Bloomberg Línea — La inflación Bolivia fue del 19,64% interanual en enero, en medio de las presiones de los precios del combustible y del transporte.
En enero, la inflación fue del 1,31%, informó el Instituto Nacional de Estadística de Bolivia (INE).
“La moderación marginal de la inflación general en enero no cambia el diagnóstico”, dijo a Bloomberg Línea el economista del Instituto Internacional de Finanzas (IIF),Jonathan Fortun. “El alivio sigue viniendo por alimentos, pero la inflación subyacente continúa avanzando. Al excluir alimentos, la dinámica de precios sigue siendo claramente ascendente, incluso después del salto de fin de año”.
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El año pasado, la inflación en el país andino llegó al 20,40%, situándose encima de la meta anual de 7,5% del anterior Gobierno de Luis Arce (2020-2025).
Según el informe del INE, los productos con mayor incidencia en enero en la inflación fueron gasolina (36,80%) y transporte en minibús (10,51%).
Luego siguió el transporte en micro, bus o colectivo (17,64%).
En tanto, los bienes y servicios con mayor incidencia negativa fueron carne de pollo; tomate; uva; pasta dental; aparato telefónico móvil/celular y zanahoria.
Por divisiones, las de mayor incidencia en la inflación en enero fueron transporte (11,94%), educación (3,28%), bebidas alcohólicas y tabaco (2,01%) y alimentos y bebidas consumidas fuera del hogar (1,33%).
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Luego figuran salud (1,26%); vivienda y servicios básicos (0,96%); recreación y cultura (0,83%) y prendas de vestir y calzados (0,03%).
El mayor incremento de precios fue reportado en La Paz (1,80%); Potosí (1,65%) y Cobija (1,42%).
También en la región metropolitana Kanata (1,31%), Trinidad (1,31%); Sucre (1,27%); conurbación Santa Cruz (1,02%) y Oruro (0,64%).
Subsidios a los combustibles

A finales del año pasado, el Gobierno de Rodrigo Paz eliminó el subsidio a los combustibles en el marco de una declaratoria de emergencia económica.
El decreto 5503 enfrentó resistencia social por parte de los principales sindicatos obreros y campesinos que generaron bloqueos en el país.
Por esa razón, el Gobierno y los sindicatos acordaron abrogar el decreto y crear uno nuevo (el decreto 5516) tras los acuerdos logrados con la Central Obrera Boliviana (COB), manteniendo la eliminación de la subvención de los carburantes.
Los analistas han advertido que el efecto de la eliminación de los subsidios a los combustibles se reflejará en la inflación en este 2026.
“El punto clave es que el retiro de los subsidios a los combustibles en diciembre de 2025 recién empieza a reflejarse plenamente en los precios”, dijo Fortun. “Transporte y comunicaciones ya está aportando en torno a 4 a 5 puntos porcentuales a la inflación reciente, pero eso difícilmente sea el punto final”.
Explicó que el ajuste en combustibles se filtra primero a tarifas y servicios de transporte, y luego al resto de la economía vía logística, distribución y costos operativos. “Ese proceso suele desplegarse en varios meses, no en uno solo”.
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Presiones persistentes

Según Fortun, lo más inquietante es que estas presiones ya lucen persistentes incluso dentro del régimen inflacionario actual.
Componentes ligados a energía y servicios se ubican muy por encima de lo que era normal en su propio historial reciente, mientras que vivienda y servicios básicos sostienen contribuciones cercanas a 2,5 puntos.
“Eso es consistente con efectos de segunda ronda que empiezan a consolidarse, no con un shock transitorio que se agota rápido”, apuntó Fortun.
Mirando hacia adelante, el economista del IIF dice que “el riesgo es claro. A medida que se diluye el alivio por alimentos, el traspaso pendiente del ajuste en combustibles puede ocupar ese espacio y mantener la inflación elevada por más tiempo”.
En ese contexto, “enero no parece un punto de inflexión, sino el inicio de una fase en la que la inflación deja de bajar por inercia y empieza a depender de cuán profundo y ordenado sea el ajuste que todavía queda por delante".
Medidas contra la inflación

El ministro de Economía y Finanzas Públicas boliviano, José Gabriel Espinoza, dijo en una reciente entrevista con Bloomberg Línea en Davos que el Gobierno está impulsando dos estrategias para contener las presiones inflacionarias.
La primera es una de derisking (minimización de riesgos) del país, con el objetivo de recuperar la confianza de los mercados tras “20 años”.
Consideró que esto es fundamental para reconstruir las reservas de energía —gas y petróleo— y para convertir los recursos naturales en reservas, en el caso de litio y otros minerales.
La segunda estrategia se enfoca en el frente interno y productivo, mediante “un ejercicio muy fuerte de eliminar regulaciones excesivas que se habían ido construyendo en los últimos 20 años”.













