Bloomberg Línea — Las monedas latinoamericanas atravesaron un mayo influido por los cambios en el comportamiento del dólar, las oscilaciones del petróleo y la evolución de las tensiones geopolíticas en Medio Oriente. Estos factores modificaron el apetito global por riesgo y generaron movimientos diferenciados entre las principales divisas de la región.
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Felipe Sepúlveda Soto, analista jefe de Admirals Latinoamérica, explicó que el billete verde “en algunos momentos se fortaleció por la tensión entre Estados Unidos e Irán, el alza del petróleo, mayores riesgos inflacionarios y expectativas de que la Reserva Federal mantenga tasas altas por más tiempo”.
Sin embargo, las posibilidades de un eventual acuerdo para reabrir el estrecho de Ormuz redujeron parte de la demanda de activos refugio y presionaron a la baja los precios del crudo.
El efecto de esa volatilidad se reflejó en América Latina. Las monedas respaldadas por exportaciones de materias primas o por una elevada entrada de divisas lograron avances frente al dólar, mientras que otras comenzaron a sentir el impacto de factores políticos locales y de una mayor volatilidad financiera.
En ese contexto, el sol peruano (USDPEN) encabezó el ranking de desempeño cambiario de América Latina durante mayo con una apreciación de 2,74% frente al dólar, en medio de la volatilidad que viven los activos locales por el ciclo electoral.
El sol peruano encabezó el avance
Perú combinó varios de los factores que favorecieron a las monedas con mejor desempeño de la región. La apreciación del sol estuvo respaldada por flujos corporativos, altos precios de los metales y una menor incertidumbre política.
Jorge Luis Huayta, trader FX de Kambista, explicó que la fortaleza de la moneda peruana respondió principalmente a una fuerte oferta corporativa de dólares vinculada al pago de obligaciones fiscales durante la quincena, junto con el soporte de los elevados precios internacionales del cobre.
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El metal rojo se mantuvo cerca de máximos históricos durante mayo, incentivando mayores conversiones de dólares a soles por parte de empresas exportadoras. Aunque también se observaron compras de divisas por parte de inversionistas institucionales, esos flujos no lograron revertir la presión bajista sobre el tipo de cambio.
La evolución del contexto internacional amplificó ese movimiento. Huayta indicó que el optimismo en torno a posibles avances comerciales y geopolíticos contribuyó a una caída cercana al 16% en los precios internacionales del petróleo, reduciendo parte de la demanda global de dólares como activo refugio y favoreciendo a monedas emergentes vinculadas a materias primas.
El analista aseguró que es probable que la volatilidad cambiaria se mantenga elevada en la antesala electoral, especialmente conforme se publiquen los últimos simulacros y encuestas de intención de voto para la segunda vuelta presidencial. “El mercado seguirá muy sensible a cualquier cambio en las expectativas políticas y al posicionamiento de inversionistas extranjeros”, dijo.
La segunda moneda con mejor desempeño fue el peso dominicano (USDDOP), que avanzó 2,28% durante mayo. Juan Mejía, economista de República Dominicana, atribuyó ese comportamiento a la combinación de remesas, exportaciones, turismo e inversión extranjera directa.
Las exportaciones dominicanas continuaron beneficiándose de los elevados precios internacionales del oro, mientras el turismo mantuvo un flujo significativo de ingresos en divisas. A ello, se sumó una política monetaria prudente y una demanda moderada de dólares dentro de la economía local.
Mejía también destacó que el endeudamiento externo del Gobierno contribuyó a aumentar la oferta de divisas en el mercado cambiario. Aunque advirtió que parte de esa fortaleza responde a entradas extraordinarias de dólares y no necesariamente a un fortalecimiento estructural de largo plazo, el resultado fue suficiente para colocar al peso dominicano entre las monedas más fuertes de la región.
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Chile ocupó la tercera posición del ranking. El cobre volvió a convertirse en el principal soporte de la moneda chilena (USDCLP) gracias a la demanda asociada a inteligencia artificial, centros de datos, electrificación y restricciones de oferta.
Sepúlveda explicó que el peso chileno logró mantenerse firme, porque el impulso generado por los elevados precios del cobre compensó el efecto de un dólar todavía fuerte en algunos momentos del mes, así como las mayores tasas internacionales y las preocupaciones sobre el crecimiento económico local.
México cerró mayo en el cuarto lugar. Diego Barnuevo, analista senior de Ebury, señaló que la principal fuerza detrás del peso (USDMXN) fue la mejora del apetito global por riesgo tras la reducción de las tensiones entre Estados Unidos e Irán.
La moneda mexicana también encontró apoyo en el diferencial de tasas frente a Estados Unidos. El fin del ciclo de recortes de Banxico ayudó a mantener atractivo el carry trade, una característica que continuó atrayendo flujos hacia activos denominados en pesos.
Más abajo en la clasificación aparecieron monedas con avances moderados como el peso uruguayo (USDUYU), el colón costarricense (USDCRC) y el quetzal guatemalteco (USDGTQ). En el caso de Costa Rica, que además tiene la divisa latinoamericana que más sube en 2026, el fortalecimiento del colón continuó apoyado por una combinación de factores que han incrementado la oferta de dólares dentro de la economía.
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El economista Daniel Suchar Gómez explicó que la inflación sigue mostrando un comportamiento favorable y que el país continúa registrando una fuerte entrada de divisas a través de la inversión extranjera directa, el turismo y las exportaciones. Según el analista, la llegada de turistas mantiene cifras récord frente a 2025, mientras las exportaciones siguen creciendo a un ritmo superior al 5%.
A esos flujos se suma una tasa de política monetaria de 3,25% que, según el experto, sigue favoreciendo la conversión de dólares a colones dentro del mercado cambiario local. El resultado ha sido una moneda que mantiene una trayectoria de apreciación y un tipo de cambio que permanece en niveles bajos frente a los observados en años anteriores.
Brasil y Colombia registraron las mayores pérdidas del mes
El otro extremo del ranking estuvo dominado por monedas donde los factores políticos comenzaron a ganar relevancia para los inversionistas.
El real brasileño (USDBRL) fue la moneda latinoamericana con peor desempeño en mayo tras registrar una caída de 1,60%. Bloomberg Intelligence advirtió que “el aumento de la volatilidad de corto plazo tanto en el real brasileño como en el peso colombiano está erosionando lo que había sido el mayor viento de cola para ambas monedas durante los últimos 18 meses”.
La moneda brasileña continuó recibiendo apoyo de tasas reales elevadas y de términos de intercambio favorables por los altos precios de las materias primas. Sin embargo, la incertidumbre política empezó a generar un contrapeso cada vez más visible.
Davison Santana, analista de Bloomberg Intelligence, sostuvo que “el shock político tiene el potencial de alterar la perspectiva de mediano plazo”. Las encuestas electorales y las repercusiones del caso que involucra al senador Flavio Bolsonaro y al exbanquero Daniel Vorcaro comenzaron a incorporarse gradualmente en las decisiones de los inversionistas.
El peso colombiano (USDCOP) tuvo un retroceso de 1,34% en el mes, después de que el comportamiento de la moneda comenzara a reflejar mayores preocupaciones políticas. Solo en la jornada del viernes retrocedió 1,23%, en la antesada a la jornada electoral del fin de semana pasado.
Santana afirmó que “el peso colombiano fue el primer activo golpeado por la turbulencia política”, en referencia al impacto de las encuestas electorales y a las dudas surgidas tras decisiones recientes del banco central. Esos factores comenzaron a afectar una tendencia que había estado respaldada por precios más elevados del petróleo.
Argentina y Paraguay: el efecto de los factores locales
Argentina registró la tercera mayor caída de la región, con una depreciación de 1,28%. En una nota publicada, los analistas de Goldman Sachs (GS) advirtieron que la ventana de oportunidad para el peso argentino (USDARS) se está reduciendo.
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La entidad señaló que la inflación continúa mostrando rigidez, que las expectativas inflacionarias han aumentado y que el tipo de cambio real acumuló una apreciación significativa durante los últimos meses.
El banco también identificó una brecha cercana al 12% entre el tipo de cambio real efectivo y su promedio móvil de cinco años, una señal que apunta a desafíos pendientes en materia de competitividad cambiaria.
El guaraní paraguayo (USDPGY) cedió 0,14%, aunque los factores que explican su comportamiento fueron principalmente internos.
Según Ingrid Herrera, la reducción de los ingresos por exportaciones observada en abril no generó una presión significativa sobre el tipo de cambio debido a la débil demanda de dólares y a la depreciación internacional de la moneda estadounidense.
Al mismo tiempo, las condiciones de liquidez derivadas de intervenciones anteriores del Banco Central de Paraguay continuaron influyendo sobre el mercado cambiario.
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Hacia adelante, los analistas seguirán observando variables que explican buena parte de las diferencias registradas durante mayo: la trayectoria del dólar global, los precios del cobre, el oro y el petróleo, la evolución de las tasas de interés y los procesos políticos en varias economías de la región.
La combinación de esos factores determinará si las monedas que lideraron el ranking logran sostener su fortaleza o si el panorama vuelve a modificarse en los próximos meses.