Bloomberg Línea — El crecimiento de América Latina y el Caribe “aumentará gradualmente” en los próximos dos años y alcanzaría 2,3% en 2026 y 2,6% en 2027, según las nuevas proyecciones del Banco Mundial.
La estimación del Banco Mundial es que la economía de Latinoamérica y el Caribe se expandió un 2,2% en 2025, por debajo del 2,4% del 2024.
A comienzos de octubre, el Banco Mundial (BM) había ajustado al alza sus proyecciones de crecimiento para Latinoamérica y el Caribe frente a su informe de abril, hasta un 2,3% en 2025 y un 2,5% en 2026.
“Se calcula que para todo el 2025, las tasas de crecimiento del consumo privado y público, así como de la inversión, fueron superiores a lo previsto en junio”, según el reporte de las Perspectivas económicas mundiales del Banco Mundial.
Entre tanto, la mayor demanda interna se vio respaldada por un crecimiento de las importaciones que superó las expectativas.
Detalla que el aumento de los déficits en cuenta corriente estuvo acompañado por una apreciación del tipo de cambio real más pronunciada que en otras regiones.
En 2025, además, las tasas de inflación se mantuvieron dentro de los rangos establecidos como meta por los bancos centrales.
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En 2026, el crecimiento estará limitada por una demanda interna que permanece en niveles bajos en algunos países, “lo que contrarrestará en parte el efecto positivo de la flexibilización de las condiciones financieras”.
Asimismo, el Banco Mundial indicó que las tensiones comerciales y la incertidumbre que estas conllevan “siguen siendo elevadas”.
La economía de mejor desempeño este año sería la de Guyana, que crecería un 19,6%, seguida por República Dominicana (4,5%), Panamá (4,1%) y Argentina (4%).
Sobre Argentina, el Banco Mundial advirtió que el crecimiento se moderará, ya que la incertidumbre política interna observada a finales de 2025 afectará la demanda interna y el desempeño de la economía en 2026.
El peor desempeño en la región lo registrarán Bolivia (-1,1) y Jamaica (-2,3%).
Después de una contracción del 2%, Haití crecería un 2% este año.
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Desempeño de las grandes economías

El Banco Mundial estima que el crecimiento de Brasil se moderará al 2 % en 2026 para luego aumentar levemente al 2,3 % en 2027.
Esto reflejaría los impactos de las altas tasas de interés reales, los factores adversos relacionados con el comercio y la mayor incertidumbre mundial.
Entre tanto, la previsión es que la economía de México crezca un 1,3 % en 2026 y un 1,8 % en 2027.
La recuperación en 2027 se daría a medida que se rebaja la incertidumbre frente a las políticas comerciales y las empresas se adapten al nuevo entorno comercial, de acuerdo al informe.
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El organismo proyecta que la economía colombiana crecerá 2,6% en 2026 y 2,8% en 2027, impulsada por un consumo que se mantiene sólido y una paulatina recuperación de la inversión privada.
En Chile, el crecimiento se moderaría a 2,2% en 2026 y 2,1% en 2027, a medida que la demanda interna repunte con la convergencia de la tasa monetaria hacia niveles neutrales.
En el caso de Perú, se espera una expansión de 2,5% en ambos años, apoyada en mayores inversiones en cobre e infraestructura.
Riesgo para el crecimiento

Según el Banco Mundial, las perspectivas de América Latina enfrentan riesgos por posibles alzas arancelarias y cambios en el T-MEC.
Explica que “si se produjeran nuevos aumentos arancelarios o si los resultados de la revisión de 2026 del Acuerdo entre Estados Unidos, México y Canadá se tradujeran en restricciones al comercio, la actividad regional se vería afectada”.
Además, indica que México es particularmente vulnerable a esta situación dados sus estrechos vínculos económicos con Estados Unidos.
Otro riesgo es la volatilidad de los mercados financieros que podrían amplificar las vulnerabilidades existentes.
A estos riesgos se suma un menor crecimiento global, caída de precios de materias primas, menor flujo de remesas, altos niveles de deuda y efectos del cambio climático.
Según el Banco Mundial, un aspecto positivo es que la adopción de la inteligencia artificial podría impulsar la productividad dentro de la región, aunque también puede causar perturbaciones en los mercados laborales de la región.
Los países más beneficiados por su irrupción serían aquellos que cuentan con “una fuerza laboral más educada y, por lo tanto, están mejor posicionados para aprovechar los beneficios de esta nueva tecnología”.
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