Buenos Aires — El gobierno de Javier Milei sostuvo el superávit fiscal primario y financiero en enero. En medio del debate por la reforma laboral, cuyos últimos cambios habrían representado un ahorro fiscal de casi 0,7 puntos del PBI, el equipo económico informó que mantuvo el superávit fiscal primario en el primer mes de 2026. Lo hizo luego de haber registrado el año pasado un resultado positivo antes de intereses de 1,4% del producto, lo que le permitió cumplir con la meta pactada con el FMI y registrar dos años consecutivos superavitarios por primera vez desde 2008.
Según reveló este miércoles el ministro de Economía, Luis Caputo, el Sector Público Nacional alcanzó en enero un superávit primario de ARS$3.125.737 millones y un superávit financiero de ARS$1.105.159 millones. Así, el SPN obtuvo en el primer mes del año un superávit primario de 0,3% y financiero de 0,1%.
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Al informar los resultados, el titular del Palacio de Hacienda precisó que en el mes se registraron ingresos extraordinarios por ARS$1.039.903 millones, explicados por los recursos generados por la licitación para la operación privada de las centrales hidroeléctricas del Comahue. “Sin contabilizar estos ingresos, el superávit primario hubiera sido de ARS$2.085.834 millones y el superávit financiero de ARS$65.256 millones”, indicó.
Por otra parte, Caputo marcó que en enero se abonaron intereses netos por ARS$2.020.578 millones. “Enero y julio son los meses de mayores pagos de intereses en términos relativos al resto de los meses del año, dados que opera el vencimiento de los cupones de intereses de los títulos Bonares y Globales”, recordó.
El superávit financiero se sostuvo a pesar de que el 9 de enero pasado el Gobierno pagó a bonistas privados unos US$4.200 millones en el primer vencimiento de deuda del año. Para hacer frente a ese pago, el Banco Central argentino (BCRA) cerró un nuevo préstamo repo con bancos internacionales por US$3.000 millones, cifra que se sumó a los US$700 millones que ingresaron por la privatización de las represas hidroelécticas del Comahue y las compras de dólares que realizó el Tesoro.
Al interior de ese resultado primario y financiero positivo, Caputo señaló que el gasto primario total se redujo 0,7% interanual (i.a.) en términos reales, con un crecimiento de 2,8% i.a. y 4,1% i.a. en los recursos destinados a jubilaciones y pensiones contributivas y a la Asignación Universal por Hijo, respectivamente.
“El Ministerio de Economía continuará asegurando el ancla fiscal, pilar fundamental del programa económico y condición necesaria para la estabilidad y el crecimiento de la economía argentina. El orden fiscal ha permitido devolver recursos al sector privado, en la forma de baja de impuestos, por 2,5% del PIB desde el inicio de la actual administración”, destacó el ministro de Economía al presentar el resultado en X.
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Reforma laboral y ancla fiscal
El resultado informado este miércoles llega después de que un informe de la consultora Empiria calculara que las últimas modificaciones realizadas al proyecto de ley de reforma laboral, que se está debatiendo en el Congreso, le permitió al Gobierno un ahorro fiscal de casi 0,7 puntos porcentuales del producto.
Mientras el proyecto original representaba un costo fiscal equivalente al 0,8%, los más recientes retoques hicieron que esa cifra bajara al 0,13%.
Según señaló el trabajo publicado por la consultora que encabeza el exministro de Economía Hernán Lacunza la semana pasada, el oficialismo aceptó una serie de cambios al proyecto original de reforma laboral “con el objetivo político de alcanzar la mayoría necesaria para la media sanción en el Senado”.
Entre esas modificaciones, destacó el impacto fiscal producto de la reducción de los aportes al Fondo de Asistencia Laboral (FAL), la eliminación de la reducción de alícuotas del Impuesto a las Ganancias para sociedades y el efecto fiscal de mantener los impuestos internos sobre el subrubro electrónicos.
La principal fuente de ahorro, señaló Empiria en su informe, proviene de la menor reducción de los aportes al Fondo de Asistencia Laboral (FAL), a lo que se suma que “su implementación tendría impacto únicamente en la segunda mitad de 2026, con posibilidad de postergarse hasta 2027”. El costo fiscal de esos aportes pasó de 0,5% a 0,1% del producto.
En segundo lugar, la firma señaló que la eliminación de la reducción de alícuotas del Impuesto a las Ganancias para sociedades evita el sobrecosto originalmente previsto. Ese sobrecosto hubiera implicado un costo de 0,3% y se elimina.
Por último, consideró que el efecto fiscal de mantener los impuestos internos sobre el subrubro electrónicos es marginal, de 0,04 a 0,03% del PBI dado su bajo peso relativo.
Con todo, desde Empiria marcaron que “el costo fiscal de la reforma se redujo de manera significativa”, de 0,8% a 0,13% del PBI.
“En conjunto, el costo total de la reforma se estima en 0,1% del PBI para 2026, y de 0,2% del PBI anualizado cuando esté en plena vigencia (desde 2027)”, resumió el informe.













