Cuatro monedas de Latinoamérica, entre las más fuertes frente al dólar en mercados emergentes

A pesar del reciente repunte del dólar, los fundamentales de las monedas de Latinoamérica, incluyendo un carry trade atractivo, les permitirían seguir ganando terreno.

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Bloomberg Línea — El peso chileno (5,14%), el real brasileño (4,79%), el peso mexicano (4,56%) y el peso colombiano (4,03%) son las cuatro monedas más fuertes entre los mercados emergentes en lo corrido del año frente al dólar, de acuerdo con cifras de Bloomberg consultadas a las 9:20 a.m. del miércoles.

Luego aparecen el rand sudafricano (3,86%), rublo ruso (3,43%), el ringgit malayo (3,26%), el forinto húngaro (1,74%), renminbi chino (0,68%) y el zloty polaco (0,60%) entre las monedas de los mercados emergentes que más se han apreciado frente al dólar en 2026, según las cifras de Bloomberg.

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Rodolpho Sartori, economista de Austin Rating, señaló que, desde una perspectiva coyuntural, la economía estadounidense ha generado señales de incertidumbre, lo que ha elevado la aversión al riesgo frente al dólar y llevado a los inversionistas a adoptar posiciones más defensivas.

“Las tensiones geopolíticas —como los episodios relacionados con Venezuela y Groenlandia— y la política arancelaria iniciada por el presidente Donald Trump aumentaron la incertidumbre en torno al crecimiento y la inflación en EE.UU., dificultando proyectar el rumbo de la política económica", dijo Sartori a Bloomberg Línea. “Este entorno elevó la aversión al riesgo frente al dólar y llevó a los agentes a adoptar posiciones más defensivas”.

Más allá de estos factores de corto plazo, Rodolpho Sartori explica que existe un movimiento estructural más amplio.

Estados Unidos presenta niveles elevados de endeudamiento y una inflación persistentemente por encima de lo deseable, mientras que el crecimiento de China en las últimas décadas ha impulsado un reposicionamiento de los flujos globales ante la presencia de un actor tan potente en el escenario internacional.

Este proceso se refleja, por ejemplo, en la valorización de metales preciosos como el oro y la plata, y en la diversificación de las reservas internacionales por parte de los bancos centrales desde la crisis del Covid-19.

En su opinión, la búsqueda de otros activos no comenzó este año, pero se ha intensificado.

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“Este movimiento de las monedas en Latinoamérica está relacionado con dos fuerzas principales. En primer lugar, el aumento de los precios de los commodities, como el oro, la plata, el cobre e incluso el petróleo”, dijo a Bloomberg Línea el analista financiero Gregorio Gandini. “Los países de Latinoamérica son productores y exportadores de commodities, lo que genera un mayor flujo de entrada de dólares”.

El oro volvió a captar la atención este miércoles al recuperar el nivel de los US$5.000 por onza, impulsado por compras oportunistas tras un desplome histórico desde máximos recientes. Analistas de TD Securities consideran que las ventas forzadas en metales preciosos podrían haber quedado atrás, aunque advierten que la volatilidad seguirá elevada.

Adicionalmente, Gandini explicó que la búsqueda de fuentes de diversificación por parte de los inversionistas, ante “la pérdida de seguridad en los bonos del Tesoro de Estados Unidos y con el precio del oro en récords históricos”, ha favorecido a las monedas de la región.

Fundamentales de las monedas regionales

El apetito por el riesgo mantiene las presiones alcistas de las monedas locales frente al precio del dólar, aunque cada una de estas presenta catalizadores propios, según un reporte reciente del holding financiero Credicorp (BAP).

El real brasileño se beneficiaría de la relevancia de la mayor economía de Latinoamérica en el universo emergente y de su exposición directa a commodities, en un momento en que el mercado vuelve a buscar rendimiento fuera de Estados Unidos.

No obstante, Credicorp considera que el contexto electoral podría imprimir volatilidad en 2026. Además, en Brasil “la atención se mantendrá en los desarrollos fiscales, en un contexto enmarcado en una estrategia de medidas temporales sin impulsar ajustes estructurales”.

El peso mexicano combina liquidez, carry y una narrativa estructural asociada al nearshoring, lo que lo mantiene como una de las principales puertas de entrada a la región para el capital institucional. Para Credicorp, “más allá del contexto global de debilidad del dólar, México destaca por su sólida posición externa”.

El peso chileno ha reaccionado con fuerza a la mejora en las expectativas sobre metales industriales y a su alta correlación con el cobre y el ciclo chino, según Paula Chaves, analista de mercados en el bróker global HFM.

El peso colombiano incorpora un factor diferencial de flujos, aunque también suele moverse con el ciclo de commodities y con variaciones de prima por riesgo.

A las entradas asociadas a operaciones de crédito del Gobierno se suma la expectativa de ingresos futuros vinculados a los fondos de pensiones, particularmente por eventuales ajustes en sus inversiones en el exterior.

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Precio del dólar

Rodolpho Sartori, de Austin Rating, dice que a lo largo de enero las expectativas sobre la designación del próximo presidente de la Fed —“percibida como potencialmente más política y favorable a recortes de tasas”— también contribuyeron a la depreciación global de la moneda estadounidense.

La nominación de Kevin Warsh para presidir la Fed revirtió el debilitamiento que el dólar había mostrado en las primeras semanas del año.

No obstante, analistas de BBVA destacan la resistencia regional de las monedas y consideran que la corrección que viene mostrando el billete verde “es técnica desde niveles extremadamente sobreextendidos tanto en divisas como en materias primas”.

De esta forma, BBVA ve que los fundamentos de fondo que vienen impulsado a las monedas de la región, como el alto carry trade, siguen vigentes.

En el último año, el índice DXY, que refleja la fortaleza o debilidad del precio del dólar frente a una canasta de divisas globales, ha caído un -9,38%.

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