Millones de aficionados están llegando a México este verano listos para pagar con su teléfono, su tarjeta o su reloj, sin efectivo. La pregunta que me ocupa desde una perspectiva de impacto social no es si van a consumir —lo harán— es qué les queda a los negocios mexicanos cuando se vayan. En Visa, esa pregunta define cómo desarrollamos nuestros programas de responsabilidad social corporativa: como Socio Mundial de Tecnología de Pagos de la Copa Mundial de la FIFA 2026™, lanzamos Tap In to Impact, destinando US$600.000 a organizaciones en los mercados sede para fortalecer las habilidades empresariales de emprendedores locales. En México: US$200.000 fueron destinados a Pro Mujer. Las micro y pequeñas empresas representan el 99% de las unidades económicas de México y generan el 70% del empleo. Son el motor real de la economía. El momento que más importa para ese motor no es cuando llega un torneo. Es cuando el torneo se va y quedan los hábitos, los datos, las capacidades.
Aquí está la distinción que cambia todo: tener acceso a pagos digitales no es lo mismo que saber crecer con ellos. Piénsese en la IA —hay quienes la usan para buscar más rápido, y hay quienes construyen con ella sistemas que transforman sus negocios. Mismo acceso, resultados radicalmente distintos. Con los servicios financieros ocurre igual. El acceso a la tecnología es el primer paso, y lo que amplifica su impacto es la capacidad de la persona detrás: su educación financiera, su habilidad para leer un flujo de caja, su confianza para tomar decisiones con datos.
Por eso elegimos a organizaciones como Pro Mujer como aliadas en México: porque trabajan exactamente en esa capa. El potencial real se libera cuando el acceso va acompañado de habilidades para aprovecharlo. Toma el caso de Tania Morales, artesana especializada en máscaras de cartonería pintadas a mano: tenía producto, clientes y talento. Lo que no tenía era claridad sobre si su negocio era rentable: cobraba por intuición y llevaba las cuentas en un cuaderno. Lo que Pro Mujer le dio no fue solo educación financiera —fue acompañamiento para convertir la teoría en decisiones concretas. Hoy Tania sabe cuánto le cuesta producir cada pieza, qué margen necesita para crecer y cómo hablarle a un cliente nuevo. Eso es lo que cambia un negocio. El programa Emprende Pro Mujer, respaldado por Visa y Fundación Visa, ha acompañado a más de 200.000 mujeres emprendedoras en México con resultados documentados en ventas, ahorro y liderazgo. Tania es una de ellas. Y hay cientos de miles de razones para seguir.
Nuestro propósito en Visa es ayudar a prosperar a todos en todas partes, siendo la mejor forma de pagar y ser pagados —y en México eso significa ir más allá de proveer infraestructura de pagos. En los últimos cinco meses, más de 20.000 MiPymes han participado en iniciativas de capacitación empresarial y educación financiera junto a organizaciones sociales, gobierno y aliados comunitarios: desde Fútbol Financiero con la CONDUSEF y la Asociación de Bancos de México, hasta OLA México. La misma premisa en cada uno: la digitalización abre la puerta. Lo que determina si el negocio crece es lo que pasa después de cruzarla.
La pregunta que le dejo a cualquier empresa que trabaja con MiPymes, o que aspira a hacerlo, es esta: ¿en qué punto de la cadena están invirtiendo? El acceso es el primer paso necesario. La capacidad es lo que genera escala real. El legado de esta Copa Mundial de la FIFA 2026™ no se mide solo en estadios, ni en cobertura mediática, ni la derrama económica inmediata. También se mide en el impacto a largo plazo en los negocios que recibieron a los aficionados este verano. Esa es la apuesta de Visa con Tap In to Impact y con cada iniciativa de impacto social que construimos junto a nuestros aliados. Y es la que estamos dispuestos a medir.
Carlos Corominas
Líder de Impacto Social para Visa en América Latina y el Caribe
Con más de 30 años de experiencia en la industria de medios de pago, Carlos Coromina lidera iniciativas enfocadas en inclusión y educación financiera, fortalecimiento de micro y pequeñas empresas, comercio sustentable y voluntariado comunitario en la región.
Previamente, fue Líder Regional del Segmento MiPYME de Visa para América Latina y el Caribe y ocupó roles vinculados a la migración de tarjetas a tecnología de microcircuito en México, Centroamérica y la región andina. Es licenciado en Actuaría por la Universidad Nacional Autónoma de México y habla español, inglés y portugués.
