Buenos Aires — Fernando Sedano, economista jefe de Morgan Stanley para América Latina excluyendo Brasil, dijo que el banco norteamericano mantiene una visión constructiva sobre la economía argentina, al tiempo que está bullish con los bonos soberanos y overweight en acciones, aún en el contexto de volatilidad global generado por el conflicto en Irán y la suba del petróleo.
En una entrevista exclusiva con Bloomberg Línea al inicio del Argentina Week en Nueva York, el economista sostuvo que el interés de los inversores internacionales sigue siendo “enorme”, y que espera una asistencia significativa a los eventos que se llevarán a cabo entre este lunes 9 y miércoles 11 de marzo en Manhattan.
Este martes, el presidente Javier Milei dará un discurso de apertura en la sede de Park Avenue del JPMorgan, tras una introducción por parte del CEO de ese banco, Jamie Dimon.
Sedano subrayó que el interés por Argentina ya no se limita a los tenedores de bonos en dólares, sino que también abarca a la renta variable, con inversores que “quieren, tienen, tenían, y piensan tener participación en empresas”. “Me consta por la demanda que tengo en mis tareas diarias”, resaltó.
Sedano atribuyó buena parte de esa atención a la desregulación llevada adelante por el Gobierno de Javier Milei y al compromiso con el equilibrio fiscal, lo que describió como inédito para la Argentina.
Consultado sobre si la experiencia del gobierno de Mauricio Macri y la incertidumbre por las elecciones presidenciales del 2027 pesan en la decisión de los grandes fondos de entrar al país, el economista respondió que las preguntas existen pero son menos que el año pasado. “Cuando uno considera desde dónde se viene y dónde estamos hoy, si uno como analista tiene dudas, hay que darle el beneficio de la duda a las autoridades”, sostuvo, al tiempo que enfatizó que “no parece que Argentina hoy se está encaminando a un problema de balas al pago, claramente no”.
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Petróleo arriba de US$90: positivo en el neto
Calculando un aumento de solo el 10% en el precio del petróleo desde antes del estallido de la guerra en Irán, Morgan Stanley estimó la semana pasada un resultado neto positivo para las cuentas externas argentinas, aun considerando que en invierno el país va a tener que importar gas más caro, explicó Sedano. El banco estima que la Argentina puede seguir agregando en promedio unos US$4.000 millones por año netos en exportaciones energéticas, una cifra que con los precios actuales del crudo podría ser incluso mayor.
El economista dijo que para un país que está reconstruyendo su balanza de pagos y que agrega energía año tras año —y con el tiempo también dólares de la minería—, el escenario es claramente favorable desde el punto de vista externo.
Pero advirtió que la contracara está en el frente doméstico: la suba del crudo le podría sumar presión a una dinámica inflacionaria que ya enfrenta tensiones por el lado de alimentos y tarifas de servicios regulados. Sedano subrayó que las autoridades de YPF dijeron públicamente que van a tratar de no trasladar un shock de precios a la economía, algo que el mercado va a monitorear de cerca en las próximas semanas.
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Compra de reservas supera las expectativas
“Al mismo tiempo, el economista calificó como sólida la acumulación de reservas del Banco Central (BCRA) en lo que va del año. El Central compró más de US$3.000 millones antes del inicio de la cosecha gruesa, un ritmo que según el economista superó las expectativas de la mayoría de los inversores internacionales con los que habla a diario. El dato es más llamativo cuando se pone en contexto: hubo días la semana pasada en los que el real brasileño o el peso mexicano caían un 3% en una sola jornada.
Sobre las críticas por la falta de acumulación neta, Sedano señaló que el Central tuvo que destinar parte de esas compras al pago de vencimientos de Bopreales, los bonos que se emitieron para resolver la deuda con importadores. De los US$3.000 millones que se compraron, unos US$1.000 millones se fueron al pago de ese instrumento.
“Es parte del proceso y es algo que sabemos”, explicó, y dijo esperar una aceleración en las compras durante el segundo trimestre, cuando la liquidación de la cosecha gruesa aumente la oferta de dólares, siempre que la volatilidad global no esté en extremos.
El economista también abordó la discusión sobre el tipo de cambio. Dijo que empieza a resurgir entre los inversores internacionales la pregunta sobre si la apreciación del peso puede generar un problema en las cuentas externas, pero relativizó la preocupación. La Argentina tuvo superávit comercial el año pasado y dos tercios de ese saldo lo explicó el sector energético, un componente que va a seguir creciendo.
Sobre la política monetaria, Sedano puso en contexto el esquema actual de fijación de agregados monetarios frente a quienes reclaman un régimen de metas de inflación. Citó un reporte del propio FMI de la era Macri, que sostenía que con inflación entre el 15% y el 40% anual no se puede hacer inflation targeting, y dijo que en una economía con poco crédito probablemente no sea el momento para ese tipo de marco. “Lo que se está haciendo no está mal”, afirmó, aunque reconoció que los inversores piden mayor claridad sobre los objetivos puntuales del programa.
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La vuelta a los mercados internacionales
Sobre la posibilidad de que la Argentina vuelva a emitir deuda bajo ley Nueva York, Sedano dijo que las autoridades no están dispuestas a convalidar las tasas actuales pero que eso puede cambiar. “Nada está escrito en la piedra para siempre”, afirmó.
El economista recordó que el Gobierno ya está probando alternativas como el Bonar 27, con el que busca colocar unos US$2.000 millones en el mercado local, y dijo que si algo demostraron estas autoridades es que saben adaptarse a las condiciones cambiantes.
Desde Morgan Stanley, en tanto, consideran que un eventual acceso a los mercados internacionales podría generar un círculo virtuoso a la hora de acumular reservas, pero entienden que la decisión depende de que se abra una ventana con tasas más favorables.
Las prioridades del 2026: reformas, reservas y crecimiento
Sedano definió al 2026 como “el año de las reformas, la acumulación de reservas y el crecimiento”. Dijo que es un año sin elecciones y que eso abre una ventana para avanzar con cambios estructurales que a partir de 2027 serían prácticamente imposibles de impulsar.
Sobre la actividad, sostuvo que es clave que la economía crezca por segundo año consecutivo y que se remonetice como quiere el Banco Central, porque de eso depende que el programa sea consistente. “Demanda de pesos va a haber si la economía crece”, explicó, vinculando la expansión del crédito con la capacidad del Central de seguir comprando dólares sin generar presiones inflacionarias.
Volatilidad de tasas e inflación
El economista descartó que haya un relajamiento en la lucha contra la inflación, tras el ingreso de Ernesto Talvi al equipo económico, aunque sumó que el programa ahora atiende otras cuestiones además de la desinflación, como la necesidad de acumular reservas.
Sobre la volatilidad de tasas que frenó el crédito y el consumo en el segundo semestre de 2025, Sedano dijo que hay señales de que las autoridades están trabajando para evitar que se repita, con herramientas como las operaciones simultáneas y las ventas del Banco Central.
El crédito, dijo, es la variable clave a monitorear: una vez que se estabilice la morosidad y los bancos retomen el ejercicio de prestar, eso debería traccionar tanto la actividad como la demanda de pesos que necesita el programa. Sedano reconoció que los niveles de cartera irregular están llegando a valores altos, pero dijo que lo que escucha es que la situación está empezando a estabilizarse.
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