Los multimillonarios Batista de Brasil, listos para el resurgimiento del petróleo venezolano

Previo a la salida de Nicolás Maduro, un representante de los Batista obtuvo una participación en un conjunto de yacimientos anteriormente operados por ConocoPhillips.

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Por Fabiola Zerpa - Peter Millard - Mariana Durao
19 de enero, 2026 | 03:50 PM

Bloomberg — Los hermanos multimillonarios brasileños Batista están poniendo la mira en un proyecto petrolero venezolano de mil millones de barriles que podría beneficiarse del plan del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de reactivar el sector energético del país sudamericano.

Los Batista, que controlan la mayor empacadora de carne del mundo, están posicionados discretamente en los márgenes del sector petrolero de Venezuela a través de la participación que uno de sus socios comerciales mantiene en el proyecto Petrolera Roraima, según personas familiarizadas con la situación.

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Previo a la salida del presidente Nicolás Maduro a principios de este mes, un representante comercial de los Batista obtuvo una participación en un conjunto de yacimientos petroleros que anteriormente eran operados por ConocoPhillips. Fluxus, una empresa petrolera propiedad de los Batista, podría sumarse a ese u otros desarrollos de hidrocarburos en el país una vez que se despeje el panorama de negocios, dijeron las personas, que pidieron no ser identificadas por tratarse de información no pública.

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J&F SA, el holding de los hermanos brasileños, dijo en respuesta a consultas que no tiene activos en Venezuela y que sigue de cerca los acontecimientos.

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“Una vez que se establezca un escenario de estabilidad institucional y certeza jurídica, estaremos listos para evaluar inversiones”, dijo J&F en un correo electrónico.

Los Batista han adoptado un enfoque cauteloso respecto a Venezuela desde que Estados Unidos impuso sanciones, debido a sus amplias inversiones en ese país, que incluyen a la procesadora de pollo Pilgrim’s Pride Corp. (PPC), dijeron personas familiarizadas con su estrategia empresarial.

Aunque Trump ha dicho que el gobierno venezolano “robó” riquezas petroleras reclamadas por empresas estadounidenses como ConocoPhillips durante una ola de nacionalizaciones hace casi 20 años, también ha mostrado escaso interés en revertir esas expropiaciones. Eso indica que los Batista están en una posición privilegiada para ayudar a expandir la producción petrolera del país mientras las perforadoras de Estados Unidos y Europa esperan mayores garantías financieras y de seguridad.

Desde la caída de Maduro, Joesley Batista ha emergido como una figura clave en la transición posterior. La semana pasada voló de Washington a Caracas para reunirse con la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez.

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Regresó con un informe optimista para funcionarios de Estados Unidos, señalando que ella estaba abierta a la inversión extranjera, especialmente en los sectores de petróleo y gas natural, dijo una persona familiarizada con el asunto que pidió no ser identificada.

Los Batista han construido con habilidad vínculos con líderes de todo el espectro político. Pilgrim’s Pride realizó la mayor donación individual al comité inaugural de Trump en 2025. El año pasado, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, recurrió a Joesley Batista para negociar con Trump un alivio arancelario.

Joesley Batista, de 53 años, también está aprovechando relaciones cultivadas en Venezuela en años recientes para posicionar a la familia como uno de los primeros actores en regresar a lo que alguna vez fue el mayor exportador de petróleo de América Latina. En diciembre, viajó al país para instar a Maduro a dimitir en una transición pacífica.

Los vínculos de los hermanos con Venezuela se remontan a más de una década. La joya de la corona de la fortuna familiar, JBS, firmó hace años un acuerdo por US$2.100 millones con el gobierno de Maduro para suministrar carne y pollo en un momento en que el país enfrentaba una aguda escasez de alimentos e hiperinflación.

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Ese contrato fue facilitado por el socialista de línea dura Diosdado Cabello, quien ahora es ministro del Interior de Venezuela.

En 2024, el Ministerio de Petróleo de Venezuela otorgó derechos de exploración y producción por 25 años en el antiguo proyecto de ConocoPhillips, Petrolera Roraima, a A&B Investments, liderada por Jorge Silva Cardona, un socio comercial de los Batista. Tras la entrada de A&B, la producción diaria creció hasta 32.000 barriles entre junio y octubre, pero desde entonces se ha desplomado a medida que el gobierno de Trump comenzó a bloquear las exportaciones de petróleo del país, dijo una de las personas.

El proyecto fue una maravilla de la ingeniería moderna cuando entró en operación a comienzos de la década de 2000. Refinerías conocidas como mejoradores convertían el crudo pesado en unos 90.000 barriles diarios de un petróleo “sintético” más liviano y de mayor valor.

La estatal petrolera PDVSA posee una participación mayoritaria del 51% en el emprendimiento, mientras que A&B tiene el 49%. Los Batista también están explorando oportunidades en el sector minero y en la infraestructura eléctrica de Venezuela en la era posterior a Maduro, dijo una de las personas.

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