Ciudad de México — México está abriendo la puerta a la fractura hidráulica, una controversial técnica de extracción petrolera conocida como fracking, ante la fuerte dependencia del país con el gas natural importado para producir electricidad. Pero esta opción, además de los impactos ambientales, enfrenta elevados costos que ponen en duda su rentabilidad.
La posibilidad de usar esta técnica surge porque el 75% del consumo de gas natural en México viene de Texas gracias a la fractura hidráulica, explicó la presidenta Claudia Sheinbaum en su conferencia matutina del pasado miércoles 18 de febrero.
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Este combustible es estratégico para el país. Más del 60% de la electricidad se produce con gas importado. Frente a esta necesidad, la mandataria ha creado un grupo de trabajo con expertos que buscan tecnología “factible” para extraer el gas no convencional con agua reciclada y sin los impactos ambientales que hoy tiene el fracking.
“Está en estudio todavía”, dijo la mandataria, doctora en ingeniería energética, desde el Palacio Nacional en la Ciudad de México.
La técnica de fracking consiste en la inyección de agua, arena y químicos a alta presión para romper horizontalmente las rocas de baja permeabilidad que contienen gas y petróleo con el fin de que el líquido fluya y regrese con hidrocarburos.
Costos elevados
Un aspecto que sintetiza el problema económico es el costo de extracción de hidrocarburos con fracking en Texas, la región con más producción del mundo, cuatro veces mayor a los costos por barril de la empresa estatal Petróleos Mexicanos (Pemex) en México.
La producción de petróleo con fracking tiene un punto de equilibrio entre costos e ingresos o break even -conocido también como umbral de rentabilidad- que oscila de US$61 a US$70 por barril para nuevos pozos, según datos de la Reserva Federal de Dallas, mientras que Pemex reporta un costo promedio de US$13,5 por cada barril producido, de acuerdo con el reporte anual más reciente enviado a la Comisión de Bolsa y Valores (SEC, por sus siglas en inglés).
Estos cálculos cobran relevancia frente a los precios del crudo. La referencia estadounidense WTI oscila los US$66 por barril, mientras que la Mezcla Mexicana se comercializa en US$62 por barril.
En el caso del gas natural, las proyecciones de los productores estadounidenses apuntan hacia US$4 por millón de unidades térmicas británicas. desde US$2,5 en 2020, un incremento de 60%, por un constante repunte de costos del acero, arena, mano de obra y diésel.
“Desde un punto de vista estrictamente económico, es un petróleo y un gas muy caro. Se ha llegado a esto porque no hay mucho más de dónde sacar”, dijo en entrevista Luca Ferrari, investigador del Instituto de Geociencias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
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Bloomberg Línea consultó a la Secretaría de Energía y Pemex sobre el tema, pero no obtuvo respuesta.
Beatriz Olivera, vocera de la organización no gubernamental Alianza Contra el Fracking, dijo que las estimaciones para agua tratada en Estados Unidos y China van de US$0,11 a US$0,9 por barril.
“Hasta ahora, en ninguno de estos países se ha usado masivamente agua reciclada, tratada o desalinizada. Se sigue usando agua dulce porque es la más barata para la industria. Tratarla implica costos adicionales muy fuertes que la industria no va a poder asumir, se haría inviable”, dijo Olivera.
Ante los altos costos de producción de gas y crudo con fractura hidráulica, la industria petrolera necesitará incentivos económicos de tipo fiscal en México, además de certeza jurídica, dijo Alma América Porres, doctora en geofísica por la Universidad de Burdeos.
“Así han empezado países como Estados Unidos y Argentina para que la inversión intensiva en capital de inicio se pueda nivelar y pueda desarrollarse a corto plazo”, dijo la experta, quien fue presidenta del extinto regulador petrolero Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH).
Desde inicios del Siglo XXI, México tuvo acceso al gas más barato del planeta y amplió la infraestructura para generación eléctrica con este combustible, desde el Gobierno de Vicente Fox (2000-2006) hasta el de Andrés Manuel López Obrador (20018-2024), quien, a pesar de haber promovido una política de soberanía energética, también construyó plantas de ciclo combinado, además de comprar 12 centrales de gas a Iberdrola.
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Pero este acceso es un excedente temporal que tiene Estados Unidos, porque ahora la industria del país tiene otros compromisos para vender gas natural licuado a Europa y Asia, donde gana mucho más con precios de venta que cuadruplican los que tiene con México mediante ductos.
“Fue una decisión equivocada que se continuó incluso en el sexenio anterior de depender demasiado del gas para la producción de energía eléctrica”, agregó Ferrari del Instituto de Geociencias de la UNAM.
López Obrador se opuso al fracking ante el consumo de agua y otros impactos ambientales como la inyección de químicos tóxicos, incluso los microsismos, mientras el país enfrenta problemas regionales de sequía, principalmente en el norte donde está la mayor parte del potencial petrolero no convencional que requiere esta técnica de extracción.
Sheinbaum dijo que, en caso de plantear una tecnología sin los impactos ambientales de la explotación de hidrocarburos no convencionales, tiene que contar “siempre” con la aceptación de las comunidades.
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Olivares y Ferrari coinciden en que el 90% del fracking que se hace en el mundo sigue utilizando métodos tradicionales y aún no existe una tecnología comercial que limpie el agua de forma rentable.
“Es una industria que siempre está al margen de la rentabilidad desde siempre. Incluso si no fuera por subsidios en términos de extensiones fiscales y otro tipo de incentivo, en muchos casos en Estados Unidos no sería rentable”, agregó Ferrari.
Porres matizó los impactos ambientales del fracking ya que las perforaciones ocurren más allá de los 1.000 metros de profundidad, mientras que los mantos acuíferos se ubican a no más de 500 metros y precisó que si un pozo está mal hecho, el riesgo de contaminación es el mismo sin importar si es fracking o perforación tradicional.
Soberanía, capital privado y usos
Ferrari, el académico de la UNAM, creen que la extracción petrolera con fracking sólo podría ser ejecutada por empresas extranjeras, principalmente de Texas, porque cuentan con 20 años de experiencia, la mejor tecnología, infraestructura, capital y financiamiento, sin que el Gobierno mexicano pueda defender su política de soberanía energética, incluso con Pemex como socio, a través de su modelo de contratos de servicios.
“Pospondría unos cuantos años el problema del declive del sector hidrocarburos de México”, señaló el investigador.
Sheinbaum tiene como meta de producción 1,8 millones de barriles diarios de crudo y 5.000 millones de pies cúbicos diarios hacia 2030.
El plan estratégico de Pemex 2025-2035 contempla que, en cinco años, con ayuda de alianzas con el sector privado, la empresa pueda aumentar 500 millones de pies cúbicos diarios de gas y 300.000 barriles diarios de petróleo. En el caso del gas, el incremento sería insuficiente porque México consume 9.000 millones de pies cúbicos por día, es decir, 5,5% del consumo total.
Una de las apuestas de Sheinbaum y su Plan México es atraer inversión privada enfocada en centros de datos, un sector intensivo en el consumo de energía y agua para refrigeración de servidores. Empresas como Amazon y Microsoft han desplegado inversiones en la región del Bajío.
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El aumento de la oferta de energía para atender inversiones asociadas a centros de datos es un riesgo importante para el sector eléctrico de México, además de representar una burbuja desde la perspectiva de que no genera prosperidad para la mayoría de la población, sino sólo para un puñado de empresas tecnológicas que cotizan en bolsa, las cuales enfrentan cuellos de botella en Estados Unidos ante la incapacidad energética del país de atender la demanda de agua y energía, comentó Ferrari de la UNAM.
“Tenemos que preguntarnos: ¿Es realmente algo que sirve para el bienestar de la mayoría de la población? No. La inteligencia artificial se está usando sobre todo a nivel militar, a nivel de vigilancia, muchas otras actividades que me parece que no son para para mejorar el nivel de vida de la gente”, concluyó Ferrari.













