Bloomberg Línea — Brasil, la mayor economía de Latinoamérica, podría convertirse en el nuevo líder mundial en exportaciones agrícolas en 2026, pero enfrenta retos por la posible desaceleración de la demanda internacional, las condiciones climáticas, la evolución de los precios internacionales y sobre todo las políticas comerciales de Estados Unidos.
La mayor economía de Latinoamérica “podría fortalecer significativamente su posición como potencia agroexportadora”, dijo a Bloomberg Línea José Manuel Salazar-Xirinachs, secretario ejecutivo de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal). “El crecimiento de las exportaciones agrícolas brasileñas se explica principalmente por la elevada competitividad del sector agroalimentario y su mayor diversificación de socios”.
Ver más: Los países donde más crecerán las exportaciones de bienes en América Latina en 2026, según la Cepal
Salazar-Xirinachs manifestó que, a diferencia de México, cuya inserción exportadora depende fuertemente del mercado estadounidense, Brasil presenta una estructura comercial más diversificada por destinos.
Esto le permite compensar la desaceleración de algunos socios comerciales con mayores ventas hacia Europa y Asia.
Estados Unidos representa solo el 11% de las exportaciones totales de Brasil.
Y en 2026, las exportaciones brasileñas hacia Estados Unidos enfrentarían una caída cercana al 7%, afectadas por el menor dinamismo económico de ese mercado y por los elevados aranceles que enfrentan algunos productos brasileños.
Sin embargo, esta pérdida sería compensada por un fuerte crecimiento de las exportaciones hacia China, la Unión Europea, Corea del Sur y los países de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN).
Los pasos de gigante de Brasil
El país sudamericano avanza a pasos acelerados y, pese a las disrupciones globales del comercio por la guerra en Medio Oriente y los aranceles impuestos por EE.UU., sus exportaciones agrícolas crecieron un 6% en el primer semestre de 2026, alcanzando la cifra récord de US$87.000 millones.
En medio de esta carrera exportadora, Brasil viene acercándose cada vez más a EE.UU.
En 2025, Estados Unidos exportó unos US$171.000 millones en bienes agrícolas, una diferencia de apenas US$2.000 millones con Brasil (US$169.000 millones), según cifras oficiales citadas por Financial Times.
Sin embargo, la diferencia en 2021 en las exportaciones agrícolas de ambos países era de US$56.000 millones, en favor de EE.UU.
El avance de Brasil podría responder a una combinación de factores que van desde mejoras tecnológicas hasta el aumento de la productividad.
Asimismo, en la balanza se consideran factores relevantes como la ampliación de las cosechas y una mayor demanda de china de productos como la soja brasileña.
“El agronegocio brasileño se ha destacado en el ámbito de la producción y la exportación desde hace algunas décadas, y la sucesión de avances se debe a diversos factores”, dijo a Bloomberg Línea Francisco Américo Cassano, profesor de Relaciones Económicas Internacionales en la Universidad Santa Cecília, en Brasil.
Entre los factores que menciona destacan las “inversiones elevadas” y “bien orientadas” en investigación en la estatal Empresa Brasileira de Pesquisa Agropecuária (Embrapa), que “han ampliado y mejorado la superficie de cultivo principalmente en el Cerrado”, dijo.
También se refiere al clima tropical y las investigaciones de Embrapa para el desarrollo de semillas de ciclos cortos, lo que permite cosechar dos o más cultivos al año (esto no ocurre en zonas de clima templado).
Cassano también destaca “el creciente financiamiento gubernamental que apoya no solo el cultivo, sino también el avance tecnológico, la capacidad de almacenamiento y la mecanización de los cultivos”.
Otro aspecto relevante es la apertura y diversificación del mercado, con la oferta de nuevos productos que vienen a sumarse a la canasta tradicional.
El factor China en las exportaciones de Brasil
Según el secretario ejecutivo de la Cepal, China desempeña actualmente “un rol central en la expansión del agronegocio brasileño”.
La creciente demanda china de alimentos, granos, oleaginosas, proteínas animales y materias primas agrícolas ha convertido a ese país en el principal destino de las exportaciones agrícolas de Brasil.
Además, dice Salazar-Xirinachs, los mayores aranceles aplicados por China a diversos productos agrícolas estadounidenses desde 2025 han beneficiado directamente a Brasil.
Por ejemplo, la demanda china de soja ha favorecido a Brasil frente a Estados Unidos en medio de las tensiones comerciales entre Washington y Pekín.
En 2025, Brasil exportó más de 80 millones de toneladas de soja a China, consolidando su posición como proveedor clave de ese mercado.
“Convertirse en el principal proveedor de alimentos de China es fruto del crecimiento y la calidad de la producción brasileña, pero, al mismo tiempo, se produjo en el contexto de las disputas arancelarias entre EE.UU. y China y la consiguiente caída de las importaciones chinas procedentes de EE.UU.”, indicó Américo Cassano.
Consideró que mientras dure este “conflicto de intereses” entre estadounidenses y chinos, predominarán los productos brasileños.
Sin embargo, dice que “esta posición actual debe mantenerse mejorando la calidad de los productos y garantizando precios competitivos”.
Las perspectivas de la Cepal para 2026 indican que las exportaciones brasileñas hacia China podrían crecer por encima del 20%, impulsadas especialmente por los envíos de soja, carnes, cereales y aceites vegetales. Los cereales registraron durante los primeros ocho meses del año un crecimiento de 142%, pasando de US$85 millones a más de US$206 millones.
Asimismo, las exportaciones de carne, grasas y aceites y desperdicios agroalimentarios crecieron a tasas de dos dígitos, reflejando una sólida demanda externa.
A ello se suma una mayor demanda proveniente de la Unión Europea, donde las exportaciones brasileñas podrían aumentar alrededor de 21%, así como una expansión sostenida de las ventas hacia Corea del Sur y los países de ASEAN.
Mayor escrutinio a las exportaciones
Cristiane Secco, socia directora del bufete Albuquerque Melo Advogados en Brasil, explica en un análisis que la diversificación de destinos para los productos brasileños aumenta la exposición a diferentes jurisdicciones, normas de inspección, requisitos de calidad y mecanismos de resolución de disputas.
Explicó, por ejemplo, que el Reglamento Europeo de Productos Libres de Deforestación (EUDR) establece requisitos de trazabilidad y origen libre de deforestación para determinados productos comercializados en el mercado europeo.
Es así que las obligaciones regulatorias recaen sobre los operadores y otros agentes cubiertos por la legislación europea, pero sus efectos se extienden a los productores y exportadores brasileños a través de requisitos contractuales y documentación de origen.
“Los requisitos socioambientales ya no son meras declaraciones genéricas en los contratos. En ciertos mercados, los productores deben demostrar el origen de los productos y acreditar que cumplen con los requisitos aplicables. Esto exige documentación, trazabilidad y control de la cadena de suministro”, explica.
Ver más: Los 10 países con las mayores economías del mundo a 2030: estos serían los líderes de América Latina
Los principales riesgos en las exportaciones brasileñas
Si bien la diversificación comercial constituye una ventaja importante, factores como una menor demanda internacional, condiciones climáticas adversas y precios agrícolas menos favorables podrían moderar significativamente el desempeño exportador esperado.
Según Américo Cassano, los fenómenos climáticos extraordinarios como El Niño podrían afectar la producción y la oferta agrícola.
Estos podrían tener efectos directos en los precios internacionales y generar una posible reducción de la demanda por productos brasileños.
En julio, el Gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva anunció un paquete de R$1.335 millones (unos US$262 millones de hoy) para mitigar los impactos de un fenómeno de El Niño.
El Gobierno espera una sequía más intensa en la región norte como consecuencia del fenómeno de El Niño.
La ocurrencia de eventos extremos asociados al fenómeno de El Niño o a alteraciones climáticas regionales puede afectar los rendimientos agrícolas, reducir la oferta exportable y generar problemas logísticos en el transporte de productos.
Sectores como los cereales y las oleaginosas son particularmente sensibles a estas variaciones.
En materia comercial, Cassano dijo que la evolución de las relaciones entre Brasil y Estados Unidos dependerá, en buena parte, del resultado de las elecciones presidenciales brasileñas y de cómo este influya en las políticas comerciales y los vínculos entre ambos gobiernos.
Para la Cepal, las políticas comerciales de Estados Unidos continúan siendo un factor de riesgo para Brasil.
Los elevados aranceles y otras medidas restrictivas aplicadas a determinados productos brasileños han afectado el crecimiento de las exportaciones hacia ese mercado.
En este marco, “la continuidad del dinamismo exportador brasileño dependerá, entre otros factores, de la evolución del crecimiento económico y del consumo en China, de que no se produzcan cambios significativos en la política china de abastecimiento agrícola y de que Europa y otros mercados asiáticos mantengan su demanda de productos brasileños”, según Salazar-Xirinachs. “La importancia de estas condiciones, sin embargo, variará según el producto y la evolución de los precios, la oferta y la competitividad”.
Creciente interés por las materias primas de Latinoamérica
En la región, el comercio exterior se está beneficiando del creciente interés internacional por sus recursos naturales, incluyendo los alimentos, según un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).
Se espera que al cierre de 2026 el valor total de las exportaciones de bienes crezca un 20% en América Latina y el Caribe, impulsado por un alza del 11% en los precios y del 9% en el volumen.
El valor de las exportaciones de bienes en América Latina y el Caribe saltaría de los US$1,5 billones en 2025 a US$1,9 billones en 2026.
Las exportaciones de bienes de Brasil tendrían un crecimiento de los US$350.501 millones de 2025 a US$405.481 millones en 2026.
Según la Cepal, la evolución de los precios internacionales constituye un elemento de incertidumbre.
Un aumento de la oferta global de productos agrícolas podría provocar caídas de precios, reduciendo el valor exportado incluso si los volúmenes continúan creciendo.
De acuerdo con cifras de la Cepal, el valor de las exportaciones de productos agrícolas y agropecuarios en la región tuvo una variación positiva interanual del 6% entre enero y junio de este año.
El índice de precios de los productos agrícolas y agropecuarios registró un aumento del 4,6% en el período enero-agosto, con un alza proyectada del 2,5% para el año completo, el más bajo entre todos los productos básicos.
Detrás de este resultado agregado se observan comportamientos heterogéneos, según la Cepal.
“Mientras los precios del aceite de soja, la carne bovina y la soja registraron incrementos importantes, los del café y el azúcar mostraron caídas significativas después de los máximos alcanzados previamente”, señala el documento.
En consecuencia, el aporte de los productos agropecuarios al aumento de los términos de intercambio de la región fue considerablemente menor que el observado en los sectores minero y energético.
Se espera que durante el cuarto trimestre los precios de los productos agrícolas tengan un crecimiento más moderado.