Bloomberg Línea — La operación militar lanzada por Estados Unidos en Venezuela el 3 de enero, que resultó en la captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, marcó un giro en la política de América Latina. La reacción inmediata de los mercados fue contenida, pero los analistas de Morgan Stanley (MS) advierten que el episodio representa un punto de inflexión con implicaciones para el dólar estadounidense.
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En su informe, el banco señala que este tipo de eventos geopolíticos podrían comenzar a moldear las narrativas de mercado en torno al estatus del billete verde como refugio global. La situación, aunque de alcance regional, activa señales relevantes para inversores globales que aún dudan de la dirección que tomará la política monetaria en Estados Unidos.
“Creemos que la respuesta del dólar a los acontecimientos geopolíticos representa una prueba clave para los inversores que buscan evaluar el estatus del USD como activo refugio”, señalaron los analistas de Morgan Stanley.
Una presión inicial sobre el dólar
Durante 2025, el dólar mostró una trayectoria débil frente a otras monedas, en parte por la percepción de que su rol tradicional como refugio estaba en entredicho. La intervención directa en Venezuela llega justo cuando el mercado evalúa las consecuencias de una Reserva Federal en modo expansivo y una administración estadounidense cada vez más inclinada a actuar unilateralmente en política exterior.

Los analistas de Morgan Stanley resaltan que “un riesgo negativo sobre el USD fue un factor clave para explicar su debilidad en 2025”, en contraste con ciclos anteriores de tensión global donde la moneda se fortalecía. El informe también sugiere que “seguimos siendo cautelosamente neutrales sobre el DXY mientras buscamos señales más claras tanto en los datos fundamentales como en la acción de los precios”.
La referencia al comportamiento del cruce EUR/USD es otro punto de observación clave para el banco. Según el informe, “el desempeño del EUR/USD será un indicador particularmente importante para la perspectiva más amplia del USD”, dado su rol como importador de petróleo y activo alternativo de refugio, según los estrategas del banco.
Contagio limitado en América Latina
La captura de Maduro aceleró las expectativas de reestructuración de la deuda venezolana, lo que llevó a un repunte inmediato en los precios de los bonos soberanos y de la petrolera estatal PDVSA. Morgan Stanley estima un potencial de alza de hasta 5 puntos en el corto plazo, dado que “la probabilidad de una reestructuración ha aumentado a medida que se han eliminado varios escenarios negativos, como un conflicto más prolongado o desordenado”.
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Sin embargo, la entidad anticipa que el impacto regional será contenido. “Esperamos un efecto más limitado en los precios del petróleo y en los mercados latinoamericanos más amplios”, según los analistas de Morgan Stanley. La reacción diferenciada entre países podría depender del grado de alineamiento con la política exterior estadounidense y de su exposición al crudo venezolano.
En ese sentido, el banco considera que “esta situación podría diferenciar aún más el desempeño, favoreciendo a los países percibidos como más alineados con Estados Unidos”, en un año con múltiples elecciones presidenciales en la región. También se destaca que México y Colombia podrían registrar una performance relativa más débil, en parte por su sensibilidad a los cambios en la producción petrolera regional.
La visión del banco sobre Argentina es más estable. Para los analistas, “Argentina no debería verse afectada, dado el alineamiento político ya cercano con Estados Unidos” y también señalan que el país tiene un ciclo de inversión energética más adelantado en la zona de Vaca Muerta.

La estrategia regional
El anuncio de que Estados Unidos asumirá un rol directo en la transición política de Venezuela fue leído por el mercado como una señal de continuidad en la estrategia de seguridad hemisférica de Washington. “La administración declaró que administrará el país hasta que se pueda realizar una transición segura, adecuada y juiciosa”, señalaron los analistas de Morgan Stanley.
A esto se suma la intención explícita de Washington de aprovechar la infraestructura petrolera venezolana. “Estados Unidos planea arreglar la infraestructura petrolera de Venezuela y vender grandes cantidades de petróleo en el extranjero”, según el banco, lo que plantea una política de compromiso sostenido en el mediano plazo.
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La dimensión energética es especialmente relevante dado el peso de Venezuela como reservorio. Con más de 240.000 millones de barriles recuperables, el país tiene el potencial de duplicar su producción actual si se estabiliza el entorno político y se levantan las sanciones. Morgan Stanley estima que “las labores de reacondicionamiento de pozos pueden aumentar significativamente la producción, hasta cerca de 2 millones de barriles por día en 1 o 2 años”, dice el informe.
Esta proyección encaja con el enfoque más amplio de la administración Trump en su segundo mandato. “Las acciones de la administración en Venezuela son coherentes con su Estrategia de Seguridad Nacional publicada, lo que sugiere que son posibles más intervenciones en el hemisferio occidental”, plantea el análisis.
También se advierte que la concentración del poder de decisión en el Ejecutivo podría implicar una menor participación del Congreso en los asuntos económicos de impacto para los mercados. “Esperamos un papel menor del Congreso en los desarrollos de política relevantes para el mercado, lo que se traduce en niveles elevados de incertidumbre política y mayores primas de riesgo”, según Morgan Stanley.

Más allá del caso venezolano, el informe sugiere que los mercados están entrando en una fase en la que los episodios geopolíticos dejan de ser eventos aislados y comienzan a integrarse en la formación de precios de activos financieros clave. La reacción contenida tras la operación refleja que los inversores están dispuestos a absorber choques políticos de alta intensidad, siempre que no alteren de forma inmediata el marco macroeconómico global, una dinámica que redefine el concepto de riesgo en 2026.
En ese contexto, Morgan Stanley plantea que el verdadero impacto no radica en la volatilidad inicial, sino en cómo estos episodios van moldeando las expectativas sobre política monetaria, liderazgo global y credibilidad institucional. Para el dólar y los activos vinculados a Estados Unidos, el desafío no será la reacción a un solo evento, sino la acumulación de señales en un entorno donde la política exterior y la economía están cada vez más entrelazadas.













