Los bancos de inversión prevén que el dólar vuelva a ganar protagonismo en la región, aunque el desempeño de cada moneda dependerá de variables locales como la política fiscal, las elecciones y el comportamiento de las materias primas.
El banco cree que el dólar recuperó atractivo por la resiliencia de la economía estadounidense y la incertidumbre geopolítica, un cambio que modifica las perspectivas para monedas regionales.
El real cerró el martes con una subida del 0,2% frente al dólar, dejando su caída de junio en torno al 2,5%, lo que empaña el excelente inicio de año de la divisa.
Los inversores ajustaron sus expectativas de tasas tras la primera reunión de la Fed bajo el liderazgo de Kevin Warsh, impulsando al dólar y presionando a las divisas latinoamericanas.
El Banco de Japón elevó las tasas al 1%, su nivel más alto desde 1995, pero la reacción limitada del yen refleja que los inversores siguen apostando por el carry trade. Los
El real brasileño registró su mayor avance en dos meses, mientras que los pesos colombiano y chileno también se situaron entre las divisas más alcistas.
Los términos de intercambio, los rendimientos por carry y factores locales explican la preferencia de Goldman Sachs por varias monedas latinoamericanas dentro del universo emergente.
El banco prevé más presión para las divisas regionales por inflación persistente, petróleo y riesgo electoral, aunque mantiene una visión más favorable para Brasil y Chile.
El repunte de las tasas de los bonos del Tesoro de EE.UU. volvió a presionar a las monedas emergentes, aunque el banco resalta a las de mayor resistencia.
El fortalecimiento de materias primas como el cobre y el petróleo continúa sosteniendo a varias divisas latinoamericanas, mientras el dólar enfrenta presiones opuestas.
El banco elevó sus proyecciones de inflación para América Latina en 2026, pese a la resistencia de varias monedas de la región frente al dólar tras el shock petrolero.
El banco considera que el carry trade en divisas emergentes mantiene atractivo ante la expectativa de tasas reales elevadas por más tiempo tras el shock energético.
El banco central realizó el miércoles una subasta de los llamados swaps inversos, equivalentes a una compra de US$500 millones en el mercado de futuros.
El mercado brasileño supera ampliamente a Wall Street y a sus pares regionales. Un dólar débil, precios altos de commodities y reposicionamiento global de portafolios impulsan a la bolsa.
La caída del dólar y el retorno del carry trade fortalecen a las monedas latinoamericanas, aunque la incertidumbre geopolítica y electoral mantiene la volatilidad en el horizonte.
El repunte de las acciones, junto con valoraciones atractivas y expectativas de recortes de tasas, refuerza el atractivo de Brasil dentro de mercados emergentes.
Las proyecciones reflejan una región menos homogénea, donde el comportamiento cambiario dependerá de la interacción entre factores externos, ciclos monetarios y eventos políticos a lo largo de 2026.