Estos son los títulos de deuda soberana colombiana más atractivos para invertir en 2026

Analistas coinciden en que los TES del tramo medio de la curva, tanto en pesos como en UVR, reúnen el mejor balance entre riesgo, liquidez y sensibilidad a la política monetaria.

Los cinco bonos colombianos más atractivos para comprar de cara al 2026
05 de enero, 2026 | 05:00 AM

Bloomberg Línea — De cara a 2026, el foco del mercado de renta fija en Colombia se desplaza hacia el tramo medio de la curva de Títulos de Tesorería (TES), donde distintos analistas identifican una combinación más eficiente entre sensibilidad macroeconómica, protección frente a riesgos y condiciones de negociación.

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Las referencias intermedias, tanto en pesos como indexadas a la inflación, aparecen como el punto de convergencia entre quienes buscan capturar movimientos de política monetaria sin exponerse plenamente a los extremos de la curva.

De cara a 2026, el interés relativo del mercado tendería a concentrarse en las referencias de tramo medio de la curva de TES en pesos, particularmente en vencimientos alrededor de 2031–2033”, afirma Wilson Tovar, director de Investigaciones Económicas de Acciones y Valores. Según el analista, estos títulos “combinan mayor sensibilidad a una eventual normalización futura de la política monetaria con una mejor relación entre liquidez y riesgo frente a los extremos de la curva”.

Tovar explica que estos nodos intermedios reflejan de manera más eficiente los cambios en las expectativas de inflación y en las primas de riesgo, sin quedar completamente condicionados por el riesgo fiscal de más largo plazo. En el caso de los TES indexados a la inflación, agrega que “las referencias del tramo medio continuarían destacándose por su capacidad de aportar estabilidad y protección real en un entorno donde la desinflación avanza gradualmente”, lo que mantiene su relevancia “como componente estructural más que como apuesta direccional”.

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Una visión similar comparte Juan David Ballén, director de Estrategia de Aval Casa de Bolsa, quien subraya que los TES en pesos con plazos intermedios son los más atractivos desde el punto de vista del riesgo. “Los TES en pesos del tramo medio de la curva, es decir, con plazos entre 3 y 5 años al vencimiento, son los más atractivos”, señala Ballén, al considerar que estos títulos son “los menos afectados por un potencial aumento de la inflación y de la tasa de política monetaria”.

Ballén también destaca que estos vencimientos presentan menor exposición a un deterioro adicional de la prima de riesgo país, un factor que sigue siendo observado de cerca por el mercado.

En paralelo, sostiene que los TES UVR conservan un atractivo relevante, tanto por su retorno real como por su función defensiva. “Están ofreciendo una tasa seis puntos porcentuales por encima de la inflación y funcionan como cobertura ante choques inflacionarios”, explica, incluyendo entre esos choques “el impacto del aumento del salario mínimo sobre los precios”.

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Desde Alianza Valores, Felipe Campos pone el acento en el comportamiento relativo de la curva y en los factores de ajuste que ya están en marcha. “Nos gusta la curva media de TES. Ha sido la más castigada por la estrategia de crédito público y hoy está muy cerca de los niveles de Brasil”, afirma el director de Estrategia de la firma, lo que, a su juicio, la convierte en “el tramo con mejor potencial de ajuste”.

Campos advierte que las presiones sobre la deuda pública no son un fenómeno transitorio. “El ataque a la deuda pública ya se vive este año y probablemente continúe en el 1S26”, señala.

En ese contexto, anticipa un período de ajustes en el corto plazo: “Por lo menos el primer trimestre va a estar sujeto a ajustes”, dado que, en su lectura, “no creo que el Banco de la República pueda responder lo suficientemente ágil para lo que el mercado está pidiendo”.

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El estratega de Alianza Valores también apunta a factores fiscales y de flujos. “No veo un cambio de rumbo de las estrategias de MinHacienda”, afirma, y añade que “el efecto de flujo ya no tiene el músculo que tenía en MinHacienda”. A su vez, sostiene que “el efecto nominal no lo está comprando el mercado, ni su impacto sobre los indicadores nominales”, lo que sigue influyendo en la dinámica de la curva y en la percepción de valor relativo de los distintos vencimientos.

Las estimaciones recogidas en este artículo fueron dadas antes de que se conociera que el incremento del salario mínimo en Colombia para 2026 será del 23%.

Hay que recordar que el 30 de diciembre tras el anuncio del presidente Petro, la curva de TES colombianos en pesos, medido por el ETF GXTESCOL, presentó una de las caídas más representativas del año con una desvalorización de 1,61% como resultado de la incertidumbre generada por el incremento del salario mínimo y sus implicaciones tanto en el déficit fiscal como en la política monetaria del Banco de la República.

El mercado tiene proyectado ahora que las tasas de interés en Colombia suban al 11% en 2026 empezando en enero con un aumento de 50 puntos básicos.

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