Bloomberg Línea — El petróleo superó los US$100 por barril y las tasas volvieron al centro de la agenda esta semana, con una subida del BCE y crecientes expectativas sobre la decisión que tomará la Reserva Federal la próxima semana. Para los inversionistas, el giro obliga a revisar dónde asumir riesgo.
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El cambio parte de una economía que conserva capacidad de crecimiento pese al endurecimiento monetario. Morgan Stanley (MS) Investment Management plantea que la cuestión para 2026 no es si el crecimiento colapsará, sino cómo adaptarse a un mundo con crecimiento nominal y tasas de interés estructuralmente más altas.
Ese equilibrio depende, sin embargo, del origen de las subidas. Una economía fuerte puede sostener beneficios empresariales incluso con tipos elevados. Una inflación persistente acompañada de menor actividad plantea un problema distinto para acciones y bonos.
“Una Fed que responde a la fortaleza económica es muy diferente de una Fed que responde a problemas de inflación”, sostienen los analistas de UBS, que ahora esperan un aumento acumulado de 50 puntos básicos de las tasas estadounidenses este año.
Acciones y bonos: dónde asumir riesgo con tasas más altas
La renta variable conserva el respaldo de los beneficios. Morgan Stanley mantiene una sobreponderación en acciones estadounidenses, con preferencia por compañías vinculadas con inteligencia artificial, empresas de pequeña y mediana capitalización y sectores cíclicos, mientras permanece infraponderado en Europa.
Las valoraciones exigen más disciplina. El S&P 500 cotiza a 20 veces las ganancias esperadas, frente a una media de 18,8 veces de la última década, según Morgan Stanley. El MSCI Emerging Markets, en cambio, se sitúa en 11,7 veces, ligeramente por debajo de su promedio de diez años de 12 veces.
UBS también mantiene una visión favorable sobre las acciones, apoyada en el gasto de capital asociado con inteligencia artificial, la ampliación del crecimiento de beneficios y una economía estadounidense resistente. Su estrategia contempla aprovechar retrocesos mientras las perspectivas de ganancias permanezcan sólidas.
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Santander Private Banking coincide en priorizar calidad. En Estados Unidos favorece compañías con balances sólidos, generación de caja y crecimiento sostenible de beneficios, con tecnología como uno de los ejes. También considera Europa desarrollada como diversificador y mantiene una visión selectiva sobre emergentes.
BNP Paribas introduce un matiz temporal. Espera que las acciones atraviesen una pausa durante el otoño por la estacionalidad y el endurecimiento monetario, pero considera una corrección como oportunidad de compra y proyecta nuevos máximos hacia final de año.
La firma elevó su objetivo a 12 meses para el S&P 500 de 7.500 a 8.500 puntos y para el STOXX 600 de 650 a 700. En su asignación táctica hasta el cierre del cuarto trimestre mantiene una posición moderadamente sobreponderada en Estados Unidos, Europa y mercados emergentes.
En renta fija, el atractivo está cada vez menos en apostar simplemente por una caída de tasas. Santander favorece el crédito corporativo, deuda latinoamericana y high yield estadounidense, con rendimientos al vencimiento de 7,3% en este último y de 6,6% en deuda emergente latinoamericana denominada en dólares.
Morgan Stanley también busca ingresos, pero evita asumir duración indiscriminadamente. Prefiere deuda emergente, préstamos bancarios, títulos ligados a inflación y activos respaldados por hipotecas y otros activos, mientras mantiene una visión negativa sobre crédito investment grade debido a los diferenciales reducidos.
BNP Paribas dejó de ser alcista en crédito. El aumento de la emisión corporativa para financiar inversiones en inteligencia artificial coincide con una oferta elevada de deuda pública y establece, según su análisis, un piso para los diferenciales que reduce el atractivo de comprar automáticamente cada corrección.
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UBS ve oportunidades diferentes tras el repunte de los rendimientos. La firma ya no recomienda bloquear tasas de corto y mediano plazo como alternativa al efectivo y considera que comienzan a aparecer opciones de diversificación en los vencimientos medios y largos.
“Creemos que podrían estar abriéndose oportunidades atractivas de diversificación de cartera en la parte media a larga de la curva de rendimientos”, sostiene UBS, aunque advierte sobre inflación, primas por plazo y las necesidades de financiación pública.
Oro, petróleo y dólar: cobertura frente a inflación
El petróleo condiciona esta distribución de activos, porque puede prolongar las presiones inflacionarias y mantener restrictivos a los bancos centrales. BNP Paribas espera, sin embargo, que el Brent se estabilice alrededor de US$80 por barril hasta 2027, aunque con episodios de fuerte volatilidad por los flujos de Medio Oriente.
Su previsión promedio para el Brent es de US$81 en el cuarto trimestre de 2026, frente a los US$96 observados el 4 de septiembre. Morgan Stanley también considera que la normalización de los flujos a través del estrecho de Ormuz podría aliviar los precios, aunque una nueva escalada reabriría el riesgo energético.
Eso diferencia al petróleo de otros commodities. Global X vincula la oportunidad con la electrificación, la seguridad energética y la expansión de los centros de datos. “Vemos al cobre, el oro y el uranio como áreas con tendencias estructurales de largo plazo potencialmente atractivas”, sostiene Malcolm Dorson, de Global X.
El metal rojo también aparece en la tesis de BNP Paribas. La firma prevé un promedio de US$14.600 por tonelada durante el cuarto trimestre, frente a US$14.415 el 4 de septiembre, aunque anticipa una moderación posterior a medida que la sustitución por aluminio pueda convertirse en un obstáculo durante 2027.
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El oro ocupa una posición distinta. La subida de los rendimientos reales y un dólar más fuerte pueden generar correcciones a corto plazo. UBS recuerda que el metal perdió alrededor de 6% después de avanzar 15% durante las primeras semanas de agosto, pero mantiene su función estratégica dentro de una cartera.
“Seguimos viendo el oro principalmente como una cobertura y un diversificador de cartera”, afirman los analistas de UBS. La firma prevé que las compras globales de los bancos centrales alcancen entre 750 y 1.000 toneladas anuales y plantea aprovechar períodos de debilidad para construir exposición.
BNP Paribas es más alcista. Proyecta un oro promedio de US$4.850 por onza durante el cuarto trimestre y de US$5.295 hacia el cuarto trimestre de 2027. La firma espera que el metal se aproxime a US$5.000 hacia final de este año, respaldado por diversificación frente al dólar y riesgos fiscales.
El dólar ofrece una cobertura más táctica. BNP Paribas ve apoyo hasta final de año por las mayores tasas estadounidenses, aunque conserva una visión bajista estructural de largo plazo. UBS también considera que un endurecimiento de la Fed podría fortalecer inicialmente al billete verde si la economía estadounidense mantiene su resistencia.
Latinoamérica: Brasil, Chile y los mercados que ganan espacio
Las tasas globales más altas no eliminan la oportunidad latinoamericana. Citi (C) considera que las condiciones favorecen una gradual revalorización de la región, que representa menos de 7% del MSCI Emerging Markets pese a concentrar alrededor de 13% del PIB de los mercados emergentes.
La combinación incluye un dólar potencialmente más débil, términos de intercambio favorables y mejores marcos de política. Durante el ciclo de 2003 a 2013, el MSCI LatAm multiplicó 5,8 veces su valor en dólares desde el mínimo hasta el máximo, apoyado por un aumento de 3,3 veces de las ganancias y de 1,8 veces del múltiplo P/E.
Citi sobrepondera Brasil y Chile, mantiene neutrales Argentina y Perú e infrapondera Colombia y México. Su primera preferencia sectorial está en metales y minería frente a energía; una reducción posterior del riesgo país y del costo de capital podría ampliar la oportunidad hacia financieras, consumo, infraestructura y utilities.
Brasil concentra varias apuestas. Citi destaca que el Ibovespa (IBOV) cotiza alrededor de 8,8 veces las ganancias esperadas a un año. BofA (BAC) elevó el país a sobreponderar y espera que la Selic descienda a 11,25% al cierre de 2027, frente a aproximadamente 14% que, según la firma, descuenta el mercado.
En general, el banco aumenta la exposición a compañías sensibles a las tasas, mercados de capitales y empresas apalancadas, pero combina esas posiciones con grandes compañías líquidas, balances sólidos y generación de efectivo. En commodities, conserva posiciones neutrales en materiales mediante Vale (VALE) y en petróleo mediante Petrobras (PBR).
Global X también identifica a Brasil como una de sus apuestas. El MSCI Brazil cotiza, según sus datos, a 7,62 veces ganancias, ofrece una rentabilidad por dividendo de 7,24% y un retorno sobre patrimonio de 19,10%. La trayectoria de tasas, el dólar y las elecciones de octubre son sus principales catalizadores.
Chile ofrece una vía más directa hacia los metales. Citi elevó su objetivo a 12 meses para el IPSA (IPSA) de 11.200 a 13.000 puntos y estima alrededor de 20% de potencial desde los niveles del informe. Minería, inmobiliarias y financieras lideraron la revisión al alza de sus expectativas de beneficios.
La asignación final queda así menos dependiente de una única apuesta. Las acciones conservan apoyo por beneficios y crecimiento nominal; los bonos recuperan atractivo por sus rendimientos; el oro aporta diversificación; los commodities ofrecen exposición a restricciones de oferta y el dólar puede funcionar como defensa táctica.
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