América Latina con un dólar débil: qué esperar de las monedas país por país, según BBVA

El banco prevé un dólar más débil en 2026, con divergencias crecientes entre monedas de América Latina, presiones políticas en Estados Unidos y mayor volatilidad en los mercados.

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Bloomberg Línea — La presión sobre el dólar estadounidense persistirá en 2026, según el equipo de estrategia cambiaria de BBVA, en un contexto marcado por la moderación de la Reserva Federal, una creciente prima de riesgo político y comercial en Estados Unidos y cambios estructurales en el ciclo global. A pesar de que la moneda sigue siendo la principal reserva mundial, el escenario base del banco para el próximo año implica un desempeño más débil y una mayor dispersión entre cruces.

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El reposicionamiento de los inversionistas, el ruido político y los desequilibrios macroeconómicos de Estados Unidos están generando nuevos patrones de cobertura en los mercados. “Esperamos un USD más débil, por una Fed dovish, por los flujos de reservas, la sobrevaloración persistente y una depreciación derivada de una mayor prima de riesgo en EE.UU. bajo la administración Trump”, afirmó BBVA en su informe.

Al mismo tiempo, el banco advierte que “la incertidumbre persistente en torno a la política económica de EE.UU. y a los movimientos de la Fed, con la llegada de un nuevo presidente y un Comité Federal (FOMC) más dividido, apuntan a nuevos episodios de volatilidad tanto en los tipos de interés como en el USD”.

Aunque la expectativa general apunta a una depreciación moderada del dólar, BBVA señala que esta no será ni uniforme ni lineal. En palabras del equipo de análisis, “adoptamos un enfoque táctico sobre el USD tras la ola bajista en 1S25, con los diferenciales de tipos y con factores fundamentales y técnicos ganando protagonismo”. Además, la entidad resalta que “los riesgos son más binarios para 2026”.

Un dólar más débil y más selectividad en América Latina

BBVA destaca que América Latina seguirá siendo una región clave para los inversionistas globales, en parte por el atractivo de sus tasas reales, su exposición a materias primas y la creciente diversificación cambiaria frente al dólar. El banco proyecta que el entorno de menor fortaleza del USD generará oportunidades puntuales, pero advierte sobre la necesidad de un enfoque más selectivo por la influencia de factores idiosincráticos y políticos.

El diagnóstico para las monedas de la región se sustenta en tres pilares: la evolución del ciclo global, los diferenciales de tasas de interés y las dinámicas internas de cada país. “Las elecciones (y las políticas posteriores) serán clave para LatAm. Esperamos un aumento de las coberturas antes de las votaciones, con resultados que podrían derivar en ajuste de posiciones o en mayores correcciones”, señaló BBVA. El banco identifica al real brasileño como la moneda con mayor riesgo en el ciclo electoral, seguida del peso colombiano y el sol peruano.

Desde una perspectiva de flujos, el apetito por el riesgo global continúa siendo un factor positivo, especialmente para los exportadores de materias primas. BBVA subraya que “las perspectivas fundamentales y de flujos siguen siendo positivas para los mercados emergentes y América Latina”. Sin embargo, el posicionamiento actual en varias divisas se encuentra en niveles históricamente elevados, lo que incrementa la sensibilidad ante eventos adversos.

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Brasil y México: entre el riesgo electoral y la fortaleza del carry

En el caso de Brasil, BBVA anticipa un año altamente condicionado por las elecciones presidenciales de octubre. La incertidumbre fiscal, la postura del Banco Central y la polarización política configuran un panorama complejo para el real brasileño. El banco proyecta un tipo de cambio de BRL$5,39 en marzo, BRL$5,55 en junio, BRL$5,73 en septiembre y una leve apreciación hasta BRL$5,60 en diciembre.

“El BRL seguirá expuesto al sentimiento global de riesgo, la volatilidad y los precios de las materias primas, pero estos factores se verán alterados por los acontecimientos políticos”, advirtió BBVA. Las salidas de capital observadas a finales de 2025 y la consolidación de candidaturas presidenciales generan un entorno propenso a nuevos episodios de tensión. El banco también alerta sobre el riesgo de reversión de la política monetaria si el real sufre una nueva corrección. “Una nueva caída del BRL que eventualmente requiera una intervención adicional y tipos más altos” no está descartada.

México, por su parte, enfrenta un contexto diferente. El peso mexicano ha sido una de las monedas más fuertes del ciclo reciente, apoyado en una baja volatilidad, un diferencial de tasas todavía atractivo y la resiliencia del sector externo. No obstante, BBVA advierte que “el panorama es menos positivo en 2026 debido a un MXN más caro, posiciones largas más abultadas, un diferencial de tipos más comprimido y el posible ruido en torno a la renegociación del T-MEC”.

La previsión de BBVA para la divisa es de MXN$17,72 en marzo, MXN$18,42 en junio, MXN$18,75 en septiembre y MXN$18,90 en diciembre. El consenso ve una cotización algo más estable, en torno a MXN$18,30 para el segundo semestre. Según el banco, la depreciación podría ser gradual en el escenario central, aunque no descarta episodios abruptos en caso de reversiones de flujos o cambios en el entorno externo. “Un eventual evento de riesgo o una corrección más abrupta podría romper el equilibrio y provocar un ajuste más rápido”, señaló el equipo de análisis.

Los tres andinos: fundamentos divergentes y riesgos políticos

Colombia, Perú y Chile presentan trayectorias diferenciadas tanto en política monetaria como en su exposición al riesgo electoral. El peso colombiano ha tenido un desempeño mejor al previsto por BBVA gracias a operaciones de deuda, anuncios sobre los fondos de pensiones y un carry elevado. Sin embargo, la entidad advierte que “la desaparición gradual de los flujos probablemente limitará las ganancias y expondrá al COP al peso de unos fundamentales débiles a lo largo de 2026”.

El banco proyecta un tipo de cambio de COP$3.690 en marzo, COP$3.760 en junio, COP$3.720 en septiembre y COP$3.770 en diciembre. El consenso lo ubica algo por encima, en torno a COP$3.900 para la segunda mitad del año. BBVA añade que “las tendencias fiscales siguen siendo un lastre importante” y destaca que “las operaciones de deuda pueden haber mejorado las métricas fiscales, pero de forma en gran medida cosmética”.

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En Perú, el sol ha mostrado una notable estabilidad gracias al respaldo del Banco Central, los sólidos términos de intercambio y la resiliencia macroeconómica. La moneda ha alcanzado máximos de cinco años frente al dólar. No obstante, el proceso electoral previsto para abril introduce nuevas fuentes de volatilidad. “El ruido y la volatilidad política podrían aumentar de cara a las elecciones de abril, aunque el PEN tiene un historial de gestionar relativamente bien la incertidumbre política”, señaló BBVA.

El banco proyecta un tipo de cambio de S/3,38 en marzo, S/3,39 en junio, S/3,36 en septiembre y S/3,35 en diciembre. El consenso lo estima ligeramente más bajo. Aun así, BBVA considera prudente introducir gradualmente coberturas. “El BCRP se opone actualmente a una mayor apreciación del PEN, utilizando una combinación de swaps de divisas y, más recientemente, intervención en el mercado spot”.

Chile ha vivido un cambio político relevante con la elección del presidente José Antonio Kast. El peso chileno se fortaleció en la antesala del proceso electoral, y BBVA estima que el resultado ha sido favorable para el mercado. “Las elecciones han demostrado ser un catalizador favorable para el CLP”, explicó el equipo de análisis. Hacia adelante, el foco estará en la implementación de políticas económicas, la inversión extranjera directa y la reforma del sistema de pensiones.

BBVA proyecta un tipo de cambio de CLP$875 en marzo, CLP$877 en junio, CLP$876 en septiembre y CLP$879 en diciembre. El programa de acumulación de reservas del Banco Central y las ventas del Ministerio de Hacienda mantendrán una influencia cruzada sobre la cotización de la divisa.

Argentina: ajuste cambiario gradual y fragilidad externa persistente

En Argentina, el escenario se mantiene bajo observación constante debido a los desafíos de deuda, el régimen cambiario aún transitorio y la necesidad de acumular reservas. El peso argentino se estabilizó tras las elecciones, pero las proyecciones de BBVA apuntan a una trayectoria de depreciación sostenida. Según el banco, el tipo de cambio se ubicará en ARS$1.541 en marzo, ARS$1.684 en junio, ARS$1.727 en septiembre y ARS$1.760 en diciembre.

“El BCRA ajustó su banda FX y añadió un objetivo explícito de acumulación de reservas tras superar los riesgos electorales”, afirmó BBVA. La entidad señala que el acceso a los mercados será determinante, dado el perfil de vencimientos de deuda en dólares. “El gobierno se enfrenta a pagos netos de deuda externa de US$13.000 millones en 2026 y US$20.000 millones en 2027, lo que hace que sea vital para la administración centrarse en recuperar el acceso al mercado”.

BBVA calcula que el Banco Central podría acumular hasta US$10.000 millones en reservas netas si se cumplen las expectativas de recuperación gradual de la demanda de pesos. Sin embargo, el banco considera este escenario optimista. “Hemos mantenido en líneas generales nuestras previsiones anteriores, pero reconocemos el potencial de cambios de régimen y una mayor volatilidad dentro del marco revisado”.

En paralelo, el avance de sectores como petróleo y minería ofrece una posibilidad de mejora estructural en la balanza de pagos. No obstante, la presión minorista, la liberalización parcial del mercado y los flujos de dividendos seguirán afectando la dinámica externa. “El acceso a los mercados es clave dada la considerable deuda en USD”, concluyó BBVA.