Bloomberg Línea — La economía espacial está dejando de ser una apuesta futurista para convertirse en un nuevo bloque de infraestructura tecnológica, telecomunicaciones y datos, impulsado por la caída de los costos de lanzamiento, la expansión de las constelaciones satelitales y la aparición de vehículos bursátiles.
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Todas estas herramientas ya canalizan miles de millones de dólares hacia el sector antes de la salida a bolsa de SpaceX y el cambio ya se refleja en los mercados. El ETF Procure Space (UFO), lanzado en 2019 y enfocado en compañías de satélites, lanzamientos y comunicaciones espaciales, sube cerca de un 50% en el año, mientras que los nuevos fondos temáticos sobre espacio comenzaron a captar capital aceleradamente en 2026.
El fondo NASA, que se enfoca en infraestructura espacial, defensa y tecnología aeroespacial, ganó 42% desde abril, mientras MARS, centrado en inteligencia artificial, robótica y tecnología espacial, avanzó más de 50% desde marzo, según datos recopilados por Bespoke Investment Group. UFO ya administra cerca de US$900 millones y NASA ronda US$840 millones.
El movimiento coincide con una expansión mucho más amplia del negocio espacial. Nick Frasse, product manager de VanEck, sostiene que “el espacio se está convirtiendo en una economía comercial con infraestructura real, mercados finales en expansión y un universo creciente de compañías que construyen los sistemas que hacen que todo funcione”.
Para VanEck, el punto de inflexión es la reducción del costo de acceso a órbita, un cambio que empieza a alterar toda la estructura económica del sector.
New Street Research va más lejos. En su iniciación de cobertura sobre la economía espacial, los analistas Pierre Ferragu, James Ratzer y David Barden escribieron que “el espacio está preparado para capturar billones de dólares de crecimiento económico durante las próximas dos décadas, alterando y expandiendo múltiples industrias terrestres”.
Ese proceso ya está transformando la lógica financiera detrás del sector. Durante décadas, la actividad espacial dependió de contratos gubernamentales, defensa y programas nacionales. Ahora, la caída de costos está permitiendo la aparición de modelos comerciales en comunicaciones, observación terrestre, inteligencia orbital, defensa, centros de datos espaciales e inteligencia artificial.
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El descenso de costos cambia la escala del negocio espacial
La principal variable detrás del auge del sector es el desplome del costo por kilogramo enviado a órbita.
New Street Research estima que SpaceX redujo los costos de lanzamiento desde US$4.500 por kilogramo en la era Falcon 1 hasta alrededor de US$850 con el Falcon 9 reutilizable, mientras que Starship podría acercar ese costo a US$50 por kilogramo a largo plazo.
La reducción cambia la economía completa del sector porque permite desplegar más satélites, aumentar capacidad y abaratar servicios. VanEck señala que “la reducción de costos de lanzamiento hace más que simplemente abaratar el espacio; transforma la economía espacial en un ecosistema más escalable y comercialmente viable”.
Ese proceso empieza a reflejarse en los datos de capacidad satelital. New Street Research proyecta que la capacidad total de satélites aumentará 25 veces entre 2025 y 2032, impulsada principalmente por la constelación Starlink de SpaceX.
El informe estima además que el número de satélites activos crecerá desde unos 11.000 actualmente hasta 30.000 hacia 2030, impulsado por SpaceX, Amazon (AMZN), Blue Origin y grandes constelaciones chinas.
El impacto ya no se limita a telecomunicaciones. New Street Research proyecta que el espacio podría capturar entre US$4 billones y US$16 billones de ingresos directos hacia 2040, incluyendo defensa, centros de datos orbitales, manufactura avanzada y observación terrestre.
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La tesis central del informe es que el espacio está pasando de ser un sector aislado a convertirse en infraestructura económica. Los analistas escribieron que “las telecomunicaciones son la prioridad más inmediata para el espacio. Primero banda ancha y después D2C”.
Ese mercado empieza a mover valoraciones bursátiles.
Las acciones que lideran el rally espacial
Las acciones vinculadas a la economía espacial acumulan fuertes subidas este año, impulsadas por la expectativa de crecimiento estructural del sector y por la posibilidad de una futura salida a bolsa de SpaceX.
Según Bespoke Investment Group, una cesta de 26 compañías espaciales sube en promedio 81,8% en 2026. Satellogic (SATL) avanza más de 410%, mientras BlackSky (BKSY), Intuitive Machines (LUNR), Spire Global (SPIR), Planet Labs (PL), Iridium (IRDM) y Viasat (VSAT) se acercan al 100%.
El rally también está concentrando capital en compañías consideradas piezas estratégicas de la nueva infraestructura orbital.
New Street Research sostiene que Rocket Lab (RKLB) “es uno de los tres actores con probabilidades de ofrecer servicios de lanzamiento competitivos en el futuro cercano” y agrega que la compañía “es un activo estratégico poco común”.
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La tesis gira alrededor de Neutron, el nuevo cohete reutilizable de Rocket Lab. El informe calcula que sus costos podrían acercarse a Falcon 9 de SpaceX, reforzando la idea de que el mercado necesitará una segunda gran plataforma occidental de lanzamientos.
En telecomunicaciones satelitales, AST SpaceMobile (ASTS) intenta construir una red global directa a teléfonos móviles. New Street Research considera que “la propuesta principal de valor consiste en ofrecer a los usuarios móviles existentes un servicio adicional para garantizar que nunca experimenten una zona sin cobertura”.
Planet Labs (PL), especializada en observación terrestre, también aparece como uno de los beneficiarios del nuevo ciclo de gasto soberano en satélites. El informe destaca que “los países de segundo nivel están impulsando constelaciones soberanas” y que Planet Labs “está emergiendo como un socio óptico preferido”.
La expansión ya alcanza incluso a los centros de datos orbitales. New Street Research estima que empresas como SpaceX, Amazon, Google (GOOGL), Nvidia (NVDA) y Anthropic exploran infraestructura de computación espacial, impulsadas por el crecimiento de la inteligencia artificial y los límites energéticos de los centros de datos terrestres.
SpaceX domina la narrativa antes de su OPI
Aunque SpaceX sigue siendo una empresa privada, gran parte del flujo financiero del sector gira alrededor de su crecimiento.
New Street Research afirma que “SpaceX está lanzando un orden de magnitud más que todos sus competidores” y que la compañía avanza sobre “la curva de experiencia más pronunciada de la industria”.
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La firma estima que Starlink genera cerca de US$11.800 millones en ingresos y alrededor de US$8.000 millones de EBITDA en 2025, consolidando a SpaceX como el principal operador satelital del mundo.
Esa escala explica por qué varias compañías empiezan a ser negociadas indirectamente como vehículos de exposición a SpaceX antes de la OPI. New Street Research describe a SATS (SATS) como “la jugada proxy sobre SpaceX por ahora”, debido a su participación accionaria en la compañía.
El interés de Wall Street también está empezando a trasladarse desde la exploración espacial hacia modelos de infraestructura recurrente. VanEck sostiene que “el espacio está empezando a parecer menos ciencia ficción y más la próxima gran plataforma económica”.
La próxima etapa dependerá de si la reducción de costos continúa acelerándose, de la capacidad de monetizar servicios satelitales masivos y de si el mercado logra sostener valoraciones construidas sobre expectativas de crecimiento a largo plazo.