Goldman Sachs ve un dólar débil en 2026: esto espera para las monedas de Brasil y Chile

El banco anticipa una caída gradual del dólar en 2026 pese al sólido crecimiento de EE.UU., impulsada por un entorno macroeconómico global más equilibrado y la corrección de su alta valoración.

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Letreros de Goldman Sachs Group Inc. en el parqué de la Bolsa de Valores de Nueva York.
19 de enero, 2026 | 11:05 AM

Bloomberg Línea — Goldman Sachs (GS) reafirmó su postura de debilidad estructural para el dólar durante 2026, a pesar de su previsión optimista sobre el crecimiento económico de Estados Unidos. En un informe dirigido a inversionistas, el banco explicó que su escenario base contempla un contexto global más equilibrado, en el cual la moneda estadounidense pierde impulso debido a sus características contracíclicas y a una corrección de su alta valoración.

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Los estrategas de Goldman se desmarcan del consenso del mercado en dos frentes clave: anticipan un crecimiento económico más sólido en Estados Unidos y también una recuperación sostenida de la economía china. Esta combinación, según el banco, debería limitar los movimientos drásticos en los mercados de divisas, pero inclinaría gradualmente la tendencia del dólar a la baja.

“Creemos que eso debería conducir a movimientos más modestos y mixtos en el mercado cambiario, con el dólar tendiendo ligeramente a la baja debido a sus propiedades contracíclicas y a una continua erosión de su alta valoración bajo retornos de activos globales más equilibrados”, según los analistas.

Impacto global en monedas emergentes y G10

El informe identifica oportunidades de inversión en divisas de mercados emergentes, sobre todo aquellas que combinan atractivo por rendimiento y exposición cíclica. Goldman Sachs mantiene un sesgo positivo hacia el real brasileño (USDBRL) y la lira turca, pero introduce un matiz respecto al rand sudafricano.

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Operations At The Bureau Of Engraving And Printing As The $1 Bill Is Printed

“Para reflejar esto, los inversionistas deberían rotar parte del riesgo hacia monedas que ofrezcan una combinación de colchón por carry y mayor exposición cíclica, siendo el rand sudafricano quizás la mejor representación de este ajuste relativo”, según el banco.

En cuanto a las divisas del G10, el análisis destaca la sensibilidad de monedas beta altas como el dólar australiano, el neozelandés, la corona sueca y la noruega frente a riesgos de fin de ciclo. La posibilidad de sorpresas de crecimiento al alza podría provocar que el mercado anticipe subidas de tasas que frenen el impulso bursátil. En ese escenario, estas monedas reaccionarían de forma más directa que las emergentes.

“Con poca divergencia esperada en tasas de interés en el horizonte, creemos que estas dinámicas cíclicas, como la exposición al sentimiento global de riesgo y a los commodities, serán más importantes para los retornos relativos en divisas”, según los estrategas.

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El banco también proyecta una apreciación del yuan en un horizonte de mediano plazo, lo cual contribuiría a anclar monedas asiáticas. “Esperamos que el crecimiento bifurcado de China continúe justificando una moneda más fuerte con el tiempo, ligeramente más rápido que los forwards”, según el informe.

Riesgos que pueden frenar la baja del dólar

Aunque el escenario central plantea un dólar débil, Goldman advierte que persisten riesgos en ambas direcciones. Una política monetaria disruptiva o una percepción menos favorable sobre los retornos en Estados Unidos podrían generar movimientos más bruscos.

“El año pasado demostró que el dólar puede caer significativamente si la política resulta disruptiva o si los retornos en EE.UU. parecen menos excepcionales que antes”, según los analistas.

Un cliente retira billetes de real brasileño en un cajero automático en São Paulo, Brasil, el martes 17 de diciembre de 2024.

En esta línea, el banco reconoce que parte del optimismo sobre el crecimiento global proviene del propio dinamismo de la economía estadounidense, lo cual podría limitar la presión bajista sobre el dólar si el resto del mundo no logra cerrar esa brecha.

“Mientras el dólar tiende a depreciarse cuando el crecimiento global es fuerte, gran parte de nuestra visión positiva proviene de EE.UU., lo que debería establecer un listón alto para la competencia del resto del mundo”, según Goldman Sachs.

De acuerdo con el informe, mientras estas incertidumbres persistan, no se espera una tendencia clara en el movimiento del dólar. La apreciación de monedas emergentes dependerá, en parte, de que el entorno siga siendo favorable, aunque con menos fuerza que en 2025. Aun así, el banco continúa favoreciendo el carry trade en divisas de economías con fundamentos sólidos.

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Goldman también ha ajustado sus proyecciones para varias monedas. Para el rand sudafricano, proyecta un tipo de cambio USD/ZAR de 16,25 a tres meses, 16,00 a seis meses y 15,75 a doce meses. Para el peso chileno (USDCLP), anticipa USD/CLP de 880, 860 y 840 en los mismos plazos. “Estas monedas siguen estando entre las más infravaloradas frente al dólar incluso después de su sólido desempeño en 2025”, concluyen los analistas.

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