Bloomberg Línea — La elección presidencial en Colombia se resolverá mañana en la noche, pero el peso colombiano (USDCOP) ya mandó sus señales. El comportamiento reciente de la moneda, el aumento de la volatilidad y el costo de las coberturas cambiarias muestran que los mercados han incorporado parte del riesgo electoral.
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Para los inversionistas, los desafíos sobre el peso, los bonos y las acciones son asimétricos: el potencial de ganancias adicionales parece limitado, mientras que una sorpresa política o un deterioro de la confianza fiscal podrían provocar correcciones más fuertes.
La divisa cerró el mes con un retroceso de 1,34%. Sin embargo, diversos indicadores muestran que la cautela sigue predominando en los mercados, con una volatilidad elevada y una valoración de los activos que aún refleja las dudas sobre el desenlace político y sus implicaciones económicas.
La evidencia más visible aparece en el mercado de opciones. La volatilidad implícita anualizada para contratos de una semana alcanzó 26,56%, según datos de Bloomberg, un nivel elevado para el peso colombiano, que concentra el riesgo precisamente en el período inmediatamente posterior a la primera vuelta presidencial.
Traducido a términos más intuitivos, el mercado está dispuesto a pagar cobertura frente a movimientos cercanos a 3,7% en apenas una semana, equivalente a unos COP$148 por dólar si la tasa de cambio se ubicara en COP$4.000.
Más que anticipar una dirección específica para la moneda, esa señal refleja que los operadores esperan más volatilidad una vez se conozca el resultado electoral.
“El precio al contado ya ha repuntado, lo que significa que el mercado de opciones ya no sólo paga por la dirección del mercado; ahora, también refleja la amplitud de la distribución del lunes y tres semanas más de incertidumbre política”, dijo Davison Santana, analista de Bloomberg Intelligence.
El fenómeno coincide con una percepción compartida por varias firmas internacionales: el peso ha incorporado parte de la expectativa política, pero la volatilidad continuará y el margen para nuevas valorizaciones parece menor que el riesgo de una corrección.
El mercado ya descontó parte del resultado
La principal discusión entre estrategas internacionales ya no gira alrededor de si existe o no riesgo electoral incorporado en los precios. El debate ahora se concentra en cuánto riesgo ha sido descontado y si los activos colombianos reflejan adecuadamente la incertidumbre política.
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Benito Berber, analista de Natixis, considera que el mercado ya está enviando una señal clara sobre sus expectativas. Según su análisis, “los mercados financieros parecen estar incorporando ya una victoria combinada de los candidatos de derecha sobre Iván Cepeda”.
Natixis también encontró señales de que la incertidumbre política ya empezó a reflejarse en el mercado cambiario. Su modelo, que incorpora variables como el precio del petróleo, las tasas de interés y el comportamiento de los mercados internacionales, sugiere que el peso colombiano se encuentra alrededor de 4,5% por debajo del nivel que justificarían esos factores económicos.
Para Berber, ese resultado implica que “el mercado está incorporando algún riesgo electoral, pero que sigue siendo limitado”. La conclusión es relevante porque sugiere que parte de la incertidumbre política ya fue incorporada por la moneda, aunque no completamente.
Bajo esa lectura, el potencial de apreciación adicional existe, pero parece más limitado que el riesgo de una corrección negativa si el resultado electoral desafía las expectativas actuales.
UBS llega a una conclusión similar por una vía distinta. El equipo liderado por Andrea Casaverde sostiene que el avance de las expectativas de un cambio de rumbo político ya fue absorbido en buena medida por los mercados durante los últimos meses y que las valoraciones actuales ofrecen una protección limitada frente a resultados adversos.
“Las expectativas parecen haber sido ampliamente revalorizadas durante el último mes”, escribió el banco en su análisis previo a la elección.
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La entidad estima que un resultado que fortalezca la credibilidad de la política económica podría impulsar ganancias de entre 5% y 8% para el peso colombiano. Sin embargo, un escenario de continuidad podría provocar una depreciación de entre 10% y 15%.
La diferencia entre ambos escenarios ayuda a explicar por qué varios estrategas consideran que la distribución de riesgos para la moneda es desigual.
Esa misma conclusión aparece en JPMorgan (JPM). El banco sostiene que el peso colombiano “parece caro frente a los fundamentales” y calcula que la divisa cotiza aproximadamente 5% por debajo del promedio de monedas latinoamericanas comparables.
La explicación del banco es que las elevadas tasas de interés locales han sostenido la demanda por activos colombianos y han impedido una ampliación más visible de la prima electoral. Ese respaldo, sin embargo, no elimina los riesgos asociados al proceso político.
Para JPMorgan, “los riesgos electorales parecen asimétricos para el COP”, una visión que coincide con la de Natixis y UBS pese a las diferencias metodológicas entre las tres entidades.
Bloomberg Intelligence observa un patrón similar. Santana cree que buena parte de los inversionistas ya está operando el escenario posterior a la primera vuelta y que la distribución de riesgos para la moneda se ha vuelto cada vez más desigual.
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En su análisis previo a la elección escribió que “los mercados ya parecen estar fuertemente posicionados para ese resultado, haciendo que los riesgos sean cada vez más asimétricos”.
La implicación es que una sorpresa que desafíe las expectativas incorporadas actualmente por los inversionistas podría tener un impacto mayor sobre la moneda que un resultado alineado con el escenario predominante entre los inversores.
El mercado está pagando por protección
La volatilidad implícita del mercado de opciones ofrece una perspectiva diferente, porque no refleja opiniones de analistas, sino decisiones concretas de inversión.
Cuando un operador compra protección cambiaria está asignando recursos para cubrirse frente a un movimiento adverso. Por eso, el aumento de la volatilidad implícita suele interpretarse como una medida directa de incertidumbre.
Santana insiste en que la volatilidad implícita del tipo de cambio a un mes se ha disparado, ya que “la votación sigue siendo el principal evento de riesgo de brecha para los mercados de divisas”. Los inversionistas están concentrando allí la demanda por cobertura y, por tanto, el costo de protegerse frente a movimientos bruscos del dólar.
Aun así, el experto advierte que la incertidumbre no desaparecerá por completo, porque la elección seguiría abierta hasta la segunda vuelta del 21 de junio. En su análisis, dice que nuevas señales sobre la contienda podrían ayudar a reducir parte de la prima de riesgo electoral incorporada actualmente en las coberturas cambiarias.
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La tendencia resulta consistente con la experiencia reciente de América Latina. Según el análisis de Banco de Bogotá, las elecciones presidenciales de Perú, Chile, Colombia y Brasil mostraron un patrón común: aumentó la volatilidad cambiaria y el dólar ganó valor frente a las monedas locales a medida que avanzaban los procesos electorales.
“Desde 2021, los principales países de América Latina han tenido ocho elecciones presidenciales, de las cuales la mitad registró resultados bastante apretados y que generaron cierto nerviosismo por las propuestas de los presidentes elegidos”, dijo en un análisis Camilo Pérez-Álvarez, economista jefe del Banco de Bogotá.
El analista calculó que si se aplica el comportamiento de las elecciones latinoamericanas a la tasa de cambio colombiana “en los seis meses antes de la elección, el movimiento habría sido de COP$200 en promedio y en los siguientes seis meses de cerca de otros COP$200 pesos de depreciación”.
El mensaje también llega desde bonos y acciones
Además del dólar, aparece otro factor que atraviesa buena parte de los análisis internacionales: la situación fiscal del país. Con un déficit superior a 7% del PIB y una deuda pública acercándose a niveles que varios analistas consideran preocupantes, los inversionistas también están evaluando qué tan creíble será la estrategia fiscal del próximo gobierno.
Santana sostiene que la credibilidad fiscal se ha convertido en uno de los principales factores detrás de la valoración de los activos colombianos. Esa preocupación trasciende el resultado inmediato de la elección y ayuda a explicar por qué la reacción del mercado podría extenderse más allá de la primera vuelta.
Por ello, la incertidumbre electoral no se limita al mercado cambiario. Los bonos soberanos y las acciones colombianas también están reflejando una evaluación más exigente sobre el país.
Jimena Zúñiga, economista de Bloomberg Economics, advirtió que el resultado electoral podría convertirse en una prueba para la posición que Colombia ha ocupado históricamente dentro del grupo de emisores latinoamericanos de menor riesgo.
Con diferenciales soberanos cercanos a 250 puntos básicos, Colombia continúa más cerca de economías como México, Chile y Perú que de los créditos de mayor volatilidad de la región. Sin embargo, la distancia frente a esos pares se ha ampliado durante los últimos años.
Zúñiga señala que “Colombia se ha desacoplado gradualmente de otros créditos de bajo beta” y que los diferenciales del país se ubican más de 100 puntos básicos por encima del promedio de ese grupo.
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La advertencia aparece en un momento en el que el mercado accionario colombiano también muestra señales de cautela. El MSCI Colcap (COLCAP) registra una caída de 4,79% en el trimestre y figura entre los mercados bursátiles de peor desempeño a nivel mundial en ese periodo.
La atención de los inversionistas estará concentrada en determinar si la prima de riesgo que ya incorporan el peso, los bonos y las acciones colombianas resulta suficiente para compensar la incertidumbre política.
La reacción de los activos tras la primera vuelta ofrecerá una primera respuesta, pero la evolución de la volatilidad cambiaria, la percepción sobre la sostenibilidad fiscal y las expectativas para una eventual definición presidencial seguirán marcando la dirección del mercado durante las próximas semanas.