Tras una jornada marcada por el paro general convocado por la CGT, el gobierno de Javier Milei obtuvo finalmente lo que buscaba: la Cámara de Diputados aprobó su reforma laboral y el proyecto pasará al Senado, donde volverá a tratarse antes de convertirse en ley ya sin el controvertido artículo 44, que disponía un recorte de hasta el 50% del salario durante las licencias médicas por enfermedad y accidentes.
Con 135 votos a favor y 115 rechazos, la cámara alta le dio media sanción a la reforma con la que el Gobierno promete “terminar con más de 70 años de atrasos” en las relaciones labores de los argentinos. Para ello, el oficialismo contó con el apoyo del PRO, la Unión Cívica Radical y legisladores que responden a gobernadores dialoguistas.
Durante la votación en particular, el oficialismo también consiguió las adhesiones necesarias para los artículos que proponían la creación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), que permitirá la conformación de fondos de para financiar despidos, y la derogación de media decena de estatutos profesionales. Se trataban de dos de los artículos que habían generado mayores rechazos por parte de la oposición.
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Tras la aprobación de la norma, que volverá este viernes al Senado –donde podría terminar de aprobarse el viernes próximo, sobre el cierre de las sesiones extraordinarias–, la Administración de Javier Milei celebró el resultado y prometió que “la aprobación de esta ley significa creación de trabajo registrado y menor informalidad”. Pero además, a ojos del Gobierno, la reforma supone “el fin de la industria del juicio en la República Argentina”, según destacó un comunicado de la Oficina del Presidente.
La aprobación de la reforma laboral en Diputados, en la madrugada de este viernes, llega después de dos días de tensión social, producto del mencionado paro de la CGT en rechazo de la norma y el cierre de FATE (Fábrica Argentina de Telas Engomadas), una tradicional empresa argentina que desde hace ocho décadas produce neumáticos para automóviles.
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La Argentina lleva más de una década sin generar empleo privado formal de manera sostenida. Según un informe de la consultora Politikon Chaco, hacia el tercer trimestre de 2025, en los aglomerados urbanos de la Argentina se registraban 13,6 millones de trabajadores en las distintas modalidades de ocupación.
“De ese total, el 71,9% correspondía a asalariados, el 24,5% a cuentapropistas, el 3,2% a patrones y el 0,4% a trabajadores familiares sin remuneración. En comparación con el extremo inicial de la serie analizada (tercer trimestre de 2016), se observan cambios significativos en la participación relativa de cada modalidad: mientras que la proporción de asalariados se redujo en 3,6 puntos porcentuales, la de cuentapropistas se incrementó en 4,1 puntos porcentuales, dando lugar a una reconfiguración paulatina del mercado de trabajo urbano”, subrayó.
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La consultora Analytica, por su parte, destacó recientemente que “desde 2024, el empleo registrado —excluyendo el monotributo social— acumuló una pérdida neta de 155.035 puestos de trabajo", que se dio “principalmente, por la caída del empleo asalariado, con 196.693 puestos menos en el sector privado, 80.943 empleos públicos perdidos y una reducción de 21.996 trabajadores en casas particulares”, estimó.
“Estas bajas fueron parcialmente compensadas por la creación de 137.366 nuevos monotributistas y 7.231 trabajadores autónomos”, aseguró.













