Bloomberg Línea — América Latina cerró 2025 con rendimientos bursátiles que superaron ampliamente a los de otras regiones emergentes y desarrolladas. El índice MSCI Latin America, que se encuentra en récords que no se veían desde 2017, acumuló un retorno total de más de 50% en dólares, impulsado por la apreciación de las monedas locales y una fuerte expansión de múltiplos, especialmente en Brasil, Colombia y Chile. El repunte marcó un cambio de tono frente a la compresión vivida en 2024.
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Para 2026, el panorama se mantiene favorable, aunque con matices. El escenario global continúa mostrando un crecimiento moderado, tasas de interés en descenso y una presión inflacionaria controlada, lo que favorece a las economías emergentes. Sin embargo, el ciclo electoral en países clave, la volatilidad política y la evolución del precio de los commodities introducirán una mayor dispersión en los retornos regionales.
“Incluso después de las ganancias de dos dígitos en las valoraciones, la región sigue cotizando con un amplio descuento respecto a las acciones globales, lo que deja margen para una mayor subida”, dijo Jennie Li, analista de Bloomberg Intelligence. “Sin embargo, el crecimiento de las ganancias se moderará en 2026 tras un sólido 2025, por detrás de las perspectivas generales de los mercados emergentes”.
La visión sobre América Latina
Según Li, el forward price-to-earnings del MSCI Latin America “se expandió casi 40% durante el año, de alrededor de 8 veces al inicio a cerca de 11 veces actualmente”. El indicador se usa para evaluar si una acción o índice está caro o barato en función de sus ganancias esperadas. Pese a esta revalorización, Bank of America estima que el índice aún ofrece recorrido y proyecta un objetivo de 2.850 puntos a fines de 2026, con un rendimiento adicional de 5% por dividendos.
El principal foco de atención para 2026 será el ciclo electoral, que introduce un componente de incertidumbre política en un momento en el que los mercados ya no se encuentran en niveles de estrés. Elecciones presidenciales en Brasil, Colombia y Perú, junto con procesos recientes en Chile y Argentina, configuran un calendario que puede redefinir expectativas fiscales, regulatorias y de política económica.
JPMorgan (JPM) resume este punto al advertir que “las elecciones en Colombia, Perú y Brasil serán un catalizador clave, ya que los resultados son binarios y pueden generar movimientos desproporcionados en los precios de los activos”. En este contexto, la historia regional sugiere que la volatilidad tiende a aumentar antes de los comicios, aunque los mercados suelen estabilizarse una vez definidos los resultados.
El frente fiscal aparece como el otro gran condicionante del escenario latinoamericano. Tras años de bajo crecimiento de la inversión, déficits persistentes y costos de financiamiento elevados, varias economías enfrentan la necesidad de reequilibrar sus modelos desde el consumo hacia el capital productivo.
Morgan Stanley (MS) sintetiza este desafío al señalar que “la gran historia en América Latina es un cambio de política en toda la región, donde la clave es identificar a quienes logran pedalear más fuerte en inversión y capex”. La combinación entre disciplina fiscal, reducción del costo de capital y señales políticas creíbles será determinante para que el rally de 2025 no quede como un episodio aislado, sino como el inicio de un nuevo ciclo para los mercados de la región.
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Brasil y México, entre el reequilibrio interno y el ciclo comercial
Brasil fue el mayor activo sobreponderado en carteras de mercados emergentes durante todo 2025, con un fuerte protagonismo de los inversores extranjeros. Morgan Stanley destaca que “las acciones brasileñas subieron alrededor de 53% en el año y podrían subir otro 20% y seguir cotizando a un P/E de 10 veces”. El P/E Muestra cuántas veces el mercado está pagando las utilidades de una empresa, y se interpreta como una medida de valuación.
La firma estima que si se concreta un giro hacia una política de inversión y reducción del costo de capital, el Ibovespa (IBOV) podría alcanzar los 230.000 puntos en su escenario alcista, frente a los 158.187 puntos del cierre de 2025.
Bank of America (BAC) también es constructivo. Según su equipo de estrategia, “nuestro objetivo de fin de año 2026 para el Ibovespa es 180.000, lo que implica un rendimiento total de 14%”. En su escenario alcista, BofA proyecta un nivel de hasta 205.000 puntos, impulsado por una caída de la tasa Selic a 9% y una valorización de múltiplos.
JPMorgan, por su parte, sostiene que “la política monetaria se relajará a partir del primer trimestre y las acciones brasileñas siempre suben durante los ciclos de recorte de tasas”. Su caso base coloca el Ibovespa en 170.000, aunque admite que el resultado electoral será determinante. En su escenario más optimista, el índice alcanzaría los 230.000 puntos.
Uno de los desafíos centrales para Brasil en 2026 será la sostenibilidad fiscal en un año electoral. Si bien los mercados han descontado un escenario de continuidad en la consolidación de las cuentas públicas, varios analistas advierten que el margen de maniobra del gobierno será limitado. JPMorgan destaca que “la continuidad de la política fiscal aumenta los riesgos fiscales y preocupa a los inversores, incluso si el gobierno intenta enviar un mensaje reformista”.
México mantiene su atractivo vinculado al proceso de relocalización productiva y la revisión del acuerdo comercial del T-MEC. UBS espera "que para la segunda mitad de 2026 haya una mayor visibilidad para la planificación corporativa, lo que sugiere que México podría estar cerca del final de su actual ciclo de inversión”.
Bank of America estima que el S&P BMV/IPC (MEXBOL) cerrará 2026 en 70.000 puntos, lo que representa un rendimiento de 11% más un dividendo adicional de 5%. JPMorgan asigna un target similar y resalta que “la renegociación del T-MEC procederá según lo previsto, con cambios moderados y sin interrupciones importantes”.
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Morgan Stanley, más escéptico, afirma que “las cosas en México probablemente empeorarán antes de mejorar, ya que la revisión del T-MEC 2.0 implicará un ajuste profundo y aún persisten riesgos relevantes”.
Los andinos: perspectivas en Chile, Colombia y Perú
Chile lideró el ranking regional de impulso técnico en 2025 y figura entre los mercados mejor valorados por los gestores. Según Bloomberg Intelligence, “Chile lidera el scorecard bursátil de América Latina, con las señales más fuertes de impulso de precios y amplitud de mercado”. La firma ubica a Chile con potencial de resistencia frente a la volatilidad de commodities y monedas.
Bank of America estima que el IPSA (IPSA) puede alcanzar los 12.000 puntos hacia fines de 2026. Morgan Stanley coincide en que “hay mucho que gusta en la historia macro de Chile, y claramente encaja en nuestra tesis de una Primavera Andina”, aunque advierte que los múltiplos ya no están tan descontados.
En Colombia, el rally de 2025 fue significativo, con una duplicación del índice Msci Colcap (COLCAP). JPMorgan indica que “no hay consenso de cara a las elecciones de mayo, lo que genera incertidumbre política en el primer semestre”. La firma se mantiene infraponderada, señalando que los riesgos fiscales, la caída del petróleo y la falta de reformas son factores limitantes.
Bloomberg Intelligence sostiene que “Colombia se ubica en segundo lugar del scorecard bursátil, impulsada por la amplitud de revisiones de precios y beneficios”, pero advierte sobre su correlación con commodities. Morgan Stanley también se muestra cauto. Su escenario base para el Msci Colcap es de 2.600 puntos.
Perú enfrenta un año complejo. JPMorgan estima que “la elección presidencial traerá un nuevo gobierno con políticas poco ortodoxas” en su escenario bajista, mientras que en el alcista contempla que “un candidato favorable al mercado gane en abril, con una agenda de reformas y expectativas mejoradas”. Bloomberg Intelligence sitúa a Perú como el mercado más caro de la región en términos de múltiplos, pese al apoyo de los precios del oro y el cobre.
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En su bull case, JPMorgan proyecta que el índice peruano puede llegar a 2.400 puntos, desde los 1.938 del cierre de 2025.
Argentina: reestructuración, reformas y retorno a mercados
El mercado argentino comenzó a recuperar tracción tras las elecciones legislativas de 2025. Morgan Stanley describe al país como “una de las mayores oportunidades en términos de reequilibrio, aunque con una posición de partida mucho más débil”. La firma asigna un objetivo de 65.000 puntos para el índice Merval (MERVAL) en su escenario alcista, desde los 49.553 actuales.
Bank of America mantiene una visión favorable. En su informe regional señala que “reiteramos nuestra visión de sobreponderar Argentina, ya que las perspectivas de reformas han mejorado tras las elecciones de medio término”. JPMorgan agrega que “la posición política del presidente Milei se consolida, lo que permite aprobar las reformas más importantes tras comprometer algunos aspectos para lograr acuerdos políticos”.
En el plano externo, los analistas esperan un retorno gradual al financiamiento internacional. Bank of America destaca que “el fuerte mandato de las elecciones legislativas y el repunte de los bonos ha puesto al gobierno al alcance de recuperar el acceso a los mercados en 2026”. JPMorgan considera que el país podría ser incluido en el índice MSCI de mercados emergentes tras un breve período de consulta.
A la luz de este conjunto de factores, el desempeño récord de 2025 deja a América Latina ante una prueba en 2026. El potencial de valorización sigue presente, apoyado en tasas de interés en descenso, valuaciones aún inferiores a las globales y una posible rotación de flujos hacia mercados emergentes, pero el margen de error se reduce en medio del ciclo electoral y los desafíos fiscales.