Bloomberg Línea — El peso colombiano (COP) inició el 2026 con una tendencia de apreciación que lo sitúa como una de las monedas más fuertes de la región, impulsado por un dólar global débil y un atractivo diferencial de tasas de interés. Sin embargo, esta fortaleza aparente esconde la “trampa” del carry trade, un flujo de capitales de corto plazo que, si bien sostiene la moneda hoy, la deja vulnerable ante un deterioro fiscal o un incremento en la incertidumbre política que podría revertir la tendencia de forma súbita.
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“La tasa de cambio cayó 14% en el último año y 2,9% en lo corrido del 2026, apoyada en un entorno global de dólar débil y apetito por riesgo, así como en la ampliación del diferencial de tasas de interés (carry trade) a favor de Colombia”, asegura un análisis de Corficolombiana, la corporación financiera del Grupo Aval, titulado “Tasa de cambio en 2026: dólar débil, riesgos fuertes”.
La firma explica que, aunque el peso ha ganado terreno frente al billete verde, un movimiento que responde más a factores externos y técnicos que a una mejora en los fundamentales económicos del país.
En comparación con sus pares regionales, el comportamiento de la moneda local destaca por el contexto de política monetaria.
Corficolombiana resalta que “Colombia es el único país de las 5 grandes economías de América Latina y el Caribe (LAC5) en el que se prevén aumentos en la tasa de interés en 2026”, lo que ha generado que el Banco de la República mantenga una postura restrictiva mientras otros bancos centrales ya flexibilizan sus políticas.
Esta divergencia profundiza el incentivo para que los inversionistas extranjeros busquen rentabilidad en el peso colombiano, ignorando momentáneamente los riesgos internos.
No obstante, el apetito por riesgo tiene límites claros. Según Corficolombiana, “la apreciación del peso colombiano ha sido significativa: acumula un avance del 17% durante el ciclo de dólar débil, que inició en 2025 con la posesión de Trump”.
A pesar de este rally, la entidad advierte que el margen de apreciación adicional es limitado debido a que “el deterioro fiscal y los menores flujos de divisas limitarían el margen de apreciación, haciendo que la trayectoria del peso dependa, en mayor medida, del comportamiento global del dólar”.
El informe también pone la lupa sobre el cambio en la estrategia de manejo de liquidez del Gobierno Nacional. La firma analista señala que, a diferencia de los últimos meses de 2025 cuando el Ministerio de Hacienda monetizó recursos de deuda, ahora el panorama es distinto: “el MinHacienda ha pasado de monetizar a comprar dólares para aumentar su caja”, un factor que quita presión a la baja sobre la tasa de cambio y que eventualmente podría contribuir a una corrección al alza del dólar en el mercado local.
La estabilidad actual del peso también se ve amenazada por el calendario electoral y la percepción de riesgo país. De acuerdo con las proyecciones de Corficolombiana, “un nuevo choque de desconfianza por factores políticos impulsaría una depreciación superior a 20% en la tasa de cambio, como a finales de 2022, y llevarla por encima de COP$4.500″.
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Este escenario de riesgo se alimenta de la posibilidad de que el mercado perciba señales de insostenibilidad fiscal o un giro hacia políticas económicas heterodoxas que ahuyenten el capital golondrina.
A corto plazo, existen factores estacionales que podrían seguir actuando como anestesia frente a los riesgos estructurales.
La firma de investigaciones económicas detalla que “los flujos estacionales de divisas (pago de impuestos y dividendos de Ecopetrol) compensarían parcialmente el cambio en la estrategia del Ministerio de Hacienda”.
Históricamente, estos movimientos de capital generan apreciaciones de entre el 2,5% y el 5% entre los meses de febrero y abril, lo que podría prolongar la racha del peso antes de que lleguen los meses de mayor volatilidad.
Sin embargo, la mirada hacia el cierre del año es cautelosa. El equipo económico de Corficolombiana sostiene que “anticipamos una corrección al alza de la tasa de cambio hacia un rango entre COP$3.700 y COP$3.800, niveles consistentes con la prima de riesgo”.
Esta previsión sugiere que el mercado eventualmente dejará de priorizar el diferencial de tasas para enfocarse en los problemas de fondo, como el déficit fiscal y el bajo crecimiento económico, obligando al peso a reajustarse a su valor fundamental.
Finalmente, el análisis enfatiza que la bonanza del carry trade es, por definición, transitoria. La firma subraya que “la ausencia de señales creíbles de compromiso con la sostenibilidad fiscal podría traducirse en un aumento adicional de la prima de riesgo soberano”, lo que desinflaría el entusiasmo de los inversionistas extranjeros.
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En conclusión, aunque el peso colombiano luzca fortalecido en el inicio de 2026, su estabilidad pende de un hilo que podría cortarse si la desconfianza política vuelve a tomar el protagonismo en el tablero económico nacional.













