Un oficial de policía paramilitar en la Plaza Tiananmen de China
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Un catálogo sin precedentes de sanciones ha demostrado ser un arma poderosa para poner obstáculos a la economía rusa en respuesta a la invasión a Ucrania por parte de Vladimir Putin. Y la amenaza de atrapar a las empresas chinas en su red ha restringido el respaldo de Pekín a su aliado.

Pero las sanciones pierden fuerza si su adversario es parte de la cadena de suministro global. Y eso es lo que China ha hecho este siglo: ascendió en la cadena de valor en la producción de calcetines hasta robots. Pekín ha intensificado los esfuerzos para fomentar las pequeñas y medianas empresas innovadoras, con la esperanza de que algunas se vuelvan indispensables para las empresas multinacionales.

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La iniciativa de los llamados " pequeños gigantes " no es nueva, se remonta a más de una década. Pero fue en 2018, después de que se intensificara la guerra comercial entre EE.UU. y China, que Pekín comenzó a impulsar seriamente este programa. El gobierno aceleró el paso el año pasado, ofreciendo 10.000 millones de yuanes (US$1.600 millones) en subvenciones y subsidios, así como nuevos canales de financiación. La nueva Bolsa de Valores de Pekín, lanzada en noviembre, está diseñada para ayudar a financiar a las PYME innovadoras.

En 2021, China ha reconocido a 4.762 pequeños gigantes, con un 74% en manufactura y otro 20% en investigación científica y servicios tecnológicos, según datos recopilados por HSBC Holdings Plc. (HSBC). Planea detectar 3.000 más este año .

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Estos pequeños gigantes no se parecen en nada a los grandes gigantes tecnológicos como Alibaba Group Holding Ltd. (BABA) o Tencent Holdings Ltd. (0700), cuyos negocios abarcan desde las redes sociales, la computación en la nube hasta el comercio electrónico. Son altamente especializados. Por ejemplo, ForwardX Robotics, con sede en Pekín, que recientemente recaudó US$31 millones de una ronda de financiación de la serie C , fabrica robots para almacenes y empresas de logística. Su objetivo es profundizar en la cadena de suministro global.

Sin duda, Occidente está dispuesto a recibir un golpe para hacer valer su punto de vista. Huawei Technologies Co., sancionada por EE.UU., que una vez gastó US$11.000 millones al año en sus proveedores . Sin embargo, cuando el riesgo de interrupción es demasiado grande, pueden surgir dudas.

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Incluso cuando se trata de la Rusia de Putin. Mientras el Tesoro de EE.UU. sancionaba al oligarca Alisher Usmanov, embargando sus yates y jets privados, eximía sus negocios, muchos de los cuales son insumos importantes para la manufactura. Sus empresas suministran la mitad del hierro comercializado en caliente, materia prima para la producción de acero. A los funcionarios les preocupa que actuar contra Usmanov pueda hacer subir los precios de los metales, informó el Wall Street Journal. Después de todo, la inflación ya llegó al 7,9%, la más alta desde el embargo petrolero de la OPEP de 1970.

Del mismo modo, ¿querrá el Tesoro sancionar a una empresa china que es un proveedor esencial de empresas estadounidenses como Apple Inc. (AAPL)? Las sanciones están destinadas a infligir daño a su adversario, no a uno mismo. Si bien están rezagadas en semiconductores y tecnología aeroespacial, las empresas chinas ya están liderando en lo que refiere a baterías para vehículos eléctricos, máquinas herramienta y robótica, según Gavekal Dragonomics, una firma de investigación.

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Las sanciones estadounidenses claramente han dañado algunas de las ambiciones tecnológicas de China. La caída del 29% en los ingresos de Huawei el año pasado fue prueba de ello. Pero también obligaron a los formuladores de políticas de Pekín a reforzar sus vulnerabilidades económicas. En estos días, al pensar en pequeño, en realidad apuntan a lo grande.

Esta nota no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Bloomberg LP y sus propietarios.

Este artículo fue traducido por Miriam Salazar