Bloomberg — Los inversionistas, tomados por sorpresa por la reelección del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, tienen dudas a la hora de invertir en los mercados de Brasil después de que las apuestas alcistas sobre los activos de ese país se desmoronaran de forma espectacular.
Citigroup Inc. (C), Morgan Stanley (MS) y otros grandes bancos, que aconsejaron invertir fuertes sumas en Brasil antes de las elecciones, se apresuraron a recomendar a sus clientes que redujeran lo que había sido una de las operaciones favoritas de este año en los mercados emergentes, en medio de la ola de ventas de este lunes.
Hasta los analistas del mercado que instaban a los inversionistas a plantearse entrar en el mercado para aprovechar los precios rebajados, entre ellos Gavekal Research, advirtieron de que persisten los riesgos, siendo la política fiscal de Lula la principal preocupación.
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Wall Street se había posicionado en Brasil después de que el candidato de la derecha, Flávio Bolsonaro, emergiera de la primera vuelta a principios de octubre con ventaja, lo que desencadenó un fuerte repunte en los mercados locales que atrajo miles de millones en capital extranjero.
Los inversionistas habían apostado a que un cambio de gobierno traería consigo políticas para hacer frente a los enormes déficits presupuestarios del país, lo que, en última instancia, daría margen a las autoridades para reducir los costes de financiación de dos dígitos.
En cambio, los activos de la mayor economía de Latinoamérica se desplomaron este lunes. El real se depreció un 8%, la mayor caída en más de veinte años, y el índice bursátil de referencia Ibovespa se hundió casi un 14%, la mayor caída desde principios de 2020. Las tasas de los swaps se dispararon casi tres puntos porcentuales, y los bonos en dólares de Brasil quedaron a la zaga de los de otros mercados emergentes.
En Aberdeen, la decisión es mantener la posición por el momento, a la espera de señales del gobierno de Lula sobre su equipo económico y sus planes fiscales.
“No veremos muchas elecciones como esta durante nuestra vida”, afirmó Kieran Curtis, responsable de deuda en moneda local de mercados emergentes de la firma. Según explicó, no están comprando más porque ya tenían exposición a Brasil; “no obstante, tampoco estamos vendiendo”.
Existen indicios de una estabilidad provisional, sobre todo en el real, que se ha recuperado en ambas sesiones tras la caída de este lunes. Pero como muestra del cambio de tendencia en la confianza, el real es ahora la moneda de los países en desarrollo más débil de este mes; antes de este lunes era la segunda más fuerte.
Las tasas de los swaps han bajado ligeramente en su mayoría, mientras que el Ibovespa ha seguido cayendo: el índice de referencia cerraba este miércoles en São Paulo con un descenso del 2,2%, tras haber bajado un 0,5% el día anterior.
¿Por qué Wall Street revisó sus apuestas por Brasil?
La rapidez y la magnitud de las caídas de este lunes, que provocaron la suspensión de la negociación en diversos activos, pusieron de manifiesto hasta qué punto los inversionistas habían apostado a que el nuevo Gobierno tomaría medidas para reducir un déficit presupuestario que supera el 9% del PIB. Y ello a pesar de que Bolsonaro solo había ofrecido vagas promesas de recortar el déficit.
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Citigroup liquidó sus posiciones alcistas en activos brasileños tras las elecciones, mientras que los estrategas de Morgan Stanley revirtieron una mejora de la calificación de las acciones del país que databa de tres semanas, rebajándolas a “ponderación neutra”. JPMorgan Chase & Co. (JPM) rebajó su recomendación sobre el real y las tasas de interés locales a “ponderación de mercado”.
Brasil se enfrenta a graves tensiones fiscales, con la morosidad de los hogares y los impagos corporativos en máximos históricos. Se considera que el Gobierno de Lula se inclina más por mantener las prestaciones sociales e impulsar el consumo a través del crédito, al tiempo que se apoya en gran medida en el incremento de los ingresos para reforzar las finanzas públicas.
El reto para Lula es que los hogares y las compañías ya están muy apalancados, y dispone de poco margen para la expansión fiscal, señaló Daniel Utsch, gestor de carteras de Nero Capital en São Paulo.
“Los mercados acorralarán a Lula y le obligarán a decidir qué va a hacer”, indicó.
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UBS Global Wealth Management prevé que las acciones de Brasil sigan bajo presión a medida que los mercados reevalúen las perspectivas de las tasas de interés, en especial hasta que los inversionistas conozcan con mayor detalle las intenciones fiscales de Lula. La curva de tasas de interés ha descartado la posibilidad de nuevos recortes y ahora descarta subidas potenciales.
Alejo Czerwonko, director de inversiones para mercados emergentes de la entidad, prevé que el denominado carry trade respalde al real, ya que los inversionistas obtienen fondos en países donde los costes de financiación son más bajos y compran activos en Brasil, donde las tasas son más elevados.
¿Dónde ven los inversores oportunidades en Brasil?
Y luego están aquellos que ven una oportunidad. En Wells Fargo, el estratega Álvaro Vivanco afirmó que prevé que el nuevo Gobierno adopte medidas fiscales suficientes para contener los riesgos, en especial para el real. Calificó la reacción tras la votación de “exagerada”, recomendó comprar a unos 5,56 por dólar, en torno a su nivel más bajo de este lunes, y calcula que se fortalezca hasta situarse en torno a 5,30. Este martes se ubicó en torno a 5,35.
“Se ha producido una reacción exagerada en los mercados de divisas y de tasas de interés”, afirmó Lamine Bougueroua, gestor de fondos de mercados emergentes en Carmignac.
“Brasil sigue siendo un ganador en el contexto económico de hoy, caracterizado por los elevados precios de las materias primas y una expansión mundial resistente”, y la moneda, en particular, está en condiciones de beneficiarse de ello.
Los inversionistas no deberían perder de vista, señaló, los avances logrados por los partidos más favorables a las compañías en el Congreso de Brasil, lo que limitará el margen para una mayor expansión fiscal.
Rajiv Jain, cofundador de GQG Partners, explicó que se está preparando para comprar tras el pánico, ya que también considera que los mercados han reaccionado de forma exagerada. Las compañías brasileñas siguen teniendo una valoración atractiva, señaló, con sólidas ganancias y elevadas rentabilidades por dividendos.
En última instancia, tanto los pesimistas como quienes se plantean invertir coinciden en una cosa: abordar los retos presupuestarios de Brasil es fundamental.
“Los rendimientos se han disparado, lo que hace que las cuentas de la sostenibilidad fiscal resulten muy desalentadoras”, señaló Curtis, de Aberdeen. “Se necesita llevar a cabo un ajuste fiscal como respuesta”.
-Con la colaboración de Barbara Nascimento y Felipe Saturnino.
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