Bloomberg Línea — El mercado global de materias primas enfrenta un punto de inflexión que va más allá de la volatilidad habitual. La escalada en Medio Oriente ha reconfigurado no sólo los precios del petróleo, sino también la estructura de costos en energía, metales y agricultura, en un entorno donde los shocks de oferta empiezan a transmitirse de forma simultánea a múltiples activos.
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Citi (C) Research advierte que la magnitud de la disrupción energética actual no tiene precedentes recientes en términos relativos, al comparar el impacto sobre la oferta global con episodios históricos.
Las proyecciones del banco apuntan a un aumento del Brent hacia US$120 por barril en el corto plazo, con riesgos al alza si la interrupción se prolonga. Bajo un escenario extendido, el costo total del petróleo podría acercarse a US$200 por barril al incorporar primas de productos refinados.
“Planteamos que la continua pérdida de suministro de energía a la economía global es tan grande (mayor que las crisis de la década de 1970 como porcentaje del suministro de petróleo) que simplemente debe resolverse, ya sea militar o diplomáticamente, y que a través de varios canales potenciales esto ocurra a mediados o finales de abril”, dicen los analistas del banco, liderados por Maximilian Layton.

“Desafortunadamente, esto sólo es probable después de que las cosas hayan empeorado sustancialmente con respecto a la situación actual (esto puede ocurrir simplemente con el paso del tiempo), lo que requerirá una acción militar para abrir el estrecho de Ormuz, impulsar un cambio de liderazgo/régimen y/o impulsar cambios diplomáticos de todas las partes“, añaden los expertos.
Precio del petróleo y gas: claves de las proyecciones
El componente energético se ubica en el centro del análisis, no sólo por su peso en el índice de materias primas, sino por su efecto de segunda ronda sobre otros mercados. Citi proyecta que el Brent alcanzará US$120 por barril en tres meses, antes de corregir hacia US$80 en doce meses. Este patrón sugiere un shock de oferta con carácter transitorio, condicionado por la duración de las disrupciones.
Los analistas de Citi sostienen que los activos no han reaccionado de forma inmediata ante shocks de gran magnitud. El informe recuerda que durante la pandemia transcurrió más de un mes entre el cierre de Wuhan y Hubei, la propagación del virus hasta Milán y la posterior corrección de los mercados junto con el aumento de la aversión al riesgo. En el caso del conflicto entre Rusia y Ucrania, indican que los efectos tardaron varios meses en incorporarse plenamente en los precios.
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“Un cliente nos comentó esta semana que la inminente crisis en la cadena de suministro de energía y materias primas es análoga a cuando el ‘sol explote’: hay calma durante los ocho minutos que tarda la luz en llegar a la Tierra”, plantea el banco.
Por ello, contempla un escenario en el que el Brent podría acercarse a US$200 por barril en caso de una disrupción prolongada en los flujos energéticos globales, particularmente si el estrecho de Ormuz permanece afectado durante varios meses.
Este nivel no responde sólo al precio del crudo, sino al costo total incorporando primas de productos refinados, en un contexto donde la pérdida de hasta 13,5 millones de barriles diarios implicaría una caída acelerada de inventarios globales, cercana a 400 millones de barriles por mes, lo que tensionaría la relación histórica entre oferta disponible y precios hasta niveles no observados en décadas.

El WTI replica esta trayectoria con US$108 en el corto plazo y US$74 en el horizonte anual. La diferencia entre ambos marcadores responde a dinámicas regionales y a la estructura de flujos comerciales, pero el mensaje central es la presencia de un pico seguido de normalización.
En gas natural, la divergencia entre Estados Unidos y el resto del mundo resulta evidente. Henry Hub cae a US$2,5 por MMBtu en tres meses debido a condiciones de oferta doméstica, mientras que el gas internacional incorpora el impacto de restricciones logísticas. El JKM sube a US$27 y luego baja a US$16,2, mientras que el TTF europeo alcanza €75 por MWh (US$81) antes de descender.
Henry Hub es el principal benchmark de Estados Unidos y se forma en un mercado altamente líquido y con abundante producción doméstica. El JKM, por su parte, es el indicador de precios de gas natural licuado en Asia. En Europa, el TTF funciona como referencia central y refleja tanto las condiciones del mercado regional como su dependencia de importaciones, especialmente de LNG.
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Precio del oro y la plata: por qué anticipa caídas y luego subidas
En metales preciosos, Citi describe un patrón de debilidad inicial seguido de recuperación. El oro cae a US$4.300 por onza en tres meses y posteriormente sube a US$5.000 en doce meses. Este comportamiento no responde a una pérdida de valor intrínseco, sino a ajustes en posiciones de los inversores.

El informe vincula esta dinámica con ventas forzadas en entornos de estrés, al señalar que “la presión de venta sobre el oro podría mantenerse fuerte en el muy corto plazo ante la incertidumbre en Medio Oriente”. Esta fase inicial refleja la necesidad de liquidez en portafolios, más que un cambio estructural en la demanda.
Citi identifica que el metal ha operado como un activo procíclico en fases iniciales de corrección, afectado por ventas generalizadas y por el aumento de tasas reales, lo que reduce su atractivo relativo en el corto plazo.
Esta reacción responde a la necesidad de los inversores de liberar posiciones en entornos de estrés, más que a un deterioro en sus fundamentos, en un contexto donde la demanda ha estado impulsada principalmente por flujos de inversión y no por compras de bancos centrales, lo que amplifica los movimientos cuando esos mismos inversores ajustan exposición.
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La plata sigue un patrón similar con caída a US$60 y una recuperación a US$80, mientras que el platino y el paladio muestran movimientos más moderados, con niveles de US$2.100 y US$1.600 en doce meses respectivamente.
Precio del cobre, aluminio y litio: impacto de la energía
El bloque de metales industriales refleja de forma directa la influencia del entorno energético. El cobre cae a US$11.000 por tonelada el corto plazo y se estabiliza en US$12.000 en doce meses. Esta trayectoria responde a un ajuste en expectativas de crecimiento y a la reducción de exposición a activos cíclicos.

“Esperamos que los precios de los metales industriales bajen gradualmente mientras el estrecho de Ormuz permanezca cerrado”, lo que sitúa la debilidad dentro de un proceso de descompresión de riesgo.
Sin embargo, el aluminio se aparta de esta tendencia. Citi proyecta US$3.500 en doce meses, impulsado por restricciones de oferta y costos energéticos. Esta diferencia se explica porque la producción de aluminio es intensiva en energía, lo que amplifica el impacto del shock.
“Esperamos un mejor desempeño del aluminio dado su narrativa estructural de mercado alcista”, lo que introduce un factor diferencial dentro del complejo industrial.
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El litio muestra una corrección significativa hacia US$14.000 en doce meses, reflejando un ajuste en la oferta y en la dinámica de demanda vinculada a baterías. En contraste, el uranio se posiciona como uno de los activos con mayor potencial alcista, con US$125 en doce meses, impulsado por restricciones de suministro y aumento de demanda energética.
Efectos del shock energético en agricultura
El sector agrícola presenta una transmisión directa del shock energético a través de los costos de producción. Citi proyecta que el maíz subirá a US$475 por bushel en tres meses y a US$525 en doce meses, mientras que el trigo alcanzará US$650.
“Esperamos mayores aumentos de precios para el maíz y el trigo, ya que los granos están más expuestos a los desarrollos en Medio Oriente”, dicen los expertos de Citi. Esta exposición se relaciona con la dependencia de fertilizantes y energía en la producción.

El documento detalla que “los precios de los fertilizantes representan alrededor del 50–60% del costo variable de los principales granos”, lo que implica que cualquier aumento en energía se traduce en presión directa sobre los precios agrícolas.
La soja, en cambio, muestra mayor estabilidad, con US$1.200 en doce meses, debido a condiciones de oferta más favorables. En soft commodities, el azúcar sube a US$0,19 por libra impulsado por su vínculo con el etanol.
El café presenta una trayectoria descendente hacia US$2,5 por libra desde US$3 actuales, en un contexto de aumento de inventarios y producción. Citi lo resume al indicar que “los precios del café están destinados a bajar y esperamos que alcancen US$2,75 por libra en tres meses y US$2,5 por libra en doce meses”.
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El desempeño del grano responde, principalmente, a un desequilibrio entre oferta creciente y una demanda que pierde dinamismo en el margen. Citi señala que la acumulación de inventarios y la expectativa de una cosecha elevada en Brasil presionan los precios a la baja, en un contexto donde los flujos comerciales aún no reflejan completamente ese aumento de producción.
El cacao se estabiliza en torno a US$3.500–US$3.750 por tonelada, tras una fase de alta volatilidad, con un mercado que entra en una etapa de equilibrio relativo.
El comportamiento refleja una fase de transición hacia un mercado más equilibrado tras episodios previos de escasez. Citi anticipa una estabilización de precios debido a la recuperación de la producción en África Occidental y a una moderación en las tensiones de oferta, lo que permite recomponer inventarios globales.













