Intervención de EE.UU. en el yen fue “ineficaz y contraproducente”: Deutsche Bank

El holding financiero cuestionó la intervención de Washington y advirtió que una política monetaria más firme desde Tokio o un dólar más débil podrían fortalecer al yen.

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La intervención de Estados Unidos para apuntalar al yen japonés no solo resultó “ineficaz”, sino que incluso pudo haber sido “contraproducente”, según George Saravelos, estratega de Deutsche Bank.

El analista sostiene que la moneda japonesa probablemente se habría fortalecido más sin la intervención de Washington. A su juicio, la operación elevó el umbral para que Japón vuelva a actuar y dejó señales de que EE.UU. no está dispuesto a comprometer recursos de forma significativa para sostener al yen.

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Una intervención que terminó jugando en contra

Según Saravelos, una de las primeras señales negativas surgió cuando la administración estadounidense alentó a Japón a utilizar la Facilidad de Recompra para Autoridades Extranjeras y Bancos Centrales (FIMA, por sus siglas en inglés) de la Reserva Federal.

Esta herramienta permite a gobiernos y bancos centrales obtener dólares de la Fed utilizando bonos del Tesoro como garantía.

El estratega de Deutsche Bank considera que incentivar el uso de FIMA envió una señal de que Washington no se siente cómodo con una intervención directa del Tesoro en el mercado cambiario.

“Es poco realista esperar que Japón intervenga tomando efectivo en dólares a tasas penalizadas de FIMA”, escribió.

Esto reduce la probabilidad de que Tokio vuelva a intervenir de forma contundente para sostener al yen. El mismo razonamiento se aplica a una eventual repatriación de inversiones japonesas en el exterior, como las administradas por el Fondo de Inversión de Pensiones del Gobierno de Japón (GPIF).

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Además, para Deutsche Bank, la participación de Estados Unidos ni siquiera constituyó una intervención tradicional.

El secretario del Tesoro, Scott Bessent, la describió como una “reasignación de reservas”. Según cálculos del banco, la Reserva Federal tampoco habría aportado fondos a la operación, a diferencia de episodios anteriores en los que el Tesoro y el banco central actuaron de forma coordinada.

El mensaje, según Saravelos, es que ni la administración estadounidense está dispuesta a usar recursos públicos para comprar activos japoneses, ni la Fed muestra interés en participar.

Japón no tiene un problema de deuda

Saravelos también cuestiona la idea de que Japón enfrente principalmente un problema de deuda.

Plantea que, si el país vendiera todas sus reservas de divisas para recomprar bonos soberanos (JGB), podría reducir de forma considerable su endeudamiento.

Según sus cálculos, la deuda pública caería desde cerca de 160% del PIB hasta alrededor de 120%, sin considerar otros activos externos en manos del Gobierno, como los gestionados por el GPIF.

El punto central es que Japón posee una gran cantidad de activos en el exterior, por lo que enfocarse solo en la deuda bruta ofrece una imagen incompleta.

Otro dato ilustra esa dinámica: aunque el volumen total de JGB en circulación aumentó 20% desde 2020, su valor de mercado en dólares cayó 35%.

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Para Saravelos, el principal problema de Japón no es la deuda, sino los bajos rendimientos reales de su economía.

Si el Banco de Japón acelera las subidas de tasas y logra que el yen deje de estar asociado a rendimientos muy bajos, la moneda debería fortalecerse. La clave es si el Gobierno está dispuesto a respaldar ese proceso, dado el impacto de tasas más altas sobre la economía.

Un dólar más débil también puede fortalecer al yen

Existe otra vía para que el yen se aprecie: una depreciación del dólar frente a las principales monedas.

Saravelos señala que Deutsche Bank no ha adoptado una postura alcista sobre el dólar este año, dado que el crecimiento global se mantiene resiliente, los riesgos geopolíticos desafían su predominio y la Reserva Federal ha enviado señales mixtas sobre su respuesta a la inflación.

El estratega añade que una mayor presencia de la Fed en los mercados financieros podría terminar debilitando al dólar.

Aquí vuelve a aparecer FIMA. Cuando un gobierno extranjero entrega bonos del Tesoro como garantía y recibe dólares de la Fed, aumenta la liquidez en dólares en el sistema.

Por eso, si la Fed ampliara significativamente esta facilidad —como ha planteado la administración—, Deutsche Bank lo interpretaría como una forma indirecta de financiamiento monetario de la deuda estadounidense y un factor negativo para la divisa.

Para Saravelos, el yen tiene vías más efectivas para fortalecerse que una intervención cambiaria de EE.UU.: una política monetaria más agresiva del Banco de Japón o una depreciación generalizada del dólar.