La guerra en Medio Oriente impulsa al dólar y revive el riesgo de una estanflación

La escalada del conflicto en Medio Oriente vuelve a poner a los mercados frente al riesgo de estanflación. Con el petróleo en máximos recientes y el dólar fortaleciéndose, inversionistas recalibran sus expectativas.

PUBLICIDAD
US Oil Production As Trump Strikes Iran
09 de marzo, 2026 | 01:22 PM

Bloomberg Línea — La escalada militar en Medio Oriente volvió a situar a los mercados frente a un patrón conocido en los episodios de tensión energética: el riesgo de un shock con rasgos de estanflación. El encarecimiento del petróleo coincidió con un repunte del dólar y con un cambio en las expectativas sobre inflación, crecimiento y política monetaria en las principales economías.

Ver más: Petróleo a US$100: América Latina siente el impacto en exportaciones, inflación y petroleras

PUBLICIDAD

El petróleo superó la barrera de US$100 por barril, el dólar acumuló su mayor avance semanal desde 2024 y los inversionistas comenzaron a evaluar un escenario en el que el aumento de los precios energéticos coincida con presiones inflacionarias y una desaceleración del crecimiento.

“Los inversores han tenido que aumentar la probabilidad de que se produzca el peor escenario posible”, afirmó Rajeev de Mello, gestor de cartera macro global de Gama Asset Management, a Bloomberg. “El desafío radica en la naturaleza estanflacionaria del shock”.

El riesgo energético se concentra en el estrecho de Ormuz, una ruta por la que circula cerca de 20% del transporte mundial de petróleo y gas, lo que convierte cualquier interrupción en un factor con impacto global.

PUBLICIDAD

Para Neil Shearing, economista de Capital Economics, las consecuencias económicas del conflicto “dependerán de la escala y duración de cualquier interrupción del suministro energético”. No obstante, aclara que inicialmente “en la mayoría de los escenarios el impacto sobre el PIB global y la inflación probablemente será modesto”.

Inflación energética y presión sobre el crecimiento

El aumento de los precios del petróleo volvió a introducir el debate sobre la posibilidad de un shock con efectos simultáneos sobre inflación y actividad económica. Este tipo de episodios ha marcado algunos de los momentos de mayor tensión macroeconómica en las últimas décadas.

El escenario depende de la trayectoria de los precios energéticos. Capital Economics calcula que si el petróleo se mantiene cerca de US$100 por barril, donde está actualmente, y el gas europeo en €100 por megavatio hora, la inflación en economías desarrolladas podría subir cerca de un punto porcentual frente al escenario base, con aumentos superiores a 1,5 puntos porcentuales en Europa y una reducción del crecimiento global de entre 0,25 y 0,5 puntos porcentuales.

Suscríbete al newsletter Línea de Mercado, una selección de Bloomberg Línea con las noticias bursátiles más destacadas del día.

PUBLICIDAD

El vínculo entre energía e inflación se mantiene como el principal canal de transmisión. Deutsche Bank estima que el reciente aumento de los precios del petróleo y del gas elevaría la inflación de la zona euro en alrededor de 0,2 puntos porcentuales durante 2026, aunque advierte que un shock persistente durante doce meses podría elevar el índice hasta cerca de 2,1%.

El banco también identifica el canal de incertidumbre como un factor adicional de impacto. Un aumento sostenido en los indicadores de incertidumbre política podría reducir el crecimiento del PIB de la zona euro en cerca de 0,25 puntos porcentuales si se mantiene durante un año.

“Los riesgos están firmemente posicionados a la baja a partir de ahora, sin un cronograma claro para su finalización”, dijo Matthew Haupt, gerente de fondos de cobertura de Wilson Asset Management, a Bloomberg.

US Oil Production As Trump Strikes Iran

El caso del petróleo ilustra el alcance potencial del shock. Bloomberg Intelligence calcula que una interrupción prolongada en el estrecho de Ormuz podría empujar el WTI hasta US$133 por barril, nivel en el que el gasto petrolero alcanzaría cerca de 12,5% del PIB mundial. Ese umbral coincide con los episodios de reversión de la demanda observados en 1984 y 2008.

Henik Fung, analista de Bloomberg Intelligence, señala que “la guerra en Irán está desatando una creciente urgencia en el suministro energético mundial, con el cierre del estrecho de Ormuz impulsando los precios del petróleo y dando nueva inmediatez a la amenaza inflacionaria”.

Felipe Barragán, senior Research Strategist de Pepperstone, coinciden en que el escenario ha aumentado “las probabilidades de un escenario de estanflación para la economía global”.

Ver más: ¿Se acerca un shock petrolero? Deutsche Bank advierte tres factores clave para los mercados

El impacto potencial sobre el comercio global amplifica ese riesgo. ING recuerda que el estrecho de Ormuz concentra una parte central del comercio energético y advierte que un bloqueo prolongado podría eliminar el margen que hoy ofrecen los inventarios petroleros, que se ubican cerca de 200 millones de barriles por encima de los niveles previos a la invasión rusa de Ucrania.

KBC resume el dilema actual del mercado al señalar que la narrativa estanflacionaria se ha intensificado en el inicio de la segunda semana del conflicto en Medio Oriente.

El dólar se fortalece con el shock energético

El movimiento del dólar se convirtió en uno de los reflejos más visibles de la reacción de los mercados. La moneda estadounidense registró un repunte cercano a 1% en la semana posterior al ataque y extendió una tendencia que ya había comenzado a consolidarse con el aumento de los precios energéticos.

El vínculo entre energía y dólar se manifiesta a través de varios canales. El primero tiene que ver con las cuentas externas. Economías importadoras de energía enfrentan un deterioro de sus balanzas comerciales cuando el precio del petróleo sube, mientras que Estados Unidos se beneficia de su condición de productor energético.

Chris Turner, analista de ING, explica que “los precios de la energía mucho más altos han visto al dólar subir de forma generalizada”.

El segundo canal proviene de las expectativas sobre la política monetaria de la Reserva Federal. La subida del petróleo y la posibilidad de un nuevo impulso inflacionario han llevado a los inversionistas a revisar el ritmo previsto de recortes de tasas en Estados Unidos.

Ver más: De Petrobras a Grupo México: en qué invierte el mayor fondo soberano del mundo en América Latina

El tercer canal se relaciona con la reasignación de portafolios. La expectativa de un crecimiento global sincronizado había impulsado flujos hacia Europa y mercados emergentes durante los últimos meses. El repunte del petróleo y el riesgo de un shock energético provocan un proceso de reversión de esas posiciones.

Turner describe este mecanismo al indicar que “un shock estanflacionario que golpea a un mercado posicionado con sobreponderación en Europa y mercados emergentes está impulsando una reversión de esos flujos que también sostiene al dólar”.

La trayectoria futura de la moneda dependerá de la duración del conflicto y de la evolución de los precios energéticos. ING estima que si el petróleo se estabiliza durante las próximas semanas el dólar podría devolver parte de las ganancias recientes, aunque un shock energético prolongado cambiaría esa dinámica.

Pertamina Oil Storage Depot

El nuevo dilema para los mercados

El aumento de los precios energéticos introduce un desafío para la política monetaria en un momento en el que varias economías evaluaban recortes de tasas tras el ciclo de endurecimiento de los últimos años.

El conflicto obliga a reconsiderar ese escenario. Capital Economics señala que un aumento prolongado del petróleo y del gas podría ralentizar el ritmo de recortes en países que aún contemplan una relajación monetaria y reducir el margen para una flexibilización más profunda por parte de la Reserva Federal.

La incertidumbre también condiciona la respuesta de los bancos centrales. Deutsche Bank considera que la evolución de las expectativas de inflación será un elemento central para la política del Banco Central Europeo, que mantiene un enfoque dependiente de los datos ante el nuevo entorno energético.

Ver más: Dólar sube y acumula su mejor semana desde 2024: las monedas de América Latina que más caen

El caso europeo ilustra ese dilema. La región importa gran parte de su energía y enfrenta un contexto de crecimiento moderado. ING estima que un aumento de 14% en el petróleo y de 20% en el gas podría elevar la inflación en 0,5 puntos porcentuales y reducir el crecimiento en 0,1 puntos porcentuales.

El impacto sobre el comercio también forma parte del análisis. ING advierte que el conflicto se produce en un momento en el que el sistema comercial mundial aún absorbe los efectos de la fragmentación de cadenas de suministro y de las disputas arancelarias, lo que aumenta la sensibilidad del comercio global a nuevos shocks energéticos.

Ese diagnóstico refleja el punto en el que se encuentran los mercados. La trayectoria del petróleo determinará si el episodio se limita a un ajuste temporal o si se convierte en un shock capaz de alterar el equilibrio entre inflación, crecimiento y política monetaria.

PUBLICIDAD