Las monedas de América Latina enfrentarán la segunda mitad del año con altas tasas de interés como principal respaldo, aunque los riesgos políticos y fiscales volverán a definir a los ganadores y perdedores de la región.
Las monedas latinoamericanas cerraron mayo con desempeños divergentes ante la volatilidad del dólar, la caída del petróleo y los cambios en el apetito global por riesgo.
El fortalecimiento del dólar en 2026, impulsado por tensiones geopolíticas y mayor aversión al riesgo, está redefiniendo el comportamiento de las monedas latinoamericanas, con impactos diferenciados.
En abril, el desempeño de las monedas en América Latina respondió a una combinación de factores internos y externos, en un contexto marcado por el alza del petróleo y la volatilidad geopolítica en Medio Oriente.
El repunte del petróleo y los altos diferenciales de tasas impulsan a las monedas latinoamericanas, en medio de un dólar sin dirección clara y flujos crecientes hacia mercados emergentes.
El indicador a tres meses subió al 3,9% justo después de que Flávio Bolsonaro anunciara su candidatura y el respaldo de su padre el 5 de diciembre, el nivel más alto desde julio de 2020.
El banco proyecta una “segunda ola conservadora” en América Latina que redefiniría los ciclos monetarios y la estabilidad de las monedas locales, con elecciones clave en Brasil, Chile y Colombia en 2026.
En una entrevista con Bloomberg Línea, el estratega Fernando Ferreira evaluó que la volatilidad en los mercados en los últimos días no debe alterar la tesis positiva para las acciones y las divisas en el país.
El ministerio de finanzas estimó que el gobierno obtendrá 20.000 millones de reales (US$3.500 millones) en 2025 y 41.000 millones de reales en 2026 aumentando el impuesto conocido localmente como IOF.