Del auge del aceite de soja al desplome del café y el cacao: así cerró el agro el trimestre

Las tensiones globales elevaron costos e impulsaron cereales, mientras que granos como el café y el cacao cayeron por una menor demanda y una normalización del mercado.

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Un camión cargado de soja durante la cosecha en una granja de Rochester, Minnesota, EE.UU.
05 de abril, 2026 | 08:56 AM

Bloomberg Línea — El cierre del estrecho de Ormuz alteró los flujos globales de energía y elevó los costos de transporte y fertilizantes, con efectos directos sobre los commodities agrícolas. El encarecimiento del petróleo impactó la cadena de producción desde los insumos hasta la logística, en un contexto en el que los mercados incorporaron riesgos de oferta y mayor volatilidad.

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Este entorno favoreció a productos como el aceite de soja y el trigo, que registraron avances en el trimestre en medio de expectativas de costos más altos y ajustes en la oferta. Estos factores marcaron una divergencia dentro del complejo agrícola al cierre del trimestre.

“La interrupción del flujo marítimo a través del estrecho de Ormuz representa un riesgo significativo para los productos agrícolas, en particular para los cereales y las oleaginosas. La duración de esta interrupción es crucial y repercutirá en los precios de las nuevas cosechas”, dijo Arkady Gevorkyan, analista de Citi (C).

El repunte de los aceites vegetales también se apoyó en la relación con el mercado energético, en particular por la demanda vinculada a biocombustibles. El alza del crudo reforzó el atractivo de materias primas como el aceite de soja, que se consolidó como uno de los productos con mejor desempeño en el periodo. En paralelo, el trigo reflejó tensiones en la oferta por condiciones climáticas en regiones productoras y un contexto global que priorizó la seguridad alimentaria, lo que sostuvo los precios al alza.

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En contraste, el café y el cacao enfrentaron dinámicas propias del mercado que explican sus caídas. En el caso del café, las perspectivas de oferta mejoraron en países clave y redujeron la presión sobre los precios tras episodios de escasez previos. Para el cacao, el ajuste respondió a una corrección tras niveles elevados y a señales de debilitamiento en la demanda.

Los commodities del agro que más subieron

El aceite de soja lideró entre las materias primas del agro con un alza de 43,48% entre enero y marzo, en medio de las disrupciones que ha generado la guerra en Irán. El mercado de aceites vegetales amplió su impulso en el primer trimestre en un contexto marcado por el encarecimiento del petróleo y las tensiones geopolíticas.

En Chicago, el aceite de soja se aproximó a máximos de tres años, en medio de un entorno que elevó la demanda por insumos vinculados a biocombustibles tras el incremento en los precios del petróleo. Cuando el crudo sube, el diésel y la gasolina se encarecen, lo que mejora la competitividad de combustibles alternativos como el diésel renovable elaborado a partir de aceites vegetales.

Este efecto incentiva la sustitución parcial hacia biocombustibles y eleva la demanda de materias primas como el aceite de soja. El contrato para mayo alcanzó los 69,68 centavos de dólar por libra, cerca de su nivel más alto desde finales de 2022.

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El movimiento, además, respondió a un cambio en las expectativas de demanda tras el anuncio en Estados Unidos de nuevos estándares de mezcla de biocombustibles, que incrementan el uso de combustibles elaborados a partir de cultivos.

El impulso se vinculó de forma directa a la posible actualización de la Obligación de Volumen Renovable, un mandato que define la proporción de combustibles renovables en la matriz energética. El mercado interpretó que un ajuste en esta política elevaría la demanda de insumos agrícolas como la soja y el maíz, en un contexto en el que los agricultores enfrentan márgenes presionados por costos elevados y precios relativamente bajos de los cultivos.

“Los precios del aceite de soja han estado subiendo ante la esperanza de que la política ‘Estados Unidos Primero’ del presidente estadounidense Trump favorezca una Obligación de Volumen Renovable (RVO, por sus siglas en inglés)”, dijo AgResource Co. en una nota.

Una máquina trabaja en la cosecha de soja en unagranja familiar en Trenton, Missouri, EE.UU.

Luego del aceite de soja, le sigue el trigo duro rojo de invierno, que subió 23,85% en el trimestre, y el trigo blando rojo de invierno, que avanzó 21,94%. Las tensiones en torno al estrecho de Ormuz se han convertido en un factor central para explicar el repunte de los cereales, en particular del trigo, en un contexto de disrupciones simultáneas sobre la oferta y los costos de producción.

Gevorkyan, de Citi, advierte que “la interrupción del flujo marítimo en el estrecho de Ormuz está afectando tanto la oferta como la demanda de los principales productos agrícolas (principalmente maíz y trigo) y sus precios”, en un escenario donde la energía y los fertilizantes amplifican los efectos sobre el sector agrícola.

El análisis apunta a un impacto estructural sobre los insumos clave. Según Gevorkyan, “el cierre de plantas de fertilizantes e instalaciones de gas podría tener un impacto duradero de primer y segundo orden en los rendimientos agrícolas, especialmente en Brasil e India”, lo que introduce riesgos adicionales para la oferta global.

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El peso de estos insumos resulta determinante, en la medida en que “los precios de los fertilizantes representan entre el 50% y el 60% del costo variable de los principales cereales”, en un mercado donde Medio Oriente concentra una proporción relevante de exportaciones de urea, amoníaco y fosfatos.

A este entorno se suma un factor adicional desde el frente agrícola estadounidense. Los datos recientes de siembra reflejan una menor superficie destinada a cultivos clave frente a lo anticipado por el mercado, con 43,8 millones de acres en trigo y 84,7 millones en soja, lo que reforzó el alza de precios en Chicago.

En línea con esta tendencia, el economista en jefe de materias primas de StoneX, Arlan Suderman, señaló que “la escasez mundial de fertilizantes nitrogenados provocada por el cierre del estrecho de Ormuz por parte de Irán agrava esta tendencia hacia una menor producción mundial, aunque Estados Unidos sigue estando bien abastecido”.

Una trilladora cosecha un campo de trigo en una granja en Leves, Eure et Loir, Francia, el miércoles 12 de julio de 2023.

En paralelo, el aceite de palma también mostró avances de casi 20% luego de que Indonesia, principal productor global, señalara una expansión de su estrategia en biocombustibles, lo que añadió presión adicional sobre la oferta disponible.

El desplome del café y el cacao

El mercado del cacao registró una corrección de 45,59% tras los niveles alcanzados entre 2024 y 2025, en un movimiento que responde a dinámicas clásicas de los commodities. Según el jefe de estrategia de materias primas de Saxo Bank, Ole Hansen, “el cacao ha caído con fuerza desde los extremos de 2024–25, ofreciendo un alivio poco común en un contexto de guerra e inflación”, en un entorno donde otros mercados mantienen presiones alcistas.

El precio se ubica cerca de US$3.100 por tonelada, aún por encima de su promedio histórico de US$2.600, pero muy lejos de los cerca de US$8.800 registrados un año atrás, lo que implica una caída aproximada de 65%.

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El ajuste responde a un reequilibrio entre oferta y demanda tras un periodo de tensión extrema. Hansen explica que “el colapso de precios refleja dinámicas clásicas de los commodities: destrucción de demanda, sustitución y mejora en las expectativas de oferta”, en un mercado que pasó de una narrativa de escasez a un escenario más balanceado. Durante el auge, los fabricantes ajustaron tamaños y fórmulas para proteger márgenes, mientras el uso de sustitutos redujo el consumo efectivo de cacao, elementos que contribuyeron a enfriar la demanda.

Las expectativas de producción comenzaron a estabilizarse tras los problemas en campañas previas, lo que redujo la urgencia que impulsaba los precios. En palabras de Hansen, “la mejor cura para los precios altos son los precios altos”, una afirmación que resume el ciclo reciente del mercado.

Marex Group calcula un superávit de 400.000 toneladas en la temporada actual, que sería el mayor registrado en datos de la International Cocoa Organization desde la década de 1980. Además, hay inventarios acumulados en África Occidental, con más de 100.000 toneladas sin comprador en Costa de Marfil y cerca de 200.000 toneladas combinadas entre este país y Ghana pendientes de venta o cobertura. Ambos países concentran más de la mitad de la oferta mundial, lo que amplifica el impacto de estos excedentes sobre el mercado global.

Raw cocoa beans ahead of roasting at a chocolate maker in Paris.

En cuanto a demanda, hay evidencia de debilitamiento significativo. Los reportes de molienda en Europa, principal región consumidora, mostraron niveles en el cuarto trimestre de 2025 en mínimos desde 2013, lo que confirma una contracción en la demanda industrial.

El mercado del café, por su parte, entró en una fase bajista en el arranque de 2026 y cayó 14,45% en línea con lo anticipado por Rabobank, que ya advertía de “un camino irregular hacia precios más bajos” tras el ajuste iniciado a finales de 2025.

La acumulación de café pendiente de clasificación y las lluvias en Brasil reforzaron el sesgo negativo, en un entorno donde los flujos físicos comenzaron a mostrar debilidad fuera del principal productor. A esto se suma una caída relevante en las exportaciones brasileñas, que pasaron de 50,4 millones de sacos a 38,8 millones en los últimos doce meses a enero, lo que refleja tensiones previas en la oferta que ahora comienzan a revertirse con una cosecha más favorable en perspectiva.

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En el frente productivo, el balance global apunta a un cambio de ciclo. Rabobank estima que la producción mundial alcanzará cerca de 180 millones de sacos en 2026/27, un aumento interanual de 8 millones impulsado principalmente por el arábica brasileño.

Este aumento se combina con mejoras en América Latina y una cosecha robusta en Vietnam, lo que configura un escenario de superávit. Desde Citi Research, esta dinámica se traduce en presiones adicionales sobre los precios, con proyecciones de “US$3,60 por libra en tres meses y US$3 por libra en 12 meses”, en un contexto donde la oferta global comienza a expandirse de forma más sostenida.

El ajuste también se explica por factores regulatorios y comerciales. Citi destaca que la eliminación de aranceles en Estados Unidos al café de Brasil y Vietnam, de 50% y 20% respectivamente, ya ha comenzado a reflejarse en un aumento de inventarios certificados en Nueva York. A esto se suma el aplazamiento de la regulación europea EUDR, que reduce restricciones en el corto plazo.

Granos de café recogidos a mano durante la cosecha.

En paralelo, la demanda muestra señales de moderación tras el choque de precios, con sustitución hacia robusta y menor dinamismo en importaciones en varias regiones, lo que refuerza el escenario de recomposición de inventarios y menor presión alcista en el mercado.

En conjunto, el primer trimestre deja un mercado agrícola fragmentado, donde los factores geopolíticos y energéticos impulsan algunos segmentos mientras otros corrigen tras excesos previos. La disrupción en insumos clave, como fertilizantes y energía, continúa siendo un determinante para granos y aceites, mientras que productos ligados al consumo discrecional enfrentan un ajuste por el lado de la demanda.

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