Bloomberg Línea — Para el cantautor colombiano Camilo, el día empieza con un café. Apenas abre los ojos, antes de que se despierten sus hijas y su esposa, Evaluna, va directo a preparar el primer cafecito del día. “Ese primer café de la mañana es como abrir el ojo”, dijo. “Es mi momento para leer, para escribir, para estar conmigo mismo”.
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Pesa los granos, les echa “un par de splashitos de agua” para que no generen estática al pasar por el molinillo, y los muele con la molienda exacta que sabe que le gustó la última vez —“y la mejoro”. Controla el blooming, el tiempo, el cronómetro. “Me tomo mi tiempo y me gusta demorarme, porque estoy entrando a un momento sagrado. ¿Cómo no me voy a demorar?”.
Ese primer café, el de recién despertado, es para el cantautor colombiano el más importante del día, y no por el café en sí. “El tesoro de mi café, más que tomármelo, es el ritual que me lleva hasta el momento de tomármelo y la puerta que abre ese café”, contó en entrevista a Bloomberg Línea, sentado en la Hacienda Alsacia, la sede global de agronomía de Starbucks y su primera finca de café en Costa Rica, en el marco del LAC Barista Championship.
Su día tiene, según su propio inventario, tres cafés ineludibles. “Me puedo tomar montones más, pero esos tres son los más importantes”.
El primero ya está contado. El segundo llega después del almuerzo, y lo defiende con devoción: “Sentarse ya con el sueñito que da el almuerzo, un momentito y tomarse un café, es importantísimo para mí”. Y el tercero es el café social, el que comparte con su esposa, sus cuñados, sus amigos o “la gente con la que seguramente estoy escribiendo el álbum”: alguien dice “coffee break”, todos se paran, y en esa pausa se resuelven canciones, conversaciones y vidas. “El café siempre es la excusa perfecta para reunirnos”.
La palabra excusa vuelve una y otra vez en la plática, y es también la clave de la alianza que lo trajo a Costa Rica. De cara al Día Internacional del Café, Starbucks Corp (SBUX) anunció “Mi Café. Mi Ritual.”, una colaboración con el cantante que se desplegará desde este 1 de octubre en América Latina y el Caribe, una región donde la cadena de origen estadounidense tiene alrededor de 2.000 tiendas.
La campaña incluye la playlist del artista —con canciones de su álbum más reciente y favoritos de sus fans— sonando en tiendas participantes durante degustaciones especiales a lo largo de octubre, las bebidas que él mismo considera parte de sus rituales (Americano, Cold Brew, Double Espresso Macchiato, Shaken Espresso y el Aerocano, en mercados seleccionados) y experiencias exclusivas de Starbucks x Camilo para celebrar a su comunidad de fans, La Tribu.
Para Camilo, el café y la música “son como primitos lejanos”, pretextos para cosas más profundas. “Este café es una excusa para que conectemos”, dijo, al rematar con la frase que quizá describe el fin de la colaboración: “El café no es la conversación, pero es la puerta de entrada a la conversación”.
Su fascinación por el café
Durante su visita a la finca ubicada en las laderas del volcán Poás, el músico de 32 años conoció a productores de café, profundizó en el recorrido del grano desde su origen hasta la taza y compartió con los baristas campeones de Starbucks de la región, acercándose de primera mano a las historias y al trabajo detrás de los cafés que sirven cada día.
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“Estamos tan acostumbrados a estar desconectados del origen de las cosas que, cuando te cuentan que el café está en un arbusto y es una cerecita, la gente se sorprende”. No es casual su fascinación por el origen, pues creció en una familia dedicada a la apicultura. Allí encontró la conexión con su propio oficio: el tiempo y el cuidado que hay detrás de algo que, al final, otra persona recibe y disfruta.

“Ver a alguien disfrutando de lo que yo estuve creando y cuidando con tanto amor se parece mucho a lo que siento con mi música. El caficultor estudia su planta, la cuida, espera a que madure y después oye a alguien decir: ‘Uf, qué rico’. Debe ser parecido a lo que siento yo con mi música”.
De origen, precisamente, se trata su nuevo disco. Para Cuando Sean Mayores, su quinto álbum de estudio, lanzado el 9 de septiembre con 13 canciones, lo escribió como “una ruta de regreso” para sus hijas. “Ellas están viviendo sus primeros tres metros de su vida. Cuando crezcan se van a olvidar del origen, parce, porque nos pasa a todos. Este álbum es para que puedan regresar a él cuando lo necesiten”.
La producción, debut número 2 del chart global de Spotify, tiene a las pequeñas dentro. La voz de Amaranto abre “Chiquita”, la de Índigo cierra “La Campana” con una confesión de preocupada filósofa, y Evaluna canta en “La Medalla”. En casa, el café de papá ya levanta curiosidad: “Me dicen: ¿lo puedo probar?”.
Preguntado por el éxito, Camilo desecha las métricas. “Yo no me iría por ninguna de esas definiciones: los Grammy, los números uno, los sold out, las giras de estadios”. Su definición, en cambio, está lejos de los grandes escenarios.
“Mis hijas están bien, están sanas, estoy enamorado de mi esposa profundamente, estoy por hacer la gira más linda que he hecho en mi vida, tengo miedo de hacerla porque es muy valiosa para mí. Eso es la definición de éxito para mí. Por eso te digo que soy el más exitoso de todos”.
Esa gira, “Para Cuando Sean Mayores Tour”, arranca el 9 de octubre en Miami, y recorre Estados Unidos, Puerto Rico y Sudamérica hasta diciembre. En febrero de 2027 llega a México, con conciertos en Tampico, Hermosillo, Ciudad de México, Puebla, Villahermosa, Cancún, Mérida, Guadalajara y Monterrey.
Y mientras las fechas se acercan, la playlist del originario de Medellín seguirá sonando en las tiendas Starbucks de la región, llenando de “excusas” a desconocidos que se toman un café sin saber que están participando de una idea del cantante: este momento no va a volver a suceder nunca más. “Nos pueden hacer otro café, pero este es solamente uno y es este. Me lo tomo y desaparece, se acabó este momento. Es una medición preciosa del valor del presente”.













