La intervención de Estados Unidos en el mercado cambiario japonés marcó un cambio relevante en la política de Washington y los inversores deberían tomar en serio la posibilidad de que vuelva a intervenir, según un análisis de Bank of America (BofA).
La operación coordinada para comprar yenes fue la primera realizada por el Tesoro estadounidense desde 1998. Para BofA, se trató de un acontecimiento “significativo” y una señal de que las autoridades estadounidenses están dispuestas a volver a actuar si consideran que las condiciones del mercado lo justifican.
El banco señaló que el movimiento del dólar frente al yen ya se revirtió por completo respecto de los niveles previos a la intervención coordinada. Sin embargo, advirtió que una cotización del dólar por encima de los 160 yenes podría generar nuevas acciones de las autoridades.
En ausencia de nuevas medidas de política cambiaria, BofA considera que el potencial alcista del dólar frente al yen probablemente continuará.
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Una intervención con varios objetivos
BofA analizó en detalle los aspectos conocidos y estimados de la participación estadounidense en la operación y puso el foco en su efectividad.
Uno de los principales interrogantes es el motivo detrás de la intervención. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, atribuyó la decisión a una serie de factores, aunque el mercado considera habitualmente que el principal objetivo está relacionado con el nivel de las tasas de interés estadounidenses de largo plazo.
El banco también identifica otros elementos que pudieron haber influido, como la valuación de las monedas, las relaciones diplomáticas y las condiciones de liquidez del mercado cambiario.
Una operación mucho menor a la esperada
En cuanto al tamaño de la intervención, BofA estima, a partir de los informes oficiales disponibles del Tesoro estadounidense, que la operación habría involucrado la venta de aproximadamente US$500 millones en euros frente a yenes.
La cifra es considerablemente inferior a los US$5.000 millones a US$10.000 millones que habían mencionado inicialmente algunos reportes de prensa.
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Según BofA, futuras intervenciones probablemente deberán tener una escala mayor para incrementar su efectividad y generar un impacto más duradero sobre el mercado.
¿Por qué se utilizó el euro y no el dólar?
Otro elemento que destaca el banco es la moneda utilizada para la operación. La intervención se realizó sobre el cruce EUR/JPY, una decisión que probablemente buscó evitar que la acción fuera interpretada como un cambio en la tradicional política estadounidense de “dólar fuerte”.
Sin embargo, BofA considera que una estrategia de este tipo tiene limitaciones. La recomposición de las reservas no sería suficiente para modificar de manera sostenida la trayectoria del dólar frente al yen.
Por eso, el banco estima que futuras intervenciones probablemente deberían involucrar directamente al dólar estadounidense si Washington quiere aumentar su efectividad.
El momento de la operación también fue relevante
La intervención estadounidense se produjo poco después de las 16:00 horas de Nueva York de un viernes de verano, cuando la liquidez del mercado suele ser menor.
Para BofA, elegir deliberadamente un momento de baja liquidez puede generar una reacción inmediata más fuerte en los precios. Sin embargo, intervenir durante los horarios de mayor liquidez y visibilidad podría ser una estrategia más efectiva para transmitir fortaleza y convicción por parte de las autoridades.
La señal política, en ese sentido, podría ser tan importante como el volumen de dinero utilizado.
El papel de la Reserva Federal será clave
BofA también distingue entre una intervención realizada exclusivamente por el Tesoro y una operación conjunta entre el Tesoro y la Reserva Federal.
Los reportes disponibles sugieren que la intervención estadounidense habría sido ejecutada únicamente en nombre del Tesoro, a través de la cartera del Exchange Stabilization Fund (ESF), sin participación de la Reserva Federal mediante la System Open Market Account (SOMA).
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Para BofA, una intervención que involucre tanto a la Reserva Federal como al Tesoro tendría mayor credibilidad, como ocurrió en algunas operaciones coordinadas del G7 en el pasado. Además, permitiría incrementar naturalmente la cantidad de dólares disponibles para intervenir.
El mensaje central del banco es que la primera intervención ya demostró que Washington está dispuesto a actuar, pero que futuras operaciones podrían necesitar ser más grandes, involucrar directamente al dólar y contar con una participación más amplia de las autoridades estadounidenses para conseguir un efecto mayor.
Por ahora, el nivel de 160 yenes por dólar aparece como una referencia clave para el mercado: una nueva ruptura por encima de ese nivel podría volver a poner sobre la mesa la posibilidad de una intervención.













