzos de innovación, confinando la tecnología a sandboxes que no se traducen en cambios estructurales.
Lo anterior, mientras otros países ya integraron las finanzas abiertas y los criptoactivos a su sistema financiero. En Colombia, destacaron, estos modelos siguen operando en zonas grises, frenando inversión, competencia y escalabilidad.
Santos agregó que es necesario que los líderes del país cambien la forma en la que entienden y ejercen su responsabilidad pública. “Esta hoja de ruta busca convertirse en una guía clara para la toma de decisiones con visión de largo plazo y convocar a los tomadores de decisión a actuar pensando en el bienestar de la gente”.













